Es difícil manejar las leyes del mercado en el fútbol, en el que la venta de un jugador puede resultar un excelente negocio en un determinado momento y malo en otro. Maximiliano Lovera es de los poquitos juveniles de Central con proyección no sólo en el juego, sino con chances de aportar una cifra importante de dinero a la hora de una transferencia. Hasta hace un par de meses el precio del delantero podía ser uno y con la llegada de Cocca el mismo seguramente se incrementó, pero generalmente todo queda reducido a si hay ofertas o no y al tenor de las mismas. Por eso se insiste en la idea de que un jugador "vale lo que lo pagan".


























