En Newell's parece que la calma institucional dura poco y nada. Que los conflictos están a la orden del día. Que más allá de que dentro de la cancha el presente les sonríe a los rojinegros y marchan como escoltas de Boca con serias aspiraciones de dar pelea por el título, fuera del rectángulo de juego los sinsabores no dan tregua. Ayer comenzó un paro por tiempo indeterminado de parte de los empleados leprosos en repudio a tres despidos de trabajadores que cumplen funciones en la entidad del Parque. Al mediodía hubo un encuentro que buscó acercar posiciones, pero desde la dirigencia luego manifestaron que los despidos son "indeclinables", mientras que de parte de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (Utedyc) ratificaron que si los trabajadores no se reincorporan urgente a sus funciones "el paro seguirá por tiempo indeterminado". Si bien habrá negociaciones permanentes el gran interrogante está puesto en qué ocurrirá el domingo, cuando deba habilitarse el estadio para el cotejo entre Newell's e Independiente. Ayer la comisión directiva le expresó a este diario que el partido "no corre riesgo", mientras que desde el gremio aseguraron que si no llega una solución "se impedirá el ingreso al estadio".
































