Central

Bauza prioriza consolidar la columna vertebral

El Patón comenzará a definir la estructura en la que apoyará el funcionamiento colectivo. Trajo al experimentado zaguero Matías Caruzzo. Confía en que Ortigoza sea la usina de fútbol y Marco Ruben el goleador. Un repaso de los jugadores clave de su anterior gestión.

Sábado 23 de Junio de 2018

El ciclo de Edgardo Bauza ya está dando sus primeros pasos en cuanto a lo físico. Y de manera paulatina el DT deberá comenzar a armar la columna vertebral de su equipo, algo que desde lo nominal ya puso manos a la obra con la elección de los primeros refuerzos y con la gran noticia que significó haber podido retener al capitán Marco Ruben. El Patón es un director técnico tradicional, clásico, que trata de mandar un mensaje sencillo y previsible a los jugadores y así logró éxitos de trascendencia en los clubes que dirigió, como cuando con San Lorenzo o la Liga de Quito atesoró la Copa Libertadores de América. Uno de los pilares de su gestión es armar el equipo de atrás hacia adelante y contar con al menos un jugador referencial en cada línea de la cancha. Esta es su hoja de ruta y comenzará a transitarla en el nuevo Central.

El Patón tomó algunas decisiones clave en sus primeros pasos en su regreso a Central. Y están encaminadas a armar la columna vertebral del equipo, que está conformada por: el arquero, un zaguero, el cinco tapón, un volante creativo y el nueve. Son cinco puestos vitales a partir de los que deben moverse y potenciarse el resto de los jugadores.

En este sentido buscó a Josué Ayala para que sea competencia de Jeremías Ledesma bajo los tres palos auriazules. Además optó por traer a un zaguero experimentado y con voz de mando como Matías Caruzzo. También tiene la intención de poner diez puntos a Néstor Ortigoza para constituirlo en la usina de fútbol. Y arriba contó con el guiño positivo de Marco Ruben de querer seguir en la entidad luego de conocer su designación como DT canalla.

Así que desde lo nominal y siempre en lo que es un esbozo preliminar cuando la pretemporada recién atraviesa la primera semana, lo que está faltando es un cinco clásico. Allí están en la pole position Mauricio Martínez y Leonardo Gil, que serán analizados en el transcurso de los entrenamientos, para ver si cumplen con lo que pretende el DT.

Y después de ese análisis surgirá la necesidad de contratar o no a un refuerzo en esa posición neurálgica de la cancha. Y tampoco hay que cerrarle la puerta a algún otro jugador que signifique un salto de calidad y aporte soluciones en cualquier posición, distinta a lo que es la columna vertebral en sí misma.

Un buen ejercicio es recordar la etapa anterior de Bauza en Central, hace 17 años, cuando el Patón utilizó a jugadores puntuales en el armado del esqueleto que sostenía al equipo. Los futbolistas que se mencionan a continuación jugaron de manera alternada y según el transcurso de su gestión. Como arqueros estuvieron Laureano Tombolini y José María Buljubasich. En tanto, como zagueros con voz de mando utilizó a Maximiliano Cuberas, Ricardo Canals o Gabriel Loeschbor. Además en la función de volante central las ruedas de auxilio eran Daniel Quinteros o Cristian Daniele.

Mientras que en el anterior Central de Bauza siempre estuvo muy bien cubierto el puesto de volante creativo. Marcelo Carracedo, Walter Gaitán o Ezequiel González fueron las usinas de talento con las que contó el canalla. Esto no hace más que reflejar que para el Patón es indispensable contar con un futbolista cerebral en su alineación, para que juegue y haga jugar al resto de sus compañeros. Hoy ese rol estaría destinado a Néstor Ortigoza. Y tampoco habría que cerrarle la puerta a algún otro creativo que surja durante el mercado de pases.

Y en los equipos de Bauza también ocupa un rol clave el centrodelantero. Para el DT el nueve de área es una posición innegociable de ocupar. El emblema de aquel Central del Patón era Juan Antonio Pizzi. Un laburante del área, que no daba ninguna pelota por perdida y cuando el balón le quedaba redondo delante del arco, tanto por aire como por tierra, sacaba el latigazo goleador. Así, la continuidad de Marco Ruben le permite al técnico saber que tiene a un artillero, que si bien no atraviesa su mejor momento, jamas se olvidará de hacer goles y por ello el gran desafío será asistirlo de manera conveniente.

Lo dicho, el Patón está buscando armar la columna vertebral de su nuevo Central. Tiene varios soldados ya apuntados para ocupar esas posiciones y deberá ir consolidando su idea a la largo de la pretemporada que desde el lunes se trasladará a Costa Rica.

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