Newell’s tiene una parada brava en la estación Santiago del Estero. Allí jugará por primera vez en el andén del moderno Madre de Ciudades ante el audaz conjunto ferroviario que dirige un campeón rojinegro, Abel Eduardo Balbo. El partido se presume abierto y con espacios, por lo que el equipo más ordenado, atento y versátil para sorprender en campo de enfrente tendrá mayores chances de alzarse con el pozo mayor. Para el rojinegro el objetivo es uno solo: sumar lo máximo posible para acercarse a la próxima Copa Sudamericana. Incluso se trata de una meta que puede cerrar esta misma semana, logrando puntaje ideal hoy ante los santiagueños, con Tigre (el jueves) y con Boca (el domingo), los dos últimos en el Coloso. Con estos nueve puntos no necesitará usar la calculadora para sellar el pasaporte internacional. Incluso podría hacerlo con menos unidades, teniendo una vida más que le entrega el cierre del torneo en la visita a Barracas Central.
Pero los escalones se suben de a uno y esta noche la lepra deberá sostenerse en la vía de la ilusión en el imponente estadio de la capital santiagueña. No tendrá una misión sencilla, ya que enfrenta a un rival que se salvó del descenso con hidalguía futbolística, jugando sin temores y atacando a cara descubierta. Por ello para Newell’s será clave mantener el orden y cubrir bien el ancho de la cancha para defender y atacar.
En este sentido el DT Adrián Coria no anduvo con vueltas y apostó por reconvertir el sistema defensivo y utilizar a tres zagueros centrales: Cristian Lema, de líbero, y Gustavo Velázquez y Willer Ditta, como sus laderos en la cueva .
Y como laterales volantes jugarán Armando Méndez y Martín Luciano, con la misión de blindar las bandas en el repliegue y tratando de trepar por sorpresa de manera escalonada en ataque.
Pero todo este andamiaje defensivo deberá tener correlato en la otra fase del juego, que es la más difícil: darle sentido y efectividad al manejo de la pelota en el campo de enfrente. Esta es una materia pendiente rojinegra en los últimos partidos, incluso aceptado con autocrítica por el propio DT Adrián Coria. “No me gusta como está jugando Newell’s. Nos falta volumen de juego”, asumió.
Y aquí las fichas están puestas en la correcta lectura de juego que haga Pablo Pérez en sociedad con Juan Sforza, para que el balón les llegue limpio y punzante a los delanteros.
Esta claro que el rol de enganche o conductor en este torneo brilló por su ausencia y será un tema a resolver de cara a la próxima temporada.
A la lepra le cuesta horrores hacer goles y necesitará amigarse con la red en los últimos cuatro capítulos del certamen para abrochar su boleto copero.
En este sentido hoy contará con el aliado de los espacios que le entregará el rival en su aventura de salir a atacar ante su gente. Por ello, si el rojinegro logra armar réplicas certeras que tengan como destinatario a Juanchón García, entonces subirse al tren del triunfo no será una misión imposible.
Newell’s está cerrando una temporada agitada que tuvo muy buenos momentos, pasajes de protagonismo, también baches pronunciados, recambio de cuerpo técnico, y aciertos y defectos de los jugadores dentro de la cancha.
Afronta una semana cargada de tres partidos en fila (Central Córdoba, Tigre y Boca), que si los saca adelante desembarcará en un torneo internacional importantísimo como la Sudamericana, una vidriera notable para el club y los jugadores. Y con la yapa de la última fecha ante Barracas Central por si todavía le faltan puntos.
Así, la locomotora de la ilusión leprosa está en marcha y hoy el equipo de Coria buscará tomar por asalto el vagón de la victoria ante el ferroviario santiagueño.