Ovación

Diego, Rosario, Páez, el Che, Gary y Cortázar

Reescritura de la entrevista a Diego Maradona publicada por el diario La Capital el 23 de enero de 1994 en su paso por Rosario

Jueves 26 de Noviembre de 2020

¿Qué podría unir a un pibe que juega a la pelota con una ciudad que nunca estuvo cerca? La respuesta no tiene objetos sino sujetos, es decir, más que cosas, hay personas y sus circunstancias. Diego Maradona llega a Rosario en septiembre de 1993 con la convicción de estar en un lugar que le reportaría la tranquilidad para lamerse sus lástimas corporales y de las otras. Habla de la “presión constante” que había significado haberse convertido en una “bandera” de los napolitanos en contra de la Italia rica y racista, y de cómo lo afectó a él y a su familia a tal punto que no querer ir a entrenar y perder el interés por el fútbol. De allí que al 10 le parezca que “Rosario es como estar en Hollywood”.

Deja perplejo a sus allegados cuando habla de su posible retiro. Molesto con “estas lesiones que no terminan nunca de curarse”, advierte: “A veces me ronda por la cabeza dejar todo”. Mientras repasa sus “treinta y tres años y una vida vivida a full”, se siente “viejo” y le provoca “una gran impotencia” no poder correr a la par de sus compañeros.

Le pide al otro Dios que lo sane, que le dé “la posibilidad de salir a la cancha” pues siente “muchas ganas de cumplirle a Newell’s” para así “demostrarle a la gente de mi club que sigo vivo”. Está tan contento con su nuevo lugar en el mundo que primero lo elogia y luego afirma: “De todos modos, a mí de Rosario no me va a echar nadie”. Y como en toda gambeta, una es para acá y la otra es para allá, Maradona abre su corazón a la ciudad: “Yo puedo llegar a decidir seguir viviendo en Rosario”. El periodista no le cree y repregunta: ¿Lo harías?”. Y Diego reafirma: “Por supuesto que sí”.

El 10 dice sentirse “muy cómodo en esta ciudad” y tanto es así que cuando tuvo sus libres en el club, confiesa: “Preferí que mi familia viaje para acá y no yo ir a Buenos Aires. Y lo digo de verdad, porque yo alcahuete nunca fui: cuando me siento mal en un lugar me voy”. Y describe: “Me gusta la gente, la tranquilidad de la isla, entrenar con los muchachos de Newell’s”. Para acuñar en una frase su presente: “Hoy mi momento se llama Rosario”.

maranota6691135bb.jpg
Portada de la nota a Diego Maradona en la tapa de la sección Deportes.

Portada de la nota a Diego Maradona en la tapa de la sección Deportes.

Quizás lo mueva la música de por acá. Afecto al que le pone nombre propio: “Fito (Páez) es un maestro total. Le da a la juventud lo que está necesitando. No se deja comprar. Entiende tanto a los jóvenes y al momento que estamos viviendo que me gustaría que mi vida sea escrita por Fito”. Para Diego, “Fito es una bocanada de aire en un momento donde hay mucho humo negro”.

Tampoco pasa desapercibido otro rosarino, Ernesto Guevara: “Recuerdo que cuando decidí irme del Napoli vino el presidente del club y me dijo: Pero ¿quién te creés que sos, el Che Guevara? Yo le respondí: más o menos”. Pero las risas no alcanzan a tapar su reflexión sobre el revolucionario: “Lo que pasa es que nosotros no tenemos el respeto que tendríamos que tener por el Che. En Italia, todas las protestas y huelgas que se hacían, en las banderas estaba la cara del Che Guevara”.

mara76691123bb.jpg
El artículo firmado por Gary Vila Ortiz sobre la visita a La Capital de Diego Maradona.

El artículo firmado por Gary Vila Ortiz sobre la visita a La Capital de Diego Maradona.

La insustituible pluma de Gary Vila Ortiz lo describe “tenso”, algo fastidioso con su fama. Pero inmediatamente, “como si alguna palabra o algún gesto. alguna de las preguntas o algunos nombres le quitaran toda tensión, la alegría saltó a su cara y empezó a conversar como si estuviera con amigos de años”.

Se trata, según el periodista, poeta y escritor, en ese momento Jefe de Redacción del diario La Capital, de un “muchacho, al que una gran mayoría quiere ver solamente como alguien que juega maravillosamente bien al fútbol”, pero en realidad “es alguien que además de su oficio quiere dejar su testimonio de lo que vivió y vive. lo que piensa de lo que pasa en el mundo, su compromiso con lo que siente y cree”.

“Maradona traslada a sus opiniones esa libertad que tiene el fútbol cuando el fútbol es una creación llena de felicidad”, reseña Vila Ortiz. Y se sorprende: “A uno, cuando lo escucha hablar, le parece estar hablando con un rosarino más”, para reubicar a su coterráneo “tomando unas copas” con música de fondo de Páez o Baglietto y compartiendo un libro, de Julio Cortázar, donde esté “Reunión”, un cuento “que a los dos nos gusta mucho”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS