Central

Cocca: nada de identidad, mucha exposición

Cocca sigue sin poder imprimirle un patrón de juego definido al equipo y eso lleva a Central a dar vueltas en su laberinto.

Viernes 12 de Abril de 2019

Cuesta decodificar a qué juega Central. Cuál es el hilo a seguir. El canalla no pinta ni por asomo a tener una pronta identidad definida. Sigue bajando escaleras de manera vertiginosa en lo que tiene que ver con su perfil futbolístico. Tiene los pies bien metidos en el pantano. Diego Cocca subestimó a la Libertadores y al club al presentar en Porto Alegre una formación de pretemporada prácticamente. Así le fue. El entrenador expuso a nivel internacional las limitaciones que acarrea el equipo desde hace un tiempo. Los auriazules están plasmando un flojísimo rol en la Copa más importante del Continente y no hay señales de buen augurio. Al menos a corto plazo. El representativo de Arroyito se devalúa cada vez más merced a las malas políticas que se adoptan en todos los órdenes.

La toma de decisiones a las apuradas son un arma de doble filo. Generalmente las experiencias vividas reflejan que no terminan siendo las deseadas. El ejemplo más inmediato fue el rápido debut y despedida de Paulo Ferrari.

Fue así que la dirigencia salió entonces como una tromba a contratar a Diego Cocca con el anhelo de recuperar la imagen pérdida una vez consumada la salida forzosa del Loncho.

La idea era tratar de volver a tener identidad cuanto antes. Pero hasta el momento el entrenador no hace más que retroceder casilleros. Sea en el terreno futbolístico como en la imagen ante la sociedad canalla.

Central regresó al pasado. La actualidad marca que arrancará peleando por mantener la categoría la próxima temporada si es que se mantiene el sistema actual de descensos. Tendrá que lidiar y saber convivir fecha afecta con el fantasma que ya lo condenó en 2010.

También es cierto que el equipo no logra arrancar. Sigue en punto muerto. No pudo despegar ni con Bauza ni con Ferrari. Y ahora no puede pararse bajo las órdenes de Cocca, quien parece ver algo en el grupo que el resto de los mortales no percibe. De hecho argumentó tras la derrota ante Gremio por 3 a 1 que "hay síntomas de mejoría, como los que estoy viendo. En algún momento vamos a salir de esta situación".

El presente es desolador. Desde lo deportivo y futbolístico. También desde lo físico. A todo este peligroso combo hay que agregarle que Cocca sigue exponiendo a Central. También a varios juveniles al mandarlos al campo sin tener tanto rodaje para combatir en una batalla dura y áspera como la Libertadores.

Claro que lo más llamativo es que el entrenador no puede encontrarle la mano a la formación. Puede declarar diplomáticamente que "no hay titulares ni suplentes". Pero no hay que hacer un doctorado para corroborar que en todo plantel hay nombres inamovibles que conforman una estructura táctica.

Central sigue enfermo. No hay remedio posible hasta la fecha que lo haya levantado de cuerpo y alma. Mientas tanto su imagen se sigue desgastando. Habrá que ver cómo responderá el próximo lunes cuando deba salir a afrontar la flamante Copa de la Superliga. Porque tendrá que mostrarse en el Gigante, donde el pasado domingo la masa se fue vacía tras presenciar la derrota ante Independiente.

Cocca tiene varios días para tratar de ajustar las piezas y hacerlas sincronizar de una buena vez cuando estén frente a Aldosivi. El termómetro popular será elevado porque el clima es muy tormentoso sobre el cielo auriazul debido a la ola de derrotas y forma de jugar que destila el equipo.

El grueso de los futboleros no logra descifrar el sello que quiere imprimirle el entrenador a esta versión canalla. Sea con cualquiera de los nombres que seleccione. No se vislumbra una línea definida. Sólo un puñado de apellidos tratando de evitar ser vulnerados. O quizá sea una estrategia para demostrarle a más de uno que necesita otras herramientas para elaborar el prototipo que pretende para encarar la próxima campaña.

La diversidad de lecturas es amplia en esta particular y pasional disciplina. Aunque el lenguaje del fútbol es uno solo. Se juega como se entrena y siendo un fiel reflejo de lo que pide el entrenador. Y hasta ahora Central está ratificando que no tiene identidad y además viene quedando muy expuesto. Basta pegarle un vistazo al último tramo de la ya archivada Superliga, la reciente Copa Argentina y actual Libertadores para certificar que el equipo carece de rebeldía y autenticidad.

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