Central

Central sintió el rigor

Cayó 7 a 1 en Casa Amarilla ante un duro Boca que tiene mucha experiencia y jerarquía.

Lunes 07 de Octubre de 2019

Las chicas de Rosario Central sintieron el rigor de la jerarquía y recibieron un duro golpe en su visita a Casa Amarilla, donde enfrentaron a un contundente Boca, uno de los favoritos al título, que las goleó por 7 a 1. En el marco de la 3ª fecha del primer torneo profesional femenino de AFA, el conjunto rosarino padeció la diferencia de calidad técnica, de juego colectivo, de experiencia y de superioridad física. Sin embargo, saben las conducidas por Roxana Vallejos que este es un camino de un crecimiento que va más allá de los resultados. Aunque los resultados digan mucho.

   Las guerreras sintieron en carne propia la primera incursión a una cancha como la de Boca. Central, el primer equipo del interior del país en disputar un certamen de este tipo, se topó con el club más ganador de AFA, que además se armó de la mejor manera para este torneo histórico y que tiene en su plantel un recambio inagotable con respecto a varios de sus rivales. Es un hecho que el xeneize, ahora líder con la UAI Urquiza, el campeón en ejercicio, le tiró todo su poderío. Pese a que Erica Lonigro instauró la primera amenaza contra el arco rival, a los 3’, aquella fue prácticamente una ilusión para el mundo canalla. La goleadora histórica de la Rosarina se perdió abrir el marcador en el primer mano a mano con Laurina Oliveros y se extinguieron allí los acercamientos de Central al área rival.

   Los primeros minutos representaron un partido dinámico, con la atención en el medio, pero a los 15’ Boca ya logró romper la paridad. Carolina Troncoso bajó una pelota llovida en la que Cecilia Centurión despertó tarde, sirvió el centro desde la derecha y la goleadora Fanny Rodríguez apareció sola por el medio para empujarla a la red. Dos minutos antes Eliana Stábile, jugadora de la selección argentina, había avisado con un disparo de larga distancia que se fue besando el travesaño de Camila Roma.

   Ni se había vuelto a acomodar Central en la cancha cuando Fanny peinó la pelota sin alcanzar bien el centro de la derecha que metió la fantasiosa Fabiana Vallejos y apareció por el otro lado Clarisa Huber, una de las figuras de la cancha. La delantera abrió el pie en una definición exquisita y la colocó en el palo más lejano de Roma, que sólo la pudo ver pasar. Ya era todo del xeneize promediando los 20’, por lo que la propia Roma, pese a las diferencias, también se convertía en protagonista. Sobre el final de ese primer tiempo le sacó un mano a mano Fanny Rodríguez, mientras que hubo otra salvada milagrosa en el epílogo, ahí ante Cecilia Ghigo y con complicidad de una defensora. Sólo Lonigro, que parecía el Quijote peleando contra los molinos de viento arriba, podía generar algo. Y ese algo fue una contra a los 35’, en soledad, que chocó de nuevo con la seguridad de Oliveros.

   Si el entretiempo mostró un marcador de apenas 2 a 0 fue porque Boca hizo precio, una sensación similar a la que transcurrió en los primeros instantes de la segunda parte, con las locales poco efectivas, distraídas en el offside y posibilitándole, ahora sí a Lonigro, el descuento a los 11’ de ese segmento. De contra, como no podía ser de otra manera y tirando una heroica desde mitad de cancha, una de las experimentadas del canalla pudo celebrar. Por unos minutos se armó otro partido, en el que Central, cambio mediante, supo ensuciarlo como para ponerse en carrera y estar algo más tranquilo.

   La historia volvió a empezar a los 15’ con un golazo de cabeza de Florencia Quiñones, que aprovechó el córner ejecutado desde la derecha, burló la marca de Romina Escalada y la colocó en el ángulo izquierdo de Roma, bien arriba y esquinado, muy cerquita de donde duermen las arañas. Sacó del medio Central, perdió la pelota y otra pésima entrega desde el fondo se la dejó servida a Ghigo para que se luciera con otro disparo desde afuera que se coló por sobre la humanidad de la arquera canalla y al otro rincón. Para entonces, el desorden y los malos despejes ya eran una constante en el conjunto rosarino que no podía tomar la pelota. De nuevo una mala salida dejó a Troncoso frente a la arquera a medio camino y con el mismo recurso, el de tirarla por arriba de su cuerpo, Boca se puso 5 a 1 sobre las guerreras.

   Con tal resultado abultado decir que Roma crecía en su figura parece exagerado, pero no lo es, porque si bien pueden mirarse de reojo algunas reacciones en los goles rivales tuvo otras tapadas claves. Por cierto, fueron tres y el travesaño los que salvaron a la Academia antes de que la ingresada Estefanía Palomar, de sólo 16 años, pusiera el sexto. Recibió el centro en el medio del área, sola, tuvo tiempo de acomodarse, cambiar el pie de ejecución y alejarla lo máximo posible de la arquera. Se repitió la tendencia ya en el tiempo adicional, la del desborde por el lateral y el gol. Ahora tras la buena acción de Andrea Ojeda, la que volvió a marcar fue Huber. Al saque del medio le siguió el pitazo final, la mejor noticia para Central en Casa Amarilla..

   Ahora, el conjunto rosarino recibirá en la siguiente jornada a Platense. Tiene toda la semana para intentar recomponerse del impacto anímico que generan estas derrotas, aunque sepa a rajatabla que pese al privilegio de jugar este torneo todavía corre de atrás en varios aspectos. Entre otros, la desventaja que tiene con sus oponentes que son todos de Buenos Aires. Las chicas de Central viajan de madrugada el mismo día, no gozan del mejor descanso de una previa ni de la alimentación más adecuada e inmediatamente, tras la ducha, vuelven a Rosario. Esas son otras diferencias sobre las que hay que trabajar. No las usan de excusa, dejan todo y llevan la bandera del interior en el primer torneo profesional de AFA. Aunque toparse con la realidad a veces sea doloroso. Como ayer.

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