Opinión

No es momento para caranchos políticos

Claves. En el peor instante de la pandemia, gobierno y oposición se pelean por nimiedades. La "grieta" le resulta un perjuicio a la sociedad

Jueves 22 de Abril de 2021

La política argentina ha perdido el bien más preciado de toda vida institucional: el sentido común.

Más que grieta, lo que invade es la estupidez. A medida que suben los muertos crece la insensatez, el griterío, la nimiedad. Y los muertos por el Covid ya son 60 mil.

La pelea por la apertura de las escuelas es el síntoma más exasperante (y el más revelador) de la anomalía en la que vive la clase política. Si hay 60 mil muertos, y la segunda ola vuela a la velocidad de la luz, más temprano que tarde habrá que profundizar las precauciones, los cuidados. Evitar el acercamiento. ¿Se puede llegar a ese punto con las escuelas repletas de alumnos, docentes y personal docente? La respuesta es tan obvia que da pavor hacer la pregunta.

Sin embargo, ahí están los medios nacionales tomando partido. Es increíble que no salga una decisión en una reunión institucional entre el presidente, el jefe de Gobierno y los gobernadores. ¿Por qué muchos gobernadores —incluido Omar Perotti— no acompañaron al presidente cuando anunció las restricciones? Cada día que pasa es un día ganado o perdido, según la eficiencia de quién toma las medidas..

Está tan rara la Argentina que los gobernadores peronistas casi que no le hacen caso a un presidente peronista. Si los viera el general.

Juntos por el Cambio olfatea olor a cala en Balcarce 50 y, con Patricia Bullrich liderando la bandada, surca la patria como si fuese un carancho. Se sabe, el carancho engulle restos de plagas. Generalmente muertos. Pero nunca hay que dar muerto al peronismo, menos en su versión kirchnerista.

De toda crisis extrema hay una oportunidad, y ahora pueden tenerla, otra vez,como en marzo del 2020,los que tienen funciones de gobierno. Lo necesitan Fernández y Perotti. Todas las encuestas dan ganadora a la oposición en la provincia de Santa Fe, aunque cuando se mide para los comicios a senador y diputado nacional aumentan las chance de Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.

¿Para lo que viene, la sociedad tomará en cuenta las marcas o los nombres? Si de escuderías se trata, suben las posibilidades de peronistas y macristas. Si lo que interesan son los nombres, el primero es Miguel Lifschitz, hoy convaleciente por Covid.

El esfuerzo descomunal que hacen los medios nacionales para mantener la guerra estúpida entre gobierno y oposición empieza a ser advertida por buena parte de la sociedad. Desde hace casi una década se fogonoea la pelea cuerpo a cuerpo, destinada a sacar del escenario a todo lo que no huela a macrismo o kirchnerismo. Y el país cada año está peor.

Es tal la situación que se vive en la Nación, que acaba de obtener personaría un partido que se llama “Moderados”, que vaya a saber uno qué nombres incluirá. A veces, resultaría graciosa, si no fuese tan grave la realidad.

Argentina tiene un problema tan severo con la mediocridad de su clase política que hasta los outsiders resultan truchos. Cuando tuvieron su oportunidad de presentarse en las urnas, tanto José Luis Espert como otros supuestamente alternativos hicieron performances escandalosamente malas.

Pero el problema del país no viene del lado de los outsiders. El gobierno no ha hecho cosas positivas en materia económica (salvo los ajustes en Ganancias) y no sabe cómo frenar la espiralada escalada de precios. La inflación es aquí como el Never Ending Tour de Bob Dylan (una gira que nunca termina).

Mientras Rodríguez Larreta y Fernández se pelean por las escuelas, la economía pega aletazos contra la clase media, la gran perdedora de la pandemia. En el único territorio donde hay una mayor preocupación que la pandemia es en Santa Fe.

Puntualmente en Rosario, la consultora Innova Opinión Publica midió que la principal problemática es la inseguridad (41%). Recién con el 16% aparece la economía. Increíble pero real. El nuevo ministro Jorge Lagna hace esfuerzos considerables para mejorar la situación frente al desastre absoluto que le dejó Marcelo Sain, quien, créase o no, permanece ostentando cargos en la provincia.

Mala y dura realidad

La situación de salud en Santa Fe se viene “mala y dura”. Lo sabe el gobernador y debería también internalizarlo toda la sociedad. En este sentido, hay que respaldar la decisión del gobernador y ayudar a que se cumplan las restricciones. No hay margen ni tiempo para otra cosa, cuando la peste viene hacia Santa Fe a salto de mata.

No son horas para que la política caranchee un voto más o menos mientras los centros de salud están saturados y la peste no ofrece ningún pliegue. Sí se necesita acción estatal rápida, constante y sonante para acompañar a los comerciantes y los trabajadores.

Una buena noticia sería la reinstrumentación del IFE y ATP, aunque por el momento de eso no se habla porque las cajas oficiales también están estresadas. Como el sistema sanitario.

Mientras Larreta y Fernández se pelean por las escuelas, la política no se puede poner de acuerdo sobre la fecha de las elecciones. “Esto sí que es Argentina”, diría Luca Prodan.

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