La gran cantidad de participantes y los caprichos del fixture desplegaron un escenario de pocos cruces relevantes en la primera fase del Mundial. Por eso, desde el mismo momento del sorteo oficial, el enfrentamiento entre España y Portugal, por el grupo B, representó un cautivante halo de expectativas y un ineludible faro de atracción para el universo futbolero. Uno de los grandes candidatos, con su estilo marca registrada de toque y posesión, frente al último campeón de Europa. La roja, con su manto de torero y la necesidad de absorber rápidamente el tremendo mazazo de la partida de su entrenador, ante el atrevimiento lusitano. Iniesta y lo mejor de la inspiradora cepa española frente a Cristiano Ronaldo, una de las megaestrellas que eclipsa desde hace 9 temporadas esa prestigiosa liga. Caras conocidas, un duelo decisivo para la zona y una promesa embriagadora de buen fútbol. De lo mejor que puede ofrecer el primer sorbo de esta copa.





























