Central

El empate para el canalla fue un castigo

Central fue muy superior a Católica pero le faltó lucidez a la hora de definir y debió conformarse con la igualdad. Ahora los cañones apuntan a la final del jueves contra Boca en Mendoza.

Jueves 25 de Abril de 2019

No mereció el empate Central. Mereció algo más, lo que le hubiera permitido seguir con vida de cara a la clasificación a la Sudamericana. Pero no saber definir un partido cuando se es tan superior al rival también forma parte de la mediocridad. El canalla hizo un buen partido, mucho mejor a los que tiene acostumbrados a sus hinchas en los últimos tiempos, pero falló en la estocada final, donde debió mostrar la supremacía y lo pagó con un empate ante una Universidad Católica que hizo todo lo contrario, que se dedicó a aguantar pero que en la única que tuvo la mandó a guardar. Antes y después de ese gol de Fuentes, Jeremías Ledesma no tuvo ningún tipo de trabajo.

A diferencia de muchos otros partidos, Central fue amo y señor del juego, con una circulación de pelota constante por la predisposición canalla pero en parte por la cautela de Católica. Pese a ello si hubo algo que le faltó al canalla, especialmente en el primer tiempo, fue la profundidad necesaria para hacer que ese manejo tuviera correlato en los metros decisivos.

Hubo una media vuelta de Riaño (4') y dos centros punzantes desde la derecha que no pudieron ser conectados, el primero por Caruzzo (13') y el segundo por Riaño (36'). A esa altura Cocca ya se había visto obligado a retocar el equipo por la salida obligada de Jonás Aguirre (contractura en el muslo izquierdo), haciendo ingresar a Zampedri como acompañante de Riaño y moviendo a Lovera como carrilero por izquierda. Encima, Católica facturó en la primera vez que llegó, cuando Caruzzo se la levó por delante y Fuentes no perdonó desde afuera del área. Fue lo único que hizo el equipo chileno en todo el partido, aunque le haya alcanzado para hacer un gran negocio.

Central desbordaba mayoritariamente por la banda de Molina y complicaba cada vez que Lovera podía meter el cambio de ritmo, pero siempre le faltó claridad. La fue encontrando de a poco y eso fue lo que hizo que aparecieran las chances, ya en el complemento. Zampedri cabeceó un par de veces desviado (el más claro fue el de los 22', tras un centro de Molina). Allí el canalla ya merecía mejor suerte, pero tuvo que esperar hasta los 34', cuando tras un córner de Gil apareció el cabezazo de Zampedri que se desvió en Fuenzalida y desairó al arquero Dituro.

Eran más de 10 minutos los que le quedaban a Central para ir por la heroica. Reincidió en el manejo, la posesión y el dominio, pero jamás pudo echarles claridad a los metros finales. A tal punto que la más clara que tuvo fue con un tremendo remate de Pereyra desde afuera del área que Dituro envió al córner. El juego esta vez le dio la derecha al equipo. Porque se mostró más competitivo que nunca e hizo los méritos suficientes para que el premio fuera mayor. Por eso el empate no sólo no lo conformó, sino que esta vez fue un castigo.

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