Central

Central jugó con fuego y casi se quema pero al final ganó

Central tuvo todo para llevar más tranquilo el partido, pero le entregó demasiadas licencias a Huracán y lo sufrió.

Martes 13 de Febrero de 2018

En la casa del quemero, Central jugó con fuego y casi se quema. Si no lo hizo fue porque durante algunos momentos (pocos, no muchos), el equipo aguantó como pudo y porque el rival no tuvo la categoría suficiente como para aprovechar sus situaciones. De lo que no quedaron dudas anoche en el Palacio Tomás Ducó, es que el canalla tendió la mesa para servirse un manjar como hasta aquí no había degustado y que terminó en aprietos, básicamente por impericia propia. Es que se puede entender que el rival intente un poco más porque está dos goles abajo, pero si quien debe estar más tranquilo abandona la calma, la ecuación no cierra. Y vaya paradoja. Este comportamiento ambivalente, con indicios esperanzadores y riesgos innecesarios, el canalla logró unas cuantas cosas: volvió a sumar de a tres, se puso a tiro de la zona de la Sudamericana (está a tres puntos), convirtió por primera vez en el torneo más de un gol, le ganó por primera vez en la historia de visitante a un equipo de Alfaro y se transformó en el conjunto que más sumó desde la asunción de Leo Fernández. Todo eso tiene para festejar el canalla en medio de algunas reflexiones necesarias que deberán hacerse.

Esa mecha que Central prendió, desde el primer minuto del complemento, se extendió hasta el final del partido. Porque, se insiste, Huracán tuvo hizo algunos méritos, pero el canalla entregó licencias peligrosas, de esas que no se pueden obsequiar, por más que se esté en busca de una consolidación como equipo que hasta aquí, parece, le falta aprobar algunas materias.

resumen


Resulta hasta complejo explicar algunas cuestiones a partir de una catarata de buenos resultados que se dieron tras la llegada de Leo Fernández al primer equipo pero, esos comportamientos que aún no logran afianzarse, seguramente servirán como aprendizaje.

Es mentira que el peor resultado es el 2-0 a favor. Nada mejor que gozar de ese beneficio para hacer que el equipo suelte amarras futbolísticas, se libere en cierta medida y demuestre sabiduría. A Central le sobraron ganas y algo de fútbol en el primer tiempo, pero cuando tuvo que poner a disposición del resultado su capacidad colectiva, casi se le prende fuego la casa.

Hubo una cuota de inteligencia de la que el equipo careció. Repetir lo de la primera etapa parecía lo más lógico, incluso tomando algunos que otros recaudos más, pero el equipo sufrió como en otras ocasiones esto de no poder mantener el control del partido. Y eso puede tener un resultado positivo una vez, dos, pero si se hace costumbre, se correrán riesgos innecesarios.

Los claroscuros por los que pasó el equipo quizá puedan graficarse en la actuación de Ledesma, quien por momentos supo mantener la victoria y de a ratos le entregó facilidades al rival, como la jugada en la que salió flojo a cortar y le permitió a Damonte meterla por arriba para que Martínez la sacara con la mano y se ganara la expulsión. Allí gozó con la fortuna de que Coniglio falló el penal.

Ni siquiera la tranquilidad del gol de Pereyra, que parecía sentenciar la historia, pudo poner a Central en un terreno más seguro. Porque las dudas volvieron a hacer de las suyas y Huracán lo volvió a poner en jaque.

Es imposible pasar por alto la dignidad del equipo defendiéndose con uñas y dientes cuando se quedó con uno menos. Esa es otra parte de la historia que merece ser destacada. Tal como ocurrió hace más de una semana contra Unión (jugó 45' en inferioridad numérica por expulsión de Maxi González).

"Jugar bien es ganar", tiró Leo Fernández en la semana. Su Central ganó porque hizo más méritos que el rival. Pero en este proceso de aprendizaje y afianzamiento, justo en la casa del quemero, jugó con fuego. Y aunque estuvo cerca, no se quemó.


Carrizo llegó a la quinta amarilla

Federico Carrizo llegó a la quinta amarilla y no podrá estar el sábado cuando Central reciba a Olimpo, en el Gigante de Arroyito. Una baja importante para Leo Fernández pensando en el compromiso ante el bahiense, sumado a que tampoco contará con Mauricio Martínez, quien vio la roja directa al sacar una pelota con destino de gol que envió Israel Damonte. Precisamente el ex Unión fue expulsado por primera vez en su carrera.

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