A Miguel Angel Russo las sensaciones que le quedaron después del partido no fueron buenas y quizá no haya puesto en palabras el sentir de la enorme mayoría de los hinchas, pero por su rol de entrenador tiene la obligación, además de analizar, de no entrar en la vorágine y la locura con la que se suele mover el resto. El entrenador de Central sabe que su equipo no rindió en la medida de lo esperado y que el resultado debía ser otro (léase un triunfo), pero como cabeza de grupo se ve en la obligación de mantener la calma, por eso la frase “al final sabremos si se podrá valorar o no este punto”. Parece una frase hecha, de hecho, se utilizó infinidades de veces, pero lo cierto es que al canalla le cabe como anillo al dedo, pero siempre teniendo muy en claro que el que pasó era un partido para sumar de a tres, pese a que llegó a mitad del camino de la Copa Libertadores dependiendo de sí mismo.
Esta última idea no se tira así porque sí, sino que se ancla en lo que habían sido los dos primeros partidos de Caracas en la Copa, con un 1-4 ante Mineiro en Venezuela y con un contundente 0-5, de visitante, contra Peñarol. Por eso, Central debía ganarle a Caracas a como dé lugar, y más después de ver el rendimiento del equipo venezolano. Eso por un lado y, seguramente, sin lugar para las objeciones.
Aclarado este ítem, esa frase de Russo cobra un poco más de valor aún después de lo que fue el desenlace del choque en Belo Horizonte entre Atlético Mineiro y Peñarol, en el que el equipo Galo se quedó con los tres puntos. ¿Qué significó esto? Que Central pueda cerrar la tercera fecha del grupo G de la Copa Libertadores como escolta de Mineiro y un punto por encima de Peñarol.
La fecha de este martes decretó que la Copa llegó a la mitad en lo que hace a fase de grupos y Central puede sentir, después de saber lo mal que jugó en Venezuela, la tranquilidad de que está segundo en el grupo y que depende de sí mismo para lograr la clasificación a los octavos de final.
Copas2.jpeg
Central se vio sorprendido con el gol de Pernía, que puso a Caracas arriba en el marcador. Después el canalla lo empató.
AP
Pero no sólo eso, sino que de esos tres primeros partidos dos fueron en condición de visitante y sólo uno en el Gigante, por lo que en lo que resta los números se invertirán y el equipo de Russo actuará ahora dos veces en Arroyito y una sola vez fuera.
La mitad del vaso lleno
Esto es, si se quiere, la mitad del vaso lleno que dejó la pobre presentación y la deslucida imagen de Central en Caracas, en un partido en el que repitió viejos males. Pero volviendo al tema principal, Central ¿está bien parado de cara a la recta final? En teoría sí. Podría haber quedado muchísimo mejor, pero la posición de escolta le juega a favor y, lo dicho, con dos de los tres partidos que le restan, en condición de local. Por supuesto, uno de ellos y sin dudas el más importante (ante Atlético Mineiro) será sin la presencia de los hinchas por la dura sanción impuesta por la Conmebol. Respetando la tradición de los últimos tiempos, si Central repite eso de que en su estadio se hace más fuerte de lo habitual, los caminos se le podrían allanar bastante. Pero claro, para que eso se dé le será necesario modificar algunas cuestiones desde lo futbolístico.
Por ejemplo, el Central de Caracas se pareció, de manera excesiva, al de Deportivo Riestra por la Copa de la Liga. Los dos fueron equipos absorbidos por la presión de ser protagonista y de tener que ganar, pero sin saber cómo hacerlo. Contra Riestra lo iba perdiendo y jugó el partido casi entero con uno de más. Ante Caracas arrancó también abajo en el marcador y si bien lo empató, la búsqueda fue otra vez desordenada, sin tanta cabeza. Y Caracas no demostró ser más que Riestra.
Copas3SSM.jpg
Central metió un gran triunfo en el debut, ante Peñarol, y es lo que intentará repetir contra Atlético Mineiro.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
La Copa Libertadores amerita un plus
Esto tampoco es tirado porque sí. Porque en ese sentido también hubo una declaración de Russo que tranquilamente se podría enmarcar en este contexto. Cuando el DT mencionó que “los rendimientos en la Copa Libertadores deben ser distintos” es porque la sensación que le quedó fue que Central jugó de la misma forma y mostró las mismas falencias frente a rivales endebles y, a priori, con muchísimo menos potencial que su equipo.
Lo que se viene es la hora de la verdad, para Central y los demás equipos del grupo G de la Copa, pero el canalla sabe que en esta mitad del camino depende de sí mismo y que los resultados que obtenga de aquí en más le dirán a ciencia cierta si el empate en Venezuela fue positivo.