Diego Cocca estuvo muy activo al lado de la línea de cal del José Minella. Dio muchas indicaciones, a veces pegó un grito de reto como en un par de pelotas cruzadas mal dadas en el primer tiempo por Miguel Barbieri y además fue afectuoso para reconocerles el esfuerzo a sus jugadores. Se lo vio abrazar fraternalmente tanto al Colo Gil como a Lovera cuando decidió sustituirlos. Y por ese rendimiento que le gustó, sobre todo del segundo tiempo, es que el técnico de Rosario Central se fue conforme pese a la eliminación de la Copa Superliga (al torneo se le sacó el "de la" que venía usando). Por el triunfo, pero sobre todo por el "funcionamiento" que pretende. Y un dato no menor. Quedó satisfecho porque pudo trabajar bien con esta formación durante la semana, con juveniles que bien podrían tener lugar en los partidos decisivos que se avecinan: la penúltima y la última fechas de la Copa Libertadores y la final de la Supercopa Argentina.

































