Ovación

Central sigue con la Copa Sudamericana en la cabeza

Después de San Pablo, Central pone la mente en la Superliga, torneo en el que visita a River pensando en mantenerse en la lucha por la clasificación a la Sudamericana del 2019

Domingo 15 de Abril de 2018

De un partido a otro prácticamente en un abrir y cerrar de ojos. De un torneo a otro. De Copa Sudamericana a Superliga, pero con resabios de la competencia internacional en el medio. Pasó San Pablo y hoy es River, pero en el análisis profundo de los que acontezca hoy en el Monumental están esos tres puntos que mantendrían a Central en una zona expectante para la Sudamericana del año próximo. No hay objetivos más claros ni concretos para el equipo de Leonardo Fernández que sentirse vivo, en la pelea por el único y gran desafío por el que el canalla se moverá en esta ya recta final del torneo doméstico. Con un aditivo especial: River es uno de los competidores directos en esta lucha que Central está protagonizando, pero en la que hasta aquí le ha costado mucho meter un golpe ganador en esto de poner un pie en esa zona de privilegio.

   Otra vez cambios. Otra vez nombres que aparecen, otros que salen y unos cuantos más a los que todavía es imposible echar mano. Pero ese es un terreno en el que Leo Fernández está acostumbrado a moverse. Y quizá sea una de las principales causas por las cuales el equipo no haya podido abrazarse a esa regularidad en cuanto a funcionamiento y resultados para decir "acá está Central".

   Es innegable el enorme salto que pegó el canalla en lo que hace a sumatoria de puntos desde que Leo Fernández tomó las riendas del equipo. De no haber sido por eso no habría ninguna zanahoria a la que intentar darle alcance. No obstante, la clasificación a la Sudamericana 2019 es una carrera que viene corriendo desde atrás. Desde hace un buen tiempo está a tiro, con la sensibilidad a flor de piel y sin sentir que merece ser descartado. Pero sólo con mantenerse al acecho y formar parte de la discusión no alcanza. Porque cada fecha que pasa es un eslabón que se rompe y una oportunidad que se pierde cuando el resultado no se presenta favorable.

   El envión no es para menospreciar. La victoria contra Belgrano, aun demostrando debilidades futbolísticas, es lo mejor que le pudo haber pasado a Central después de aquella tarde aciaga en Paraná frente a Patronato. El tema es lo que viene. Porque hoy es el renovado River después de aquel resonante triunfo contra Boca por la Supercopa Argentina y una semana más tarde será el Racing del Chacho Coudet, nada menos. Pero Central tiene ya suficiente con sus propios pesares como para andar poniendo el foco en el rival.

   Las cinco fechas que restan serán el escenario en el que el canalla se jugará cosas importantes. Cruciales se podría decir. Porque nadie podrá achacarle al actual cuerpo técnico no lograr el objetivo luego de tomar un equipo en la lona, como lo dejó Paolo Montero. Pero la inversión que hubo para esta temporada ameritaba otra cosa. Porque tener que luchar hoy por alcanzar la 11ª posición es como si una persona a la que los problemas económicos no la tocan se sienta en una mesa de de un bar y pide que le paguen el café porque no tiene cambio. Central no es un club millonario ni nada que se le parezca, pero se dio el gusto de hacer una inversión que no se condice con la realidad que hoy transita.

   Después, hay que ver de qué manera puede repercutir el partido del pasado jueves frente a San Pablo. No fue un golpe, pero emocionalmente el empate en su cancha pudo haber significado una herida. Y desde lo físico también podría llegar a pagar alguna que otra consecuencia.

   Ante un rival que históricamente le costó, Central jugará un nuevo partido. Pero también lo hará consigo mismo. Porque al objetivo no podrá darle alcance si no es logrando solidez como equipo. Y esa solidez implicará crecer en el juego para despojarse de esa irregularidad que lo tiene maniatado y no le afloja las riendas. Y mucho tiempo al canalla no le queda por delante. Cuanto más demore en soltarse futbolísticamente más le costará aferrarse a ese objetivo que no se cansa de perseguir, pero que le está costando demasiado alcanzar.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario