Los problemas defensivos de Central fueron evidentes en el torneo anterior y fue por eso que el Kily González puso como prioridad la llegada de marcadores centrales en este mercado de pases, en el que llegó uno (Javier Báez), otro está al caer (Julián Velázquez) y figura uno más en carpeta, que es el que todos quieren (Juan Cruz Komar). Ahora bien, la cuestión no pasará sólo por incrustar un nombre propio a una estructura que es la que no responde, al menos a las expectativas del entrenador. ¿Dónde apoyarse para considerar el dato de que es el equipo el que defiende mal? En que hace 14 partidos que no logra mantener el arco en cero (ver aparte). ¿Y dónde apoyarse para corroborar que los errores generalmente son compartidos? El tanto que le marcó Arsenal en el amanecer del partido en Sarandí fue demoledor ejemplo.
Quedó demasiado claro que la presentación de Báez no fue la mejor, que le costó encontrar ubicuidad, solidez y rapidez en sus movimientos. Es una posibilidad pensar que la llegada de Komar o el aporte de Velázquez serían la solución a los problemas que el canalla sufre en defensa, pero sería algo así como una solución casi mágica y difícilmente eso suceda.
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Central se equivocó rápido contra Arsenal y le costó un gol.
Marcelo Bustamante / La Capital
Lo dicho, el repaso en detalle de lo que fue el gol de Arsenal pone al desnudo que las principales falencias nacen desde lo colectivo, sabiendo que esa conjunción de errores corresponde a fallas individuales. Lo cierto es que la conjunción es perjudicial.
En ese pase profundo es Báez quien sale a cortar afuera, lejos del arco, desprotegiendo su zona (el corazón del área) y es algo que se puede dar en una determinada circunstancia del juego, pero es ahí cuando debe activarse la sincronización del resto. Tras el centro de Brochero, al segundo palo, Central tenía amplia superioridad numérica dentro del área: eran cinco jugadores canallas contra dos de Arsenal y ni así el equipo pudo resolver la situación. Es que Martínez nunca llega a obstaculizar el cabezazo de Ibáñez y Almada, que había quedado solo dentro del punto penal primer corrió hacia esa posición, pero inmediatamente tuvo que volver sobre sus pasos ante la presencia amenazante de Lomónaco, que quedó más solo que nunca porque Blanco jamás tiró la diagonal rápida hacia el área chica para cubrir el espacio de Báez, que había salido hacia ese sector. Así, falló Báez primero, después Martínez, también Blanco y, claro está, Almada. Por supuesto es imposible obviar lo que fue el quedo del arquero Gaspar Servio, quien amagó a salir, se quedó, desconcertó a Almada y finalmente se quedó parado sin poder hacer nada.
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Es simplemente una jugada de gol (hasta aquí el único que le convirtieron a Central en el torneo), pero que expone de manera cruda que las soluciones en Central no serán mágicas ni mucho menos. Esto es, puede llegar Komar, aportar Velázquez o quien sea (en el plantel continúa el paraguayo Ricaro Garay), pero hay cuestiones de funcionamiento que van más allá de uno u otro apellido.
Tampoco caer en la necedad de que la jerarquía de ciertos jugadores ayuda a solucionar ciertos inconvenientes. Komar es un jugador de una trayectoria importante, con proyección, durante mucho tiempo capitán del Talleres protagonista del torneo pasado y se supone que, en cierta forma, le dará un salto de calidad a una defensa que, al menos en este primer partido, demostró que no logra corregir esas desinteligencias que lo vienen azotando desde hace un buen tiempo.
Después, con todos los jugadores a disposición será el Kily quien decida a quién elige, a quién ve mejor y por quiénes se la juega. Se supone que si llega Komar más temprano que tarde el entrenador le hará un lugar en el equipo y que el resto peleará por la otra vacante. Y por cómo está planteada la situación hoy, ese acompañante no sería otro más que Almada, hasta que Báez y Velázquez hagan los méritos suficientes como para arrebatarle el puesto.
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Almada, Servio y Blanco sufren en ese mal arranque de Central en el partido.
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Los nombres propios harán su parte y colaborarán, pero en el medio estará el desafío de lograr que se produzcan la menor cantidad posible de errores y que cuando aparezca alguno haya capacidad de reacción.
El Central del Kily necesita dos goles para ganar
Desde hace tiempo Central tiene que convertir al menos dos goles si se quiere quedar con los tres puntos. Es que el conjunto dirigido por el Kily González lleva 14 partidos sin terminar con la valla invicta. La última vez fue en la fecha 12 del torneo pasado cuando los canallas vencieron 1 a 0 a San Lorenzo, en el Gigante, con gol de Luca Martínez Dupuy.
A partir de ahí en todos los partidos le convirtieron goles. Sufrió un gol ante Argentinos (L) 0-1, Platense (V) 1-1, Racing (L) 2-1, Atlético Tucumán (L) 3-1, Colón (V) 4-1 y en el empate del viernes 1-1 con Arsenal (V). Le hicieron dos tantos ante Estudiantes (V) 2-2, Patronato (L) 3-2, River (L) 2-2 y Lanús (V) 2-2. Recibió tres goles con Unión (V) 1-3 y Defensa y Justicia (V) 0-3 y le anotaron cuatro veces ante Talleres (V) 1-4 y Huracán (L) 1-4, partido que le costó el pasaje a la Copa Sudamericana.
En estos 14 partidos recibió 28 goles. Es decir, un promedio de dos goles por partido o un gol cada 45 minutos. Un guarismo que está muy lejos de River que en el torneo pasado le hicieron 19 tantos en los 25 partidos del torneo (1 gol cada 118 minutos).
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Ruben celebra su gol junto a sus compañeros, pero a Central no le alcanzó.
Marcelo Bustamante / La Capital
Los canallas en estos 14 encuentros tuvieron tres arqueros titulares: Jorge Broun (10 partidos), Juan Pablo Romero (3) y Gaspar Servio ante Arsenal. Los marcadores laterales en la gran mayoría de los partidos fueron Damián Martínez y Lautaro Blanco, mientras que los zagueros centrales titulares fueron Facundo Almada (13 cotejos), Gastón Avila (8), Nicolás Ferreyra (4), Ricardo Garay (2) y Cristian Javier Báez (1).
Aunque también hay que destacar que en estos 14 partidos sin valla invicta, los del Kily hicieron 23 goles y llegaron a la red al menos una vez en 12 partidos. No lo hicieron frente a los bichos colorados en Arroyito y al Halcón de Varela de visitante.
Cabe destacar que hace más de 20 años que Central no está tantos partidos sin mantener la valla invicta. La última vez fue de 15 partidos (7 del Clausura 2000 y 8 de la Copa Libertadores 2000) entre el 15 de marzo de 2000, 0-0 con Unión (V), hasta el 28 de mayo del mismo año, frente a Colón (V) 2-0. En esos 15 juegos el equipo de Edgardo Bauza sufrió 36 goles.