Las mujeres abortamos. Lo hacíamos antes de que el proyecto de legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ingresara a la agenda del debate parlamentario. Lo hacemos desde hace siglos en todas partes y con distintos métodos. Lo hacíamos antes de que la palabra aborto estuviera presente en todos los canales de televisión, radios, diarios, portales y revistas, antes de que fuera "Trending Topic" en todas las redes sociales. Y lo hacíamos, claro, antes de que 38 senadorxs decidieran en la fría madrugada del 9 de agosto, ante esa multitud teñida de verde y violeta, darle a las mujeres argentinas como única respuesta una negativa rotunda atada a un pensamiento retrógrado sobre las configuraciones sociales y la asignación de roles. Nada más alejado del clima de época y del pensamiento colectivo de un sector mayoritario de la sociedad, pero fundamentalmente apartados de la convicción de poder avanzar en una política de salud pública con ampliación de derechos y de estricta justicia social.






























