La Selección Olímpica mostró signos saludables en su presentación ante Cataluña. El equipo de Batista se impuso con justicia en el Camp Nou de Barcelona por 1-0 con gol de Ezequiel Lavezzi en el partido que abrió el camino hacia Beijing 2008.

La Selección Olímpica mostró signos saludables en su presentación ante Cataluña. El equipo de Batista se impuso con justicia en el Camp Nou de Barcelona por 1-0 con gol de Ezequiel Lavezzi en el partido que abrió el camino hacia Beijing 2008.
Ya de entrada, Argentina mostró mucha más ambición que su rival. Batista pedía audacia desde el planteo (línea de cuatro defensores con laterales de mucha proyección, dos volantes centrales con excelente técnica –Gago y Banega–, un tridente soñado con Messi, Agüero y Gonzalo Higuaín, y Lavezzi bien de punta) y sus jugadores cumplieron adentro de la cancha en el arranque del partido.
El único tanto fue convertido por el delantero del Nápoli de Italia, Ezequiel Lavezzi, a los 28 minutos del segundo tiempo. Argentina formó con: Oscar Ustari, Pablo Zabaleta, Federico Fazio, Emiliano Insúa, Cristian Ansaldi; Ever Banega, Fernando Gago, Lionel Messi, Sergio Agüero; Gonzalo Higuaín y Ezequiel Lavezzi.
Sin muchas luces pero cumpliendo con el objetivo de sumar horas de fútbol, el seleccionado jugó un buen partido sobre todo en la primera parte, aunque ante un rival débil. A esta base se le sumarán los tres refuerzos mayores, entre los que estarán Juan Román Riquelme y Javier Mascherano, la columna vertabral del equipo para defender la medalla en China.
Poca gente en el Camp Nou
El inmenso estadio Camp Nou resultó demasiado escenario para el amistoso entre la selección de Catalunya y el seleccionado argentino Sub-23, más allá de que en este último hayan estado presentes Lionel Messi, Sergio Aguero, Fernando Gago, Gonzalo Higuaín y Ever Banega, entre otros.
Viendo las tribunas del estadio, con capacidad para 100 mil personas, quedó la sensación de que el amistoso fue organizado para que los hinchas argentinos desperdigados por España pudieran ver jugar a una selección de su país.
La mayoría del público, tanto catalán (que aprovechó para exhibir varias banderas exigiendo su independencia de España) como argentino, se concentró en el segundo anillo del estadio, y, en menor medida, la primera bandeja.
Banderas y camisetas de Boca y River, alguna aislada casaca de Rosario Central, o una solitaria bandera de Olimpo de Bahía Blanca o de apoyo a Messi (“Si jugaras en el cielo moriría para verte”, escribió un exagerado hincha alabando al jugador de Barcelona), poblaron las cabeceras del Camp Nou.




