Y habrá que hacerle caso a eso de que en los primeros partidos después de una
pretemporada se hace difícil mostrar todo el potencial futbolístico. Más aún si la primera cancha
que se pisa presenta un estado deficitario y con un viento que se presenta como algo más que una
simple molestia. Estos elementos, atendibles por cierto, seguramente pueden haber influido, pero
con el torneo ya en marcha los análisis hay que hacerlos, así acarreen elogios o críticas. Y la
reinserción de Central Córdoba en la actividad arrojó más puntos deficitarios que de los otros.
Mostró a un equipo que pareció estar lejos del ideal. La fortuna es que se topó con uno de los
rivales más pobres de la categoría como Defensores de Cambaceres, y entre los dos se encargaron de
armar un bodrio con todas la letras. Triste, pálido y tedioso 0 a 0 en Ensenada. Sólo eso.
Conformarse con apenas 10 ó 15 minutos de buen fútbol suena
a poco, pero fue lo que hubo, al menos de parte del Matador. Fue ese arranque prometedor y nada
más. Fueron ese par de combinaciones en tres cuarto de cancha y sendas situaciones en los pies de
Cristian Calabrese y a parar de contar. El resto, totalmente desechable.
Es que rápidamente Cambaceres tiró el guante del desorden y
de las ganas (con muchos otros argumentos no cuenta) por encima de todo y Córdoba ingenuamente lo
recogió. Conclusión: todo quedó armado para el bostezo eterno.
Por esa manera de jugar que propuso el rojo de Ensenada, a
Córdoba no le fue tan difícil mantener a resguardo el arco de Santilli (las dudas en defensa igual
existieron), pero el gran problema era cuando la pelota caía en dominio charrúa. La imposibilidad
de avanzar con la bocha al pie (ni hablar de dar tres pases seguidos) hería de muerte cualquier
atisbo de esperanza.
Cómo habrá sido de flojo el rendimiento que Eduardo
Mármora, técnico de Cambaceres (su equipo marcha penúltimo en las posiciones y último en los
promedios), con casi 20 minutos de juego por delante, sacó un defensor y mandó otro delantero a la
cancha, aunque la apuesta no sirvió de mucho por la propia mediocridad.
Que Bezombe nunca haya podido generar ni un cachito, que
Liendo haya ido (sin preocupar demasiado) más de lo que volvió (por ese sector Lodogana trepó con
demasiada facilidad), que Pierani y Calabrese hayan tenido que debatirse en soledad sin una pelota
que les llegara redonda fueron apenas algunos indicios del abúlico reestreno charrúa. Y todo eso
dejó en claro que las cosas para mejorar hoy parecen ser muchas más que las que se deban
repetir.
El tiempo para lograrlo está, pero habrá que aprovecharlo
para no tener que revivir lo hecho en Ensenada, que, bien vale la pena remarcarlo, fue poquito y
nada.
Se fue Lenci
El pase de Fabricio Lenci a la segunda división de Suiza fue confirmada ayer por
allegados a la dirigencia charrúa. El delantero se enteró antes de viajar de la transferencia pero
igual fue a Buenos Aires para dirigirse de allí a Punta del Este, donde este equipo está de
pretemporada. Por eso el cuerpo técnico debió llamar al juvenil Guido Zelante.