Ovación

Aquel pibe que pudo cumplir su sueño

El Chimi Avila, la joya que acunó Tiro Federal, pasó a San Lorenzo y por primera vez integra un plantel del fútbol grande después de pasar por varias malas.

Domingo 08 de Febrero de 2015

"Poderoso el Chimitín", fue el título de la contratapa del suplemento "Ovación de Acá" dedicado a la Rosarina de fútbol, del 16 de enero del 2004, donde aparecía Ezequiel Chimi Avila como un futuro crak, a punto de cumplir 10 años. Y una década después, con 21 recién cumplidos, el hábil jugador de Empalme Graneros vuelve a ser noticia. Tras jugar 16 años en Tiro Federal, de llegar a mostrar su talento y de pasar algunos sinsabores importantes, llegó nada menos que al último campeón de la Copa Libertadores, San Lorenzo. El club de Boedo le hizo un contrato por tres años y es uno de los refuerzos para la temporada 2015 del equipo que dirige Edgardo Bauza. Todo eso, después de estar prácticamente dos temporadas sin jugar y de hasta de trabajar de albañil para obtener el sustento en momentos muy complicados para su èl y su familia.

"Es el sueño de todo jugador llegar a uno de los clubes importantes a nivel mundial", sostuvo el nuevo refuerzo azulgrana. Instalado en un departamento de Bajo Flores y con toda la ilusión de poder demostrar al fin sus condiciones en el fútbol grande, el Chimi acedió a un mano a mano con Ovación. Y el talentoso jugador compartió sus vivencias desde que comenzó a pegarle a una redonda hasta este presente que lo encuentra frente a una gran oportunidad.

"En mi corta edad pasé por todas las sensaciones. Fueron buenas, malas, regulares y muy buenas. Mi vida cambió con la ayuda de Dios. Estoy viviendo algo impresionante. De jugar en el baby de Tiro, pasar por las inferiores y llegar a primera, hoy me encuentro en el fútbol de primer nivel y quiero demostrar todas mis condiciones", dijo la nueva joya del Ciclón, que antes lo fue de la institución de barrio Ludueña.

¿Cómo se fue dando todo para llegar a este gran momento?

—Cuando estaba muy mal y había sido acusado por algo que no cometí en el 2013 (un robo a la utilería de Tiro, ver aparte), llegaron Carlos y Jorge Bilicich. Ellos se acercaron para darme una mano y me pude levantar. En ese año no pude jugar por diferentes motivos pero entrenaba con preparador físico. Recién en el 2014 volví a entrenar en Tiro, cuando estaba el técnico Osvaldo Bernasconi. Pero igual en ese semestre no jugué ningún partido. Después se buscó la libertad de acción y la pude conseguir. Con el pase en mi poder en diciembre, mis representantes me llevaron a Miami por 15 días para realizar una prueba en un club del país del norte.

Y después a San Lorenzo. Fue todo muy sorpresivo.

—Todo se dio muy rápido. Fue todo por el trabajo de mis representantes. Se movieron muy bien, hicieron los contactos y me llevaron a San Lorenzo los primeros días de enero. Y el 4 de febrero (dos días antes del cumpleaños) pude rubricar mi contrato por tres años. A partir de la firma, se me vino a la mente todo lo que pasé en los últimos años y la imagen de mi hija (Eluney) y mi esposa (María de los Angeles). Como también mis familiares y a esas personas que siempre estuvieron, sobre todo en los malos momentos.

¿Cómo fue el primer mes de práctica con el equipo campeón de la Libertadores?

—Desde el primer día me atendieron de maravillas. Me abrieron las puertas como si fuese un jugador con varias temporadas en las espaldas. Cuando llegué al club me mandaron a entrenar con los jugadores que no habían viajado a Estados Unidos. Y a partir del 24 de enero, cuando regresó el plantel de Edgardo Bauza, ahí comencé a trabajar con los titulares. En el primer día, Néstor Ortigoza me habló y me dio la bienvenida. Después se sumaron el resto del plantel. Hoy soy un jugador más en el grupo. Buscaré con trabajo y dedicación ganarle un lugar en el plantel.

¿Te imaginás el debut en San Lorenzo?

—Sé que va a llegar ese día. Estoy tranquilo, no me desespero. Será un sueño saltar al campo de juego en el once titular. La confianza está por las nubes. No quiero perder esta oportunidad que se me presentó y me encuentra en un buen momento. Por eso siempre recuerdo una frase y la pongo en práctica. "Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros" .

El Chimi, como ya le había dicho a Ovación de Acá allá por 2004 con 9 años (DOUBLE_STRAIGHT_QUOTEQuiero ser un gran profesional. Debutar en Tiro Federal y que algún club me compre el pase, había dicho entonces), está a un paso de cumplir un gran sueño. Por lo pronto, ya integra un plantel de la elite del fútbol argentino y nada menos que un grande. Desde sus inicios en la canchita de los Pumas (de Juan José Paso y Campbell) de su querido barrio de Empalme Graneros soñó con eso y hoy es una de las nueva caras de San Lorenzo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario