Punto número uno: baja la cantidad de goles en contra. Punto número dos: mejorar la campaña realizada en la Superliga anterior. Los dos postulados que Edgardo Bauza se puso como meta para intentar darle un salto cualitativo al equipo después de lo que fue una temporada aciaga, que contó con la presencia de tres entrenadores (Paolo Montero, Leonardo Fernández y José Antonio Chamot) en el banco de suplentes. No es la intención en este momento determinar si están haciendo mejor o peor las cosas (para eso sin dudas habrá que dejar correr un poco más el tiempo), sino resaltar de qué manera el Patón se paró frente a una situación determinada. Y lo primero que hizo fue echarle el ojo a una base para después sí trabajar sobre ella e ir perfeccionándola con el correr de los partidos. En lo que va del semestre, Central disputó ya seis encuentros (cuatro por Superliga y dos por Copa Argentina) y el técnico utilizó apenas 14 jugadores, lo que no deja de ser un hecho poco frecuente para los tiempos que corren en el fútbol argentino. Y como contrapartida está el dato de que tres de los refuerzos que llegaron todavía no tuvieron ni siquiera un minuto en cancha (ver aparte).
































