Ovación

Cuando todo era cordialidad

En 1965, dirigentes y empleados de Newell's y Central jugaron un partido de camaradería. Angel Zof, que en esa época era DT leproso, vistió la camiseta rojinegra. Víctor Vesco y Pablo Scarabino fueron los delanteros auriazules.

Domingo 02 de Mayo de 2021

En los tiempos que corren sería imposible hacer algo así. Incluso, hasta muchos lo considerarían como una herejía. Lo cierto es que hace más de 55 años, allá por 1965, leprosos y canallas se juntaron para disputar un clásico con dos equipos integrados por dirigentes y empleados de los clubes. La fecha exacta, según la crónica de la revista “Newell’s” de aparición quincenal en esa época, fue en el feriado del 12 de octubre de 1965 y el escenario en el que se jugó fue el actual Coloso Marcelo Bielsa.

En Newell’s se destacó la presencia entre los once de Angel Tulio Zof (37 años), quien en esos momentos era el DT de la primera división leprosa, equipo que dirigió durante 101 partidos (81 solo y 20 en dupla con el Alemán Celli) entre 1965 y 1969, antes de comenzar su carrera como entrenador de Central, siendo el 7º director técnico que más partidos dirigió a los rojinegros detrás de Juan Carlos Montes, José Yudica, Adolfo Celli, Gerónimo Díaz, el Indio Jorge Solari y el profesor Jorge Castelli. En Rosario Central la delantera estaba representaba por dos personas que marcaron a fuego la vida política e institucional de Rosario Central: Víctor Vesco (42 años) y Pablo Scarabino (25 años). Ambos integraban la comisión directiva del club que en ese momentos tenía como presidente a Adolfo Pablo Boerio.

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Don Ángel, el tercero parado desde la izquierda, fue DT leproso entre 1965 y 1969.

Don Ángel, el tercero parado desde la izquierda, fue DT leproso entre 1965 y 1969.

En Newell’s también se hicieron presentes en ese partido el gerente histórico Mario Parodi (con la pelota en la foto) y Aldo De Luise (a su derecha), quien a pesar que cuenta con 98 años, de los cuales en 40 de ellos fue dirigente de Newell’s, gracias a la colaboración de su hija Liliana (socia vitalicia del club) recordó algunos detalles de ese enfrentamiento: “En esa época no había tanta rivalidad. Antes de los clásicos jugábamos un amistoso y luego nos mirábamos como perros y gatos. Fue en la época de Domingo Lucente y Boerio. En la noche anterior nos juntábamos todos a comer un asado para dar un ejemplo entre los dirigentes y empleados. Lamentablemente esa camaradería no existe más”.

El título de la revista “Newell’s” fue “Empatamos en cordialidad”. Y en su crónica reza: “La fiesta fue magnífica y se cumplió la camaradería entre los hombres que dirigen las dos institutos más populares de la ciudad. Los elencos se alistaron así, Newell’s: Héctor Becchi (Irigoyen); Gutiérrez y Albornoz; Mujica, Baeti y Ángel Zof; Lindosi, Viñuelas (Lattuca), Mario Parodi, Aldo De Luise y Aguilera. Central: Dineiro; C. Scarabino y Terzano; Chapella, Righi y Corbera; Alonso, Siryi, Navarro, Pablo Scarabino y Víctor Vesco”.

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Con Scarabino y Vesco. Los dos ex presidentes (abajo a la derecha de la foto) dijeron presente en el cotejo.

Con Scarabino y Vesco. Los dos ex presidentes (abajo a la derecha de la foto) dijeron presente en el cotejo.

La revista rojinegra continuaba con su relato: “Queremos hacer la salvedad que entre los integrantes de estos equipos figuran médicos, abogados, ingenieros, escribanos, etc, pero en esta oportunidad se “disfrazaron” de jugadores, los nombrados como tales. La lucha fue intensa y por momentos dramática. Apenas iniciado el partido, Siryi (Central) se hacía presente en el marcador para los auriazules. Recién a los 23’ Mujica (Newell’s), al conectar con éxito un tiro penal, logró la paridad en el marcador. La primera parte finalizó con un empate en un tanto que reflejaba lo acontecido en el campo. En la parte complementaria, Terzaco aumentó para Central, en momentos que el arquero de Newell’s Becchi, verdadera revelación del partido, era reemplazado por Irigoyen por haber sufrido un desgarro. No se amilanó el equipo rojinegro y un minuto después Lattuca lograba el 2 a 2. En plena ofensiva de Newell’s no extrañó que Lattuca pusiera el 3 a 2 para los rojinegros. Cuando faltaban algunos minutos para terminar el partido, hubo un penal para Central que fue ejecutado por Navarro y fue el 3 a 3 definitivo”.

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Uno de los goles de Newell

Uno de los goles de Newell's. Mujica, de penal, convierte en el partido que finalizó empatado en tres goles.

Finalizado el encuentro se sirvió un asado criollo para que la familia futbolística rosarina estrechara verdaderos vínculos de amistad y fraternidad. El presidente auriazul, Adolfo Boerio, tomó la palabra para significar que ahora más que nunca Central y Newell’s deben constituir un verdadero núcleo humano dispuesto a defenderse mutuamente. A las expresivas palabras de Boerio contestó el vicepresidente 2º de Newell’s, el escribano Carlos Avendaño, quien expresaba su satisfacción y la de todo ñulista por esta verdadera unión. Estos gestos de medio siglo atrás quedaron en palabras y hoy organizar cada clásico genera un montón de polémicas y discrepancias. A tal punto que Central y Newell’s no pudieron jugar ni un amistoso en los últimos 20 años.

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