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Clima enrarecido en la concentración de la Selección a la espera del choque con Brasil

Un clima enrarecido, con enojo del cuerpo técnico hacia la prensa y la presencia de barrabravas argentinos en las inmediaciones del hotel, se vivía esta mañana en la concentración del seleccionado nacional que esta noche jugará el clásico ante Brasil por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010. Según trascendió, el cuerpo técnico encabezado por Alfio Basile se mostró muy molesto al leer por Internet en los diarios argentinos que el clima interno en el grupo dista mucho de ser el ideal.

Miércoles 18 de Junio de 2008

Belo Horizonte (Brasil).- Un clima enrarecido, con enojo del cuerpo técnico hacia la prensa y la presencia de barrabravas argentinos en las inmediaciones del hotel, se vivía esta mañana en la concentración del seleccionado nacional que esta noche jugará el clásico ante Brasil por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010. Según trascendió, el cuerpo técnico encabezado por Alfio Basile se mostró muy molesto al leer por Internet en los diarios argentinos que el clima interno en el grupo dista mucho de ser el ideal. Las supuestas desavenencias entre Juan Román Riquelme, por un lado, y Juan Sebastián Verón (se quedó en Buenos Aires) y Lionel Messi, por el otro, fueron dadas a conocer por casi todos los medios, y ello generó un gran malestar no sólo en Basile y sus colaboradores, sino también en el presidente de la AFA, Julio Grondona.

Si bien Grondona desmintió haber ingresado al vestuario local del Monumental antes del partido del domingo frente a Ecuador, distintas imágenes televisivas lo dejan en posición adelantada. Según los rumores que circularon ayer martes, a Riquelme no le gustó para nada –por una cuestión de protagonismo- que Grondona le haya dicho a Messi, en pleno vestuario, que él tenía que ser “el dueño del equipo”. Pero la falta de feeling entre Messi y Riquelme habría quedado al descubierto el jueves pasado, cuando el delantero del Barcelona le habría confesado a Verón en el predio que la AFA tiene en Ezeiza que no toleraba algunas actitudes del enganche de Boca.

Al margen de las diferencias que los protagonistas niegan pero que realmente existen, hoy a la madrugada se vio a siete barrabravas de Defensores de Belgrano en la puerta del hotel Ouro Minas, donde está concentrado el seleccionado. Si bien el comportamiento de los barras fue absolutamente normal, llamó la atención su presencia en los alrededores del búnker del equipo. Un equipo argentino que, según parece, esta noche tendrá que enfrentar a un rival añadido: el supuesto conflicto interno que alteró la espera del clásico ante los brasileños.

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