Central

El espectáculo en el Gigante valió la pena

River fue algo más en el primer tiempo pero Central supo equilibrarlo y cualquiera pudo haberlo ganado. Un duelo vibrante.

Viernes 15 de Febrero de 2019

Apareció un Central distinto en Arroyito. Un Central superior al propio Central. Un Central que se agrandó ante el campeón de América y que supo pararse de igual a igual. Con un cambio de esquema que le dio resultado a Edgardo Bauza. No desde lo numérico porque no se pudo quedar con los tres puntos pero sí desde el juego. Del 4-4-2 habitual al 4-1-4-1 para cortarle el juego a un River aceitado, especialmente de tres cuartos de cancha en adelante, pero que sufre demasiado en las pelotas paradas y por distracciones.

El Patón Bauza armó un equipo a la medida de River. Tiró a la cancha a sus tres 5, Ortigoza, Gil y Rinaudo (el más claro) sacando rédito de un triángulo más destructor del juego ajeno que generador de chances, pero que con el correr de los minutos empezó a entender qué hacer con la pelota.

Lo que parecía que iba a ser una noche en soledad de los 9 de Central (uno por tiempo), terminó siendo una preocupación para River. Y como lateral izquierdo fue un auspicioso debut de Nahuel Molina, que fue a una y otra pelota por el lateral en reemplazo de Alfonso Parot.

El millonario se apoyó en los pies y en la magia del colombiano Juan Fernando Quintero, la figura de la cancha, el más claro en las ideas y el que a los 17' clavó un golazo a la salida de un córner. Mitad mérito de esa pegada exquisita de Juanfer y mitad culpa de un Jeremías Ledesma que no lo supo leer y por eso quedó mal parado. Sirvió Quintero un córner desde la derecha, Zampedri despejó en esa dirección y el colombiano la metió con comba perfecta por arriba del arco.

Unos minutos antes River había empezado a ganar ese mediocampo con Ponzio y las escaladas de Montiel, pero fue desde el inicio del partido cuando se vislumbró un encuentro de ida y vuelta.

En el arranque Central lo midió, supo cortar y encontrarse cara a cara con las oportunidades pese a que fue una buena noche de los centrales de River, Robert Rojas y Javier Pinola.

Después de la apertura Camacho se lo perdió tirándose de palomita a la salida de un tiro libre por izquierda y luego Borré se lamentó en sucesivo, primero terminando mal la jugada tras una pared con Juanfer, después en el mano a mano con Ledesma que sacó el arquero, y en el mismo rebote tirándola afuera.

Era más River pero con un Central sin claudicar. Pratto la estrelló en el travesaño con un sablazo por izquierda desde afuera del área a los 38' y otra vez Quintero hizo estremecer al Gigante. El Sicario Rojas escaló desde el fondo y Caruzzo lo bajó en la puerta del área para que el colombiano lo ejecutase abajo, al palo del arquero. Gran atajada de Ledesma, que esta vez leyó bien. Fue más River en esa primera etapa pero no lo pudo capitalizar.

Empate desde el vestuario

En el segundo tiempo, a los 40'' Agustín Allione se animó de afuera del área e increíblemente Armani se durmió yendo abajo contra su palo derecho y el canalla se encontró con la igualdad. Justo el casildense que salva más de lo que yerra. Pese a que luego se reivindicó con buenas tapadas, fue ese error el que le terminó costando el empate al equipo de Marcelo Gallardo.

Desde ahí fue un ida y vuelta constante, con los dos confiados en poder ganarlo, de un ida y vuelta vibrante, quebrado en el medio. Pudo ser para cualquiera. Central lo pudo ganar en los pies de Molina (casi calcada a la de Allione), con los cabezazos y arremetidas de un ingresado Riaño muy superior a Zampedri. Y lo tuvo a un Camacho mejorado del primero al segundo tiempo, con una pelota que dio en el travesaño porque Armani achicó bien y desvió. También lo tuvo River, con un clarísimo Matías Suárez quien perdió en el mano a mano con Ledesma, con Quintero otra vez llevándola pegada a la zurda, gambeteando y sacudiendo una pelota que se fue besando el palo izquierdo y con Pratto otra vez en el mano a mano con el uno canalla, tirándola por encima del arquero.

Ni uno ni otro se desprendió de sus guiones, pese a los cambios. Ni el mismísimo Central pese a verse superado en el primer tiempo.

Fue otro Central el de este jueves, muy superior al del domingo ante Newell's en el pobre 0 a 0 y fue aún superior por no haber bajado los brazos ante un rival de enorme jerarquía, el campeón de América de Marcelo Gallardo, que cuando quiere tiene un fútbol de brillo intenso.

No consiguió la academia los tres puntos que se le niegan en este reinicio de temporada, pero con algo se pudo ir segura, con este juego mejorado y con este corazón en la mano va a ganar más de lo que va a perder. Son buenas señales para el canalla, porque en breve empieza a toparse con los compromisos más importantes del año. Por lo pronto, ayer el espectáculo valió la pena.

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