Para Central no hay mañana, sino que el tiempo es hoy. El furor Carlos Tevez ya pasó, las luces de un entrenador con nombre fuerte en el fútbol argentino ya dejaron de ser noticia y en Arroyito hay un paso impostergable que se debe dar: ganar. Porque hasta aquí fue mucho más lo que se habló que los resultados que se obtuvieron. Y ese golpe de timón que se pegó tras la salida intempestiva de Leandro Somoza por el momento no dio los frutos deseados. Claro que hay atenuantes y uno de ellos tiene que ver con que recién para este partido Tevez tendrá a disposición a varios de los refuerzos que llegaron (de hecho dos debutarán hoy), pero si hay algo que en Central no abunda es el tiempo. Esta noche, ante Sarmiento, el canalla está obligado a mostrar algo distinto, que empiece a generar confianza, pero que claramente debería encontrar el sustento de la victoria.
No hay muchas maneras de encarar un análisis sin caer en la realidad, que es dura por cierto. Porque desde que Tevez tomó el mando del equipo, Central no logró sumar ni siquiera un punto. Y, se sabe, todo lo malo que se haga en este presente terminará repercutiendo en el futuro, donde las cosas ya están tomando un color oscuro.
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En Mar del Plata, Central perdió su segundo partido consecutivo. Le urge sumar de a tres.
Leonardo Vincenti / La Capital
Central ya no está para conformarse con la repercusión mediática de un Tevez que siempre generará expectativa, ahora debe apuntar a otra cosa, a lo que ocurra dentro del campo de juego, porque es ahí donde se generan las alegrías y también las decepciones. Y hasta aquí fueron justamente más decepciones que alegrías.
Ya en el tercer partido como técnico Tevez debiera lograr que los cambios comiencen a notarse, pero no en cuestiones pequeñas, sino en ámbitos que traigan aparejados una mejor producción del equipo. El primer paso, obligado, es la mejora y consistencia en el juego, para que a partir de eso comenzar a estrechar lazos de amistad con los resultados. “Desde mañana ya se va a empezar a ver lo que pretendemos”, dijo Tevez en la previa.
Del Central de Tevez se destacó el intento de un mayor orden en aquel debut contra Gimnasia, algo que quedó reducido a su mínima expresión justamente por la derrota. Después, más de los mismo. Porque inmediatamente llegó el momento de fortalecer ese orden y de intentar ir por un poquito más, pero se falló en el intento.
En Mar del Plata, Central fue el de siempre, se pareció al de la última etapa del Kily González y al que se vio durante toda la estadía de Somoza, lo que puso blanco sobre negro en esta ecuación de mejora o continuidad. El pésimo primer tiempo que el canalla hizo en La Feliz tuvo una pequeña corrección en el segundo tiempo, pero a la postre el resultado fue el de siempre.
Poner el foco exclusivamente en el resultado no es lo adecuado, más cuando en el medio hay un ciclo que está dando recién sus primeros pasos, pero el tema es el momento que vive Central. Porque esto no comenzó hace un par de semanas, sino que viene de arrastre y eso es lo que realmente preocupa.
Hay un contexto ineludible, que tiene que ver con la composición de un plantel que sufrió una sangría importante por decisión de Somoza y que recién ahora se está tratando de acomodar, con nombres que llegaron muchísimo más tarde de lo debido, pero todo eso también forma parte del descalabro futbolístico que persigue al canalla desde hace un tiempo.
A Tevez se le allanarán los caminos en la medida que pueda empezar a echar mano a los futbolistas que llegaron como refuerzo, siempre y cuando los mismos demuestren que están a la altura de Central y del momento que vive el equipo. Por lo pronto, el entrenador meterá cinco cambios en relación al choque del pasado lunes en el Minella, todo un símbolo de la búsqueda por hallar el camino.
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Jhonatan Candia hará su debut en Central y será como titular.
Celina Mutti Lovera / La Capital
Pero el Apache tendrá, más temprano que tarde, su cuota de responsabilidad en esto. O es una mejora notoria que conduzca a la obtención de resultados o la continuidad de un proceso en degradación. Algunas decisiones de Tevez hasta aquí causaron una buena impresión, otras, no pocas, resultaron un tanto complejas de entender, pero claro, todo lo está haciendo en medio de la búsqueda de ese sello propio que se transforme en identidad.
Hoy es Sarmiento, en el Gigante, donde los reclamos históricamente se hacen notorios. Tevez es el responsable de acomodar el fútbol de Central con las armas con las que cuenta. Por más que las considere potables o precarias, son las armas con la que el Apache aceptó el desafío. Las luces se encendieron a pleno cuando Tevez puso un pie en Arroyito, pero ya es tiempo de que lo que se ilumine sea el fútbol de Central. Claro que lo necesita Tevez, pero muchísimo más lo necesita Central.