Central

Central está haciendo agua en Arroyito

Central igualó las peores rachas de 8 partidos seguidos sin victorias como local. Es más, de los últimos 23 sólo ganó 8 (empató 8 y perdió 7).

Miércoles 17 de Abril de 2019

Históricamente, sólo los equipos grandes se llevaban buenos resultados de Arroyito. Hoy parece que cambió. También existía la sentencia de conseguir "la media inglesa", que refería a ganar de local y empatar de visitante para edificar buenas campañas. Y Central está a contramano de esto. Y en especial en este año, al punto que con la dura derrota por 2 a 0 frente a Aldosivi igualó a las peores rachas como anfitrión de 8 partidos sin victorias. Durísimo para el hincha, que se pronunció en el Gigante con silbidos y gritos de que "se vayan todos", cansados de ir a la cancha a festejar y no poder hacerlo.

Es más, de pagar sus entradas en este tiempo en el que el dinero ni siquiera alcanza (se notó en la concurrencia ante los marplatenses) e igual lo reserva para presenciar el espectáculo que más lo apasiona. Sin embargo esto no es de hoy y no es lo que más preocupa. Porque el auriazul viene mal desde hace tiempo y lo está pagando con sufrimientos: en el promedio para la Superliga que vendrá, con la casi eliminación de la Copa Libertadores, el serio riesgo de no pasar ni a la Copa Sudamericana y estar casi afuera de la Copa de la Superliga porque difícilmente jugando así pueda dar vuelta la llave en Mar del Plata. Basta con repasar los números desde inicios de 2018, los 23 cotejos que el equipo auriazul jugó en el Gigante (ver infografía), de los que sólo ganó 8, empató 8 y perdió 7. Lo que es peor, dirigieron 5 entrenadores.

Qué lejos quedó aquel 1-0 a San Martín de San Juan, el año pasado, el del 27 de noviembre. Desde ahí se sucedieron 8 partidos sin que los hinchas festejaran. Muchísimos. Tanto que la última vez que eso sucedió fue en el Apertura 2007. Entonces, como hoy, con 4 empates y 4 derrotas. Aquella racha adversa fue casi toda de Carlos Ischia y le costó el puesto, lógico, tras 7 de esos partidos, que se completaron con un 0-2 ante Vélez bajo el interinato técnico de Hugo Galloni. La misma racha sin victorias de local se registró otras 4 veces: entre el Apertura y Clausura 95, en el 93/94, en 1965 y en 1964.

Hoy los responsables son tres entrenadores: Diego Cocca, que dirigió al equipo en los últimos dos partidos y fueron derrotas. Y tiene su responsabilidad. Aunque recibió la herencia con el interinato (de manera oficial) del Loncho Ferrari, que perdió uno y empató 2. Igual, ya de antes venía complicado porque el Patón Bauza estuvo en los 3 anteriores, con 2 igualdades y una derrota.

Igual, lo peor no es sólo lo actual. Sino la continuidad de estos malos números. Es que Central parece acostumbrado a festejar poco en su cancha. Esa es la causa de la mirada hacia atrás, porque la mala viene de arrastre. Espiando algo más del último año, desde inicios de 2018, se observa que el canalla apenas ganó 8 partidos de los últimos 23.

Cuatro fueron con la conducción de Edgardo Bauza, sobre 10 partidos. Y los otros 4 al mando de Leo Fernández, quien de un cargo interino (reemplazó a Paolo Montero) se quedó con el puesto de DT y le dio más a Central que el resto de sus colegas.

De esta serie de 23 partidos se incluye el cierre de la Superliga 2017/18 y la última 2018/19, más tres partidos por copas: un 0-0 con San Pablo por la Sudamericana 2018, el 1-1 reciente frente a Gremio por la Libertadores actual, y el 0-2 ante Aldosivi de la noche del lunes por la Copa de la Superliga.

Ocho partidos en los que Central sólo ganó en series de a dos al hilo: a Unión y Olimpo; a Chacarita y Belgrano; a Banfield y San Martín de Tucumán; a Estudiantes y San Martín de San Juan. Precisamente, ante ningún grande. Con ellos sólo rescató empates frente a Boca (0-0) y River (1-1).

Y encima perdió 7 partidos en esta racha. Uno abajo de la campaña de todo el 2007, cuando ganó 6, igualó 6 y perdió 8, con Gorosito, Ischia y los interinatos de Galloni y el Topo Riquelme, más Madelón en los últimos dos partidos. Aquella fue la antesala que llevó a los auriazules a jugar la primera promoción frente a Belgrano, la que poco después derivó en el descenso. Por eso el toque de atención. Porque lo que viene en lo que queda de 2019 es importantísimo para no quedar ni cerca de que se repita.

Quedan dos encuentros más en el Gigante antes del parate por la Copa América. Tal vez uno más (con River) si es que el sábado en Mar del Plata el equipo da vuelta la historia que parece sentenciada. El miércoles próximo llegará la U. Católica de Chile a Arroyito y sería una buena oportunidad de cortar la malaria con un buen triunfo, de lo contrario, la alarma seguirá sonando fuerte, los hinchas continuarán quejándose con razón y restará el cierre con los paraguayos de Libertad, el miércoles 8 de mayo.


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