Central

Central quedó preso de sí mismo y perdió 1 a 0

El orden no le alcanzó ni de cerca a Central para imponerse y no tuvo plan alternativo. Con una mala actuación se alejó de la cima.

Martes 18 de Septiembre de 2018

El orden está bien, por supuesto. Siempre que no tenga un obturador, siempre que deje lugar a la impronta individual o dentro de un colectivo que sepa cuándo puede romperse para causar la sorpresa. Porque eso fue Central anoche ante Defensa y Justicia. Un equipo preso de sí mismo, que no generó nada de nada, que no tuvo cambio de ritmo, que fue lento en la traslación y hasta en la estructura defensiva, su fortín. Que jugó de igual a igual en su estadio, sólo hasta que el rival quiso. Que dejó la sensación de que lo bajaron a tierra. Que no siempre será suficiente abrazarse a una máxima futbolística y encima usando la misma receta cuando hay que modificar el rumbo. Fue un cachetazo el 1 a 0 del Halcón para este ciclo de Edgardo Bauza que tan bien empezó en los resultados. Un alerta de que en el futuro precisará virar, poco o mucho, para obtenerlos.

Por supuesto, no se puede ya enterrar el gran comienzo de la Superliga. La caída ante Racing en definitiva estaba en los cánones de la lógica futbolera, pero ayer Defensa desnudó que Central no tiene un plan alternativo cerca cuando le empiezan a tomar la mano. De hecho, parece que los rivales se dan cuenta de que si controlan que ese orden, que debe traducirse en paciencia para generar, no los afecte, si evitan que los laterales trepen o los volantes externos lleguen al fondo para mandar el centro, si hacen marca pegajosa sobre los dos 9 de iguales características, si dejan que Ortigoza la reciba cerca de sus defensores y en cambio la maneje Gil, entonces tienen la mitad del problema resuelto y pueden dedicarse a lo suyo.

Defensa pareció tardar todo un tiempo en ese trabajo de anular a Central y en el segundo tiempo directamente empezó a filtrarse en ese orden imperturbable, empujando a Gil y Ortigoza sobre su campo, no sólo conteniendo a los laterales sino preocupándolos con sus subidas y hasta obligando a al menos uno de los 9 auriazules a colaborar abajo. De hecho, desde una recuperación de Zampedri en propio campo llegó la única acción de riesgo que Camacho desperdició.

Fue tanta la sensación de que Bauza no está dispuesto a negociar su postulado que cuando Carrizo amagó con romper el molde, y en vez de trepar por su lateral buscó hacer la diagonal que mejor le sale, volvió a sacarlo como en los cuatro partidos anteriores (un hecho inédito en la historia canalla de un mismo cambio en los primeros 5 partidos, de acuerdo a la estadística de Carlos Durhand), en una decisión en ese momento sorpresiva.

Por eso Central lució atado. Ni siquiera un par de pelotazos en el primer tiempo de Ortigoza, propios de su estilo, sirvieron a la causa esta vez. Como las pocas pelotas paradas de que dispuso. Una muestra de lo poco que hilvanó el equipo canalla en ofensiva, pero también de que los rivales evitan que disponga de ese tipo de opciones que tan bien usufructuó en las primeras fechas. Fue elocuente que casi no hubo faltas en las cercanías del área de Defensa.

La consecuencia de esta mala actuación auriazul fue que Central no pudo retener el rol de escolta que le sentaba bien. Pero también que dio un paso atrás en el funcionamiento de un equipo que, vale aclarar, el mismo Bauza viene sosteniendo que le falta crecer. El técnico insinuó luego en conferencia que no se moverá del camino trazado. Tiene la lógica de que esto recién empieza y que la ecuación le da tres victorias y dos derrotas. La sensación es que se precisa más alternativas para mantener el mismo protagonismo. Racing la fecha pasada y sobre todo anoche Defensa, se lo hicieron notar claramente.

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