Argentina cerró una gran eliminatoria sudamericana con el empate 1 a 1 ante Ecuador en Guayaquil. La albiceleste ya había logrado con solvencia el pasaje al Mundial y protagonizó un partido muy friccionado ante el equipo de Gustavo Alfaro. Lo ganaba con grito de Julián Alvarez, pero en el final la utilización muy celosa del VAR, ante una mano casi imperceptible de Tagliafico dentro del área, derivó en la igualdad anecdótica de Enner Valencia. La selección de Scaloni está entera, Messi es el gran abanderado y ahora el sueño de conquistar las arenas de Qatar a fin de año está en marcha.
La selección argentina fue de menor a mayor en el primer tiempo de su excursión a Guayaquil. Porque en el inicio de las acciones el equipo de Lionel Scaloni no hizo pie y pasó varios sofocones frente al arco de Gerónimo Rulli, ayer reemplazante del titular Dibu Martínez. Ecuador le faltó el respeto y se le vino encima atacando en velocidad por los costados.
A Argentina le costaba hacerse de la pelota y por eso tampoco lograba armar réplicas profundas. Pero promediando la etapa llegó la calma y los melones volvieron a acomodarse en el carro albiceleste.
Gran combinación colectiva. Messi la abrió para la trepada de Tagliafico y tras el centro Julián Alvarez, el notable artillero de River, remató por duplicado para vencer la resistencia del exCentral Hernán Galíndez y poner arriba a Argentina.
Desde allí el timón del partido cambió de manos. Creció la incidencia de De Paul y Messi, se asentó Paredes y Ecuador sintió el impacto perdiendo intensidad.
Otamendi estuvo muy cerca de clavar el segundo de cabeza, pero tapó Galíndez. Antes del entretiempo Argentina supo justificar la ventaja parcial, sin un juego de alto vuelo, pero manejando la pelota con inteligencia en campo ecuatoriano.
En el segundo tiempo el trámite se hizo de fricción y lucha. A pesar de que ambos equipos ya tenían el pasaje asegurado en el bolso, el cotejo se picó, hubo pierna fuerte y se empezó a jugar cada vez menos.
La etapa final nunca se terminó de armar como un partido atractivo. Los dos equipos sintieron el trajín de la doble fecha y se los notó cansados, ya sin energías para ir por más.
Messi tuvo algunas apariciones esporádicas, pero De Paul ya había fundido el motor hacía un buen rato.
Y cuando el partido se moría llegó una polémica utilización del VAR, por una mano casi imperceptible de Tagliafico, que fue sancionada penal. Pateó Enner Valencia, tapó Rulli, pero el punta ecuatoriano capitalizó el rebote y clavó el empate definitivo.
Así fue la despedida de Argentina de unas eliminatorias notables, donde el equipo logró el pasaje mundialista sin pasar momentos de tensión ni zozobra como en anteriores oportunidades, incluso como ocurrió con Diego Maradona en el plantel, en la previa de México 1986.
Ahora es todo ilusión y sueños de gloria. El viernes será el sorteo del Mundial y comenzará la recta final de la puesta a punto. Quedará el cotejo ante Italia, campeón de Europa, y el pendiente ante Brasil, suspendido en estas eliminatorias. Luego algún amistoso a confirmar y pronto llegará el momento de la verdad en noviembre en las arenas de Qatar.
Y para Messi el Mundial sería su último gran torneo con la selección, la gran oportunidad de agigantar su leyenda con la pelota al pie, esa con la comenzó a jugar en los potreros rosarinos.
Fue empate en Guayaquil, estiró el invicto al récord de 31 partidos y el inicio de una ilusión grandota de cara al Mundial de Qatar levanta vuelo.