Cuando se inicia un nuevo proceso futbolístico hay cosas que varían, otras que se mantienen y fue lo que pasó en este tránsito repentino de Miguel Ángel Russo a Matías Lequi. De hecho, hay futbolistas que eran moneda corriente en el equipo habitualmente titular, pero que en este caso se asentaron, al menos desde la continuidad. Y la zona de la cancha a la que se hace referencia es nada menos que al mediocampo, más específicamente al anillo central, donde Franco Ibarra y Mauricio Martínez estuvieron siempre, a excepción de ese partido en cancha de Independiente donde el entrenador de Central apostó por un equipo alternativo por la proximidad de la revancha en Brasil ante Fortaleza por la Copa Sudamericana.
A priori, lo que Lequi buscó en estos primeros partidos al frente del equipo es lograr solidez en la contención y la apuesta fue darle rodaje al doble 5, independientemente de los rendimientos. Casualidad o no, tanto Ibarra como Martínez fueron dos de los futbolistas más regulares en estos seis partidos que jugaron.
Ninguno de los dos logró destacarse en la derrota frente a Boca, pero una fecha antes, en el triunfo ante Atlético Tucumán, ambos tuvieron una buena actuación, con algunos pequeños detalles que también merecen ser analizados, pero que forman parte de los altibajos propios de un futbolista en cada partido.
Es cierto, algo similar venía sucediendo ya desde el proceso de Russo, con la particularidad de que Kevin Ortiz era otra de las alternativas que el DT manejaba y que de vez en cuando aparecía en la formación titular. Lo que no entrega margen para la duda es que de los siete partidos de Lequi, en seis (se recuerda lo sucedido ante Independiente) Ibarra y Caramelo Martínez estuvieron en el equipo.
Doble5VB.jpg
Martínez traslada e Ibarra sigue la acción de cerca en el gran triunfo de Central en el clásico.
Virginia Benedetto / La Capital
Hay también un contexto al cual vale la pena hacer referencia y tiene que ver con que en el ciclo anterior la alternancia en el doble 5 se debió a cuestiones físicas de los protagonistas en cuestión. Martínez no siempre estaba para la exigencia de la doble competencia y con Ibarra hubo momentos en los que se tuvo que hacer un trabajo especial desde el acondicionamiento físico.
Ibarra buscaba la puesta a punto
En medio de esa puesta a punto, Ibarra hace ya un buen tiempo que viene luchando por un lugar entre los once, pero, se insiste, bajo un monitoreo permanente de su estado corporal. Y recién cuando Russo lo vio óptimo para meterse de lleno en el equipo empezó a ponerlo con mayor frecuencia.
>>Leer más: Central: Juan Cruz Komar fue intervenido quirúrgicamente
Lo cierto es que desde que tomó la titularidad su rendimiento fue parejo, cumpliendo con la función que requiere el puesto. En todos estos últimos partidos no dejó duda de que atraviesa su mejor momento desde que llegó a Arroyito.
IbarraMB.jpg
A Ibarra le costó la aclimatación al fútbol argentino, pero a la larga se terminó imponiendo. Hoye s el 5 titular.
Marcelo Bustamante / La Capital
Lo de Atlético Tucumán fue una especie de resumen de ello. Sólo le jugó en contra ese par de pelotas fallidas que jugó de manera equivocada y que le generaron problemas al equipo. Al margen de esas acciones, el exArgentinos Juniors fue uno de los destacados en la victoria canalla. En La Bombonera le costó un poco más.
Algo similar es lo que sucede con Mauricio Martínez, a quien Lequi apuntó definitivamente como esa rueda de auxilio en el anillo central, sobre todo a la hora de buscar la salida limpia desde el fondo.
Caramelo siempre se caracterizó por su buen trato del balón y es lo que intenta demostrar en cada partido. Ante el Decano fue uno de los más claros en el primer tiempo, siempre jugándola segura al pie y en otras ocasiones apostando por la asistencia larga, saltando líneas. El pasado sábado, en La Bombonera se mostró más discontinuo.
MArtinezHR.jpg
Caramelo Martínez fue uno de los jugadores de mayor participación en los últimos partidos y casi siempre en un nivel parejo.
Hector Rio / La Capital
Quizá le siga costando aguantar los 90 minutos, pero ello posiblemente tenga que ver justamente con la continuidad que le está dando el entrenador. Porque pese a ese condicionamiento, para Lequi siempre fue una de las principales cartas.
Hay otros nombres que se transformaron también en fijas en este Central de Lequi, mayoritariamente en defensa (Broun, Coronel, Mallo, Quintana y Sández), ya de mitad de cancha hacia arriba sí hubo un mayor movimiento en cuanto a nombres, pero por la importancia que suele tener el centro del mediocampo, lo de Ibarra y Martínez es notorio.