El guión había sido pensado y escrito para que el Gigante fuera una verdadera fiesta, para que viviera un domingo con emociones a tope y algo de ello ocurrirá, porque la presencia de Marco Ruben en el partido ante Lanús sin dudas que marca un quiebre en esta historia que transita el equipo de Miguel Angel Russo, un equipo que pudo haber logrado que la tarde de este domingo sirviera para celebrar el retorno del ídolo y máximo goleador de la historia junto con la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, pero que falló en el intento, en ese partido ante Peñarol en el que estuvo a nada de lograr la hazaña. Ese también es un capítulo en medio del relato y que no deja de ser un lunar en el terreno de las emociones. Pero vale, si se quiere, el conformismo eh Central de saber que hay por delante un recorrido internacional por afrontar, y la Copa Sudamericana es también un buen incentivo.
Es imposible no pensar en lo que sucedió el pasado martes en Montevideo porque esa clasificación que no se dio era ni más ni menos que el gran objetivo del semestre. Y desde ese lado es lógico que exista un dejo de desilusión. Pero después de lo sucedido en Central hay inexorablemente una vuelta de página. Ahora es tiempo de reafirmar el tránsito en la Liga Profesional y que estos dos partidos que le restan al canalla sirvan como plataforma.
Pero lo de Uruguay se dio así y por supuesto ya es tarde para lamentos porque la historia continúa. Fue justamente “la historia continúa” la frase que eligió el club para meter un golpe de efecto impresionante en el semblante canalla.
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Central viene de sufrir un duro golpe en Montevideo ante Peñarol, pero ya dio vuelta la página.
Leonardo Vincenti / La Capital
Claro, no fue para pisar esa eliminación de la Copa Libertadores porque el anuncio del regreso de Marco Ruben se hizo dos días antes del choque contra Peñarol, pero qué dudas caben de que se trató de un golpe de efecto.
Marco Ruben lo dijo
Y por eso se puede hablar de una vuelta de página pronunciada, de un capítulo que se cierra para encarar otros tantos que tendrán su importancia. Lo dijo el propio Ruben en conferencia de prensa cuando habló del desafío del equipo de “hacer bien las cosas en el torneo local, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana”. Se insiste, si era Libertadores la jugada cerraba por todos lados, pero no lo fue.
Lo que sí se hizo desde el club fue un trabajo fino en la previa de este partido contra Lanús para que ese ídolo que vuelve a calzarse la 9, que a propósito había quedado vacante, pueda ya estar en el inicio de este nuevo ciclo. Lo mismo ocurrirá con Enzo Copetti, otro de los jugadores de renombre que llegó como refuerzo. Ambos tienen ya la habilitación para que Russo pueda disponer de ellos.
Si esto de Ruben no hubiese pasado sin dudas el clima sería distinto y las emociones estaría más cerca de la pesadumbre que de la alegría. Es que se trata del primer partido, y encima en condición de local, después de ese tropezón en la Libertadores. Y nadie recordará, al menos por un instante, aquella derrota en Uruguay cuando Russo mande a llamar a Marco Ruben para que ingrese. Se estima que el goleador irá al banco, pero nadie podría atreverse a poner en duda que en un determinado momento el entrenador lo mandará a la cancha. Será el instante de mayor euforia.
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Agustín Módica fue el autor del gol canalla en cancha de Peñarol. Ahora estará acompañado por Copetti.
Leonardo Vincenti / La Capital
Central no conoce todavía cuál será su rival (podrían ser Delfín de Ecuador, Always Ready de Bolivia, Inter de Porto Alegre o Racing de Montevideo) en esta instancia clasificatoria para acceder a los octavos de final de la Copa Sudamericana, pero lo importante para este Central es el hoy. Es Lanús en esta Liga Profesional en la que viene de lograr una victoria importantísima frente a Deportivo Riestra, con un equipo prácticamente alternativo. Y hoy es Lanús y algunos días después será Godoy Cruz, en Mendoza.
Central necesita reinventarse como equipo y empezar a pisar más fuerte de lo que lo viene haciendo en el terreno local por la sencilla razón de que ese es uno de los caminos que podrían conducir al equipo a una copa internacional el año que viene. Y si las cosas se hacen bien con Lanús y Godoy Cruz, más posibilidades habrá ante Barracas Central, por Copa Argentina, otro de los atajos hacia el tránsito internacional.
El canalla dio vuelta la página y pone proa en una nueva etapa de su vida. Será en un Gigante de Arroyito con un marco imponente, que estará expectante del momento en que ese marco se alborote y explote cuando sea el momento de Marco.