Ovación

Desahogo con el uñazo del final

Newell's quebró la racha negra de visitante con el sablazo de Varela en el descuento. De Felippe arriesgó con un equipo ofensivo y juvenil en el complemento y el 1 a 1 tuvo sabor a triunfo

Lunes 09 de Abril de 2018

Las pulsaciones estaban por las nubes en la nublada tarde tucumana. Se jugaba tiempo de descuento y la sensación de que se estaba por consumar una nueva derrota leprosa de visitante parecía cada vez más real. Sólo el coraje del equipo rojinegro, a esa altura ya con un semblante marcadamente juvenil, iluminaba la esperanza de que aún no estaba todo dicho. Que había algo para rescatar de un estadio José Fierro que se preparaba para celebrar la victoria del Decano. Y fueron las ganas de ir al frente de los ingresados Daniel Opazo, Milton Treppo y Alexis Rodríguez, todos con marcada vocación ofensiva, los que revitalizaron al resto. Los que mantuvieron el ánimo de Luis Leal de seguir encarando. Ese mensaje de Omar De Felippe de jugarse a todo o nada prendió en sus muchachos. Así, otro pibe como Joaquín Varela se animó a terminar jugando de nueve. Y fue justamente el Cata, el guapo zaguero catamarqueño, el que en el tercer minuto de descuento apareció en el área de enfrente y con un uñazo bárbaro le rompió el arco a Batalla. Fue una igualdad 1 a 1 con sabor a triunfo, a reivindicación. Sin dudas, una inyección de confianza y optimismo para encarar la llave copera del jueves ante Atlético Paranaense en Brasil. Una señal de reacción oportuna por donde se la mire.
   A veces hay señales que valen más que mil palabras. Porque seguramente Omar De Felippe les habrá hablado toda la semana a sus jugadores sobre cómo debían afrontar el partido de ayer ante los tucumanos. Pero en la cancha, en cuanto al funcionamiento, el equipo rojinegro dejó mucho que desear, en especial a la hora de ganar las pelotas divididas y a tener desborde por los laterales en suelo adversario. Nada de eso salió bien. Y sólo Luis Leal fue imparable para los defensores e incluso dispuso de chances netas, como dos tiros que abollaron los caños del arco de Batalla. Por eso el DT estuvo lúcido ayer cuando la mano venía torcida y dio una señal inequívoca de que se podía. No apeló a las frases, sino a la acción. Con los cambios transmitió que había que ir al frente. Y mandó a la cancha a tres pibes con ganas de jugarse la piel y animarse a pisar el área rival. Entraron Opazo, Treppo y Alexis Rodríguez con hambre de forzar el empate y el resto se encolumnó en la cruzada.
   Así Newell's no claudicó en pos de terminar con esa maldita racha de cinco partidos con derrotas en fila como visitante. Buscó sacarse ese mote de equipo vulnerable fuera del Coloso. Incluso ante un rival como Atlético que dispuso de algunas chances para liquidar el pleito y quedarse con todo. Por ese mensaje que vino desde el banco, Varela se animó a soñar que podía aportar una solución en el área ajena. Y hacia allí fue el Cata para ponerle el moño a una jugada que terminó en el centro atrás de Treppo y con un latigazo alto que se hundió en la red local.
   Claro que el alivio y el desahogo fue lo más importante para Newell's en la tarde tucumana. Porque haber logrado la igualdad cuando el triunfo local estaba casi cocinado tiene un valor inconmensurable para lo que viene. Pero esta adrenalina del final con ribetes de victoria no debe maquillar ninguno de los graves defectos que tuvo el equipo en todas sus líneas. Lo peor fue la desatención colectiva en el gol del Yacaré Núñez.
   Para repasar los defectos. Atrás volvió a tener un partido muy flojo Fernando Evangelista, errático en la marca y displicente en la proyección; en el mediocampo no engranaron Sills y Braian Rivero, este último de bajísimo rendimiento con y sin pelota, y además tanto Fértoli como Torres lucieron enredados toda la tarde, sin poder gravitar jamás. Así, sólo el atrevimiento de Leal y un par de intervenciones de Ibáñez marcaron los puntos más altos de los rojinegros en la incursión al norte del país.
   El propio De Felippe, conforme por la entrega de sus muchachos, ayer reconoció que la deuda estuvo en el funcionamiento futbolístico del equipo y en algunas desatenciones defensivas que no se pueden repetir.
   Este Newell's, que intenta regenerar y normalizar el funcionamiento de la comisión directiva, ayer en lo futbolístico logró una bocanada de oxígeno para llegar afilado al choque ante Atlético Paranaense el jueves en Curitiba, por Copa Sudamericana.
   Desde hoy el DT empezará a diseñar el formato estratégico del partido en Brasil. Ayer encontró respuestas de atrevimiento y compromiso en varios juveniles que están haciendo sus primeras armas en el equipo principal. Y cuando los que vienen de abajo aportan soluciones, eso significa que hay futuro y chances de crecer. Las ganas, más que la forma, con las que Newell's llegó al empate fueron la nota saliente del paso por Tucumán.

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