Copa Argentina

El Patón va por la gloria

Bauza puede convertirse esta noche en el primero en coronarse campeón como jugador y técnico.

Jueves 06 de Diciembre de 2018

Edgardo Bauza no necesita ganar ningún otro título para demostrar que es un entrenador de primerísimo nivel. Porque ya alzó la Copa Libertadores con Liga Deportiva Universitaria de Quito y San Lorenzo, entre otras conquistas, y además dirigió a la selección argentina con Lionel Messi en sus filas. Por eso desde lo estrictamente matemático, es un DT que sabe de vueltas olímpicas y de superar desafíos con sus equipos en situaciones límites. Pero lo que se juega el Patón esta noche en Mendoza es otra cosa. Disputará una final de un valor inconmensurable desde lo emocional y lo simbólico. Porque podría convertirse en la primera persona en la historia del profesionalismo en Rosario Central en lograr ser campeón como jugador y entrenador. Y encima en el club que ama. Así, imponerse en el partido ante Gimnasia para el experimentado DT sería tocar el cielo con las manos, significaría coronar una carrera brillante, con los pantalones cortos primero y los largos después. Bauza hoy va por la gloria a Mendoza. Sin dudas que lo merece largamente, aunque está claro que un resultado negativo tampoco puede tirar todo por la borda.

A los 60 años Bauza aceptó el desafío de regresar al equipo que lleva en el corazón, al club que lo formó como jugador y que también le dio la oportunidad de iniciarse como DT en el fútbol grande. Y el Patón está muy cerca de regalarles una alegría gigante a los canallas, de poder ser el conductor de la postergada vuelta olímpica, luego de aquel título inolvidable que consiguió Central de la mano de Angel Zof ante Atlético Mineiro por la Copa Conmebol 1995. Bauza sabe que hoy afrontará una finalísima que puede agrandar el notable palmarés que ya cosechó en el club en su época de jugador.

Tras magras campañas de sus antecesores en Arroyito, el Patón tomó las riendas del primer equipo canalla en el receso de invierno y tuvo un arranque implacable en cuanto a puntos en la Superliga, que después se fue diluyendo hasta quedar relegado en la tabla y con pronunciados altibajos futbolísticos. Pero en la Copa Argentina su equipo siempre se las arregló para avanzar, ya sea en los noventa minutos o bien siendo preciso desde los penales. El partido bisagra fue el triunfo 2 a 1 ante Newell's en cancha de Arsenal, por los cuartos de final, que significó un espaldarazo enorme que lo proyectó a la definición de esta noche frente al Lobo.

Bauza no derrocha algarabía en las buenas, ni es un pesimista empedernido en las malas. Esta tranquilidad y armonía que transmite será clave para que sus jugadores ingresen a jugar la final concentrados absolutamente en la pelota y en lo que deben hacer en el rectángulo de juego para doblegar al Lobo. Más que nunca hoy su equipo deberá plegarse al orden táctico, a la disciplina defensiva y saber aprovechar la astucia y el buen juego aéreo de sus delanteros. Claro que la pelota parada sigue siendo el arma mortal canalla y esta noche puede ser la llave al título. El Gimnasia de Troglio apela a herramientas similares. Por eso se impondrá el que esté más concentrado en las dos áreas.

El Patón al llegar pidió al caudillo Matías Caruzzo para que ordene a la defensa. Potenció a Néstor Ortigoza como líder futbolístico y recuperó a los delanteros Marco Ruben, Fernando Zampedri y Germán Herrera. También bancó al arquero Jeremías Ledesma. En esta columna vertebral está la base que hoy va por todo.

Hay que recordar que Bauza ya estuvo varias veces cerca de lograr un título como DT en Central, en su anterior gestión (2008-2001). Fue subcampeón de la Copa Conmebol en 1998 a manos de Santos. Además, Central fue el escolta de River en el Apertura 1999. Y la tercera vez que estuvo cerca de dar la vuelta olímpica como DT en Central fue en la Copa Libertadores de 2001, cuando cayó con Cruz Azul en las semifinales. Hoy tendrá la cuarta oportunidad y no quiere dejar pasar. En tanto, como jugador auriazul, Bauza obtuvo los títulos del Nacional 1980 y fue campeón en la temporada 1986/87.

Con esta foja de servicios en Arroyito el Patón llegó anoche a Mendoza, con la ilusión intacta y toda la experiencia sobre el lomo. Transmitiendo la tranquilidad de siempre y dispuesto a afrontar una nueva instancia decisiva, esta vez sabiendo que es la gran oportunidad de coronar lo que tanto anheló desde que arrancó su carrera como DT.

La realidad es que hoy, al pie de la cordillera de los Andes, el Central de Bauza puede subirse a lo más alto de la Copa Argentina. Y el Patón tiene al alcance de la mano conseguir el broche de oro en su vínculo de idolatría con la entidad canalla, además de levantar un trofeo que el club nunca conquistó. Así, más allá de si seguirá o no en 2019 en Arroyito, hoy Bauza va por todo. Por la gloria. Por escribir otro renglón dorado en su vínculo ya exitoso con Central. Y la yapa será volver a meter a Central en una Copa Libertadores. Muchos condimentos para una noche especial por dónde se la mire, para un señor del fútbol como es Edgardo Bauza.

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