Clásico rosarino

Bauza disipó fantasmas y lo ganó como él quería

Central arrancó mejor parado que Newell's, pero se fue diluyendo y volvió a ser el de siempre, un equipo de pases largos y de fragilidad defensiva que le cedió la pelota y el campo al rival. A Newell's le falta convicción.

Viernes 02 de Noviembre de 2018

Central arrancó mejor parado que Newell's, pero se fue diluyendo y volvió a ser el de siempre, un equipo de pases largos y de fragilidad defensiva que le cedió la pelota y el campo al rival. A Newell's le falta convicción.

Formica está muy flojo, Leal luce siempre solo y el equipo tiene muchos problemas en mitad de la cancha y por afuera. Me detengo en un detalle de Herrera: cuando va al área, hoy es más importante que Ruben y Zampedri. Desvió una pelota, convirtió el gol y el partido cambió, porque a partir de ahí Central encontró el aplomo para manejar los tiempos y el partido. Newell's, con los cambios obligados de De Felippe, se astilló en mil pedazos. ¿Qué sigue? El partido con Temperley. Hay jugadores que dan ventajas. Un caso es Ortigoza, muy lento cuando lo aprietan.

En la vida de Newell's hay que ordenar todo el fútbol. Después de la salida de Martino tiene un promedio de un técnico cada siete meses. Y esto es inviable para cualquier club. Los dos equipos están apretados en el promedio. Tienen que rejerarquizar los planteles y para esto hace falta plata. Bauza es el gran ganador del clásico. Era severamente cuestionado desde el "no ganó nunca el clásico", pero lo ganó como él lo quería ganar, con la pelota detenida. Así logró vencer a Newell's y disipar algún fantasma extraño que volaba en torno a él y su continuidad.

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