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Córdoba dejó una pálida imagen en el 0 a 0 ante Cambaceres

Y habrá que hacerle caso a eso de que en los primeros partidos después de una pretemporada se hace difícil mostrar todo el potencial futbolístico. Más aún si la primera cancha que se pisa presenta un estado deficitario...

Domingo 27 de Enero de 2008

Y habrá que hacerle caso a eso de que en los primeros partidos después de una pretemporada se hace difícil mostrar todo el potencial futbolístico. Más aún si la primera cancha que se pisa presenta un estado deficitario y con un viento que se presenta como algo más que una simple molestia. Estos elementos, atendibles por cierto, seguramente pueden haber influido, pero con el torneo ya en marcha los análisis hay que hacerlos, así acarreen elogios o críticas. Y la reinserción de Central Córdoba en la actividad arrojó más puntos deficitarios que de los otros. Mostró a un equipo que pareció estar lejos del ideal. La fortuna es que se topó con uno de los rivales más pobres de la categoría como Defensores de Cambaceres, y entre los dos se encargaron de armar un bodrio con todas la letras. Triste, pálido y tedioso 0 a 0 en Ensenada. Sólo eso.

  Conformarse con apenas 10 ó 15 minutos de buen fútbol suena a poco, pero fue lo que hubo, al menos de parte del Matador. Fue ese arranque prometedor y nada más. Fueron ese par de combinaciones en tres cuarto de cancha y sendas situaciones en los pies de Cristian Calabrese y a parar de contar. El resto, totalmente desechable.

  Es que rápidamente Cambaceres tiró el guante del desorden y de las ganas (con muchos otros argumentos no cuenta) por encima de todo y Córdoba ingenuamente lo recogió. Conclusión: todo quedó armado para el bostezo eterno.

  Por esa manera de jugar que propuso el rojo de Ensenada, a Córdoba no le fue tan difícil mantener a resguardo el arco de Santilli (las dudas en defensa igual existieron), pero el gran problema era cuando la pelota caía en dominio charrúa. La imposibilidad de avanzar con la bocha al pie (ni hablar de dar tres pases seguidos) hería de muerte cualquier atisbo de esperanza.

  Cómo habrá sido de flojo el rendimiento que Eduardo Mármora, técnico de Cambaceres (su equipo marcha penúltimo en las posiciones y último en los promedios), con casi 20 minutos de juego por delante, sacó un defensor y mandó otro delantero a la cancha, aunque la apuesta no sirvió de mucho por la propia mediocridad.

  Que Bezombe nunca haya podido generar ni un cachito, que Liendo haya ido (sin preocupar demasiado) más de lo que volvió (por ese sector Lodogana trepó con demasiada facilidad), que Pierani y Calabrese hayan tenido que debatirse en soledad sin una pelota que les llegara redonda fueron apenas algunos indicios del abúlico reestreno charrúa. Y todo eso dejó en claro que las cosas para mejorar hoy parecen ser muchas más que las que se deban repetir.

  El tiempo para lograrlo está, pero habrá que aprovecharlo para no tener que revivir lo hecho en Ensenada, que, bien vale la pena remarcarlo, fue poquito y nada.

Se fue Lenci

El pase de Fabricio Lenci a la segunda división de Suiza fue confirmada ayer por allegados a la dirigencia charrúa. El delantero se enteró antes de viajar de la transferencia pero igual fue a Buenos Aires para dirigirse de allí a Punta del Este, donde este equipo está de pretemporada. Por eso el cuerpo técnico debió llamar al juvenil Guido Zelante.

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