Ovación

Central, bien para empezar

Central arrancó la serie de ensayos de la pretemporada con una victoria por 2 a 1 ante Banfield, uno de los mejores equipos en el Apertura pasado.

Domingo 20 de Enero de 2008

Por Mauricio Tallone / La Capital

Todo sirve para vitaminizar la confianza y afirmar conceptos. No importa que por estos días el meridiano de la prioridad pase por llenar el tanque de nafta con los trabajos de pretemporada. En los amistosos también conviene refugiarse en las expectativas. Porque es saludable para ratificar rumbos y medir insinuaciones. Eso sí, vale hacerlo tomando distancia de conclusiones contundentes. Sin perder de vista que lo realmente importante es llegar en perfectas condiciones al debut ante Boca en el Clausura 2008. Siguiendo esa unidad de medida, igual es saludable para Central arrancar la serie de ensayos con una victoria por 2 a 1 ante Banfield, uno de los mejores equipos en el Apertura pasado.
No fue para tirar manteca al techo ni mucho menos. Incluso, como siempre se dice en estos casos, el resultado pasa a un segundo plano. Se jugaron apenas 45 minutos de fútbol que sirvieron, entre otras cosas, para empezar a romper con las cargas luego de largas rutinas en la arena y circuitos aeróbicos. Este triunfo también es un baño de optimismo para Madelón. El técnico quiere impregnar al plantel de un aroma ganador y considera que cualquier avance, por más insignificante que sea, contribuye a dar una mano.
De hecho, un tiempo fue suficiente para que el entrenador refuerce lo que pensaba de algunos de los jugadores que todavía no tenía una idea formada. Por lo visto ayer, ya sabe que Zelaya, Danelón y Moya son alternativas potables. Además, Arzuaga le envió una clara señal: “Si me pongo bien físicamente, soy un delantero picante”, pareció decirle el colombiano con su actuación. La defensa fue la contracara. Está claro que la incorporación de Ribonetto es una gran inversión futbolística. Pero ayer Banfield desnudó grietas que requieren una rápida solución. Sobre todo en los centros cruzados o pelotas paradas en contra. El gol de Cvitanich vino por esa vía. Centro desde la derecha, dudaron los defensores, volantes y Alvarez incluido, y el delantero cabeceó solo por detrás de todo. Antes de eso, Central había mostrado una saludable intención por proponer y no esperar que todo le cayera del cielo. No generó muchas jugadas, pero Moya y Arzuaga probaron de media distancia. Precisamente el colombiano empató con una apilada fantástica y una mejor definición ante la salida de Lucchetti.
Si lo de Arzuaga fue de otro partido, el golazo de Zelaya arrancó el aplauso de todos los hinchas canallas presentes. El pibe lo vio adelantado a Lucchetti y la colgó del ángulo izquierdo. Hasta Madelón le gritó desde lejos: “Bien Cachi”. Después tuvo otra chance con una chilena.
En ventaja, Central bajó la intensidad de su dominio. Algo lógico. Las piernas aún pesan toneladas. Pero mantuvo sin sobresaltos el resultado a resguardo. Madelón se fue conforme porque su equipo logró reaccionar y dar vuelta una historia. Es cierto que fue en un amistoso, pero siempre por algo se empieza.

Jugó Ribonetto

Walter Ribonetto debutó en un amistoso con la camiseta de Central. Estuvo bastante seguro en los cruces por ser la primera vez que jugó con Raldes, Danelón y Papa. También aportó su habitual voz de mando para sacar a la defensa del fondo o en el momento del retroceso del equipo. Es entendible que todavía no coordine movimientos perfectos con Raldes. Igual supo suplir con su experiencia ese déficit, sobre todo cuando el boliviano salió a cortar lejos del área a Pavlovich o Cvitanich.

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