Opinión

Macri, entre su gira europea y un inicio de año complicado

Gira internacional. Luego de varios traspiés, el presidente participará del Foro de Davos esperanzado en que finalmente llegue una esquiva "lluvia de inversiones" que por ahora sigue pareciendo una sequía.

Lunes 22 de Enero de 2018

Tras varios sinsabores en el arranque del 2018, Mauricio Macri realiza su gira por Europa, donde espera recibir el abrazo del establishment empresarial en el Foro de Davos y verse cara a cara con los principales líderes mundiales. Su visita a Francia para dialogar con Emmanuel Macron y los encuentros que mantendrá con el ruso Valdimir Putin y el canadiense Justin Trudeau serán puntos altos de la gira presidencial.

Macri se considera parte de la nueva elite dirigencial que conforman Macron y Trudeau, dos estrellas políticas del Primer Mundo. El encuentro con Putin en Rusia lo mostrará junto al jefe de una de las potencias mundiales.

Las reuniones con mandatarios y referentes empresariales permitirán intentar dejar atrás un arranque de año para el olvido. Es que a las malas noticias en materia de aumentos tarifarios, la presión sindical que lo obligó a bajar la reforma laboral y la casi seguridad de que la inflación tendrá a mal traer de nuevo a los argentinos este año, se sumó el escándalo protagonizado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que provocó más desgaste político.

No se entiende muy bien por qué Macri ordenó salir a proteger a su ministro, cuando lo más sano para su administración hubiese sido que Triaca renunciara por el affaire laboral con su ama de llaves a quien tenía en negro y el ventilado destrato que le propinó por whatsapp. En cambio, eligió defender lo indefendible y empujar al gobierno al desgaste por sostenerlo, al ordenarle que se tome vacaciones, como si al regreso de Triaca a Buenos Aires no aparecerá la oposición para recordarle el episodio.

Si la idea del gobierno era diferenciarse de su antecesor, la revelación de que la empleada de los Triaca cobraba sueldos en negro y fue ubicada por el ministro en el sindicato Somu para una tarea para la que no estaba capacitada, le hace un flaco favor. El ministro de Trabajo insultó a su empleada y el presidente no debería dejar pasar el error, más teniendo en cuenta que la misma cobra un sueldo en el Somu, un sindicato cuya intervención comanda el Ministerio de Triaca. Para complicar el cuadro, un cuñado del funcionario es asesor externo del Somu, y la esposa y dos hermanas del ministro trabajan en el Estado nacional. Triaca resta pero Macri todavía no se percató, tal vez cometiendo el error de otros gobiernos, al pensar que separar a los funcionarios cuestionados es dar una señal de debilidad.

Tras la opacidad dejada por el kirchnerismo, en el Estado ya no solo es necesario no robar, sino también no nombrar amigos y familiares para darles un sueldo. En esta nueva etapa, como la mujer del César los funcionarios no solo deben ser, sino también parecer. Con Triaca no se cumplió ninguna de las dos premisas.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, admitió que Triaca cometió un "error", pero dijo que no debería costarle el cargo. Peña, seguramente por orden del presidente, está cometiendo una equivocación que a futuro se le puede volver en contra. Tal vez la solución para el escándalo Triaca pueda llegar desde la Oficina Anticorrupción, a cargo de la inquieta Laura Alonso, de quien se esperan más resultados teniendo en cuenta su hiperactividad denunciante durante el kirchnerismo.

Mientras esta comedia de enredos se desarrolla, en el sindicalismo miran casi divertidos. Hugo Moyano y Luis Barrionuevo aprovecharon su encuentro en Mar del Plata para firmar un documento crítico, alertar sobre la intención de ponerle techo a las paritarias y castigar la reforma laboral.

Moyano y Barrionuevo miran de reojo los avances de la Justicia sobre sindicalistas que se enriquecieron con la extorsión y las maniobras que derivaron en un nuevo escándalo.

Temen que, en algún momento, los jueces decidan avanzar a fondo sobre investigaciones que podrían no dejarlos bien parados.

El hallazgo en Uruguay de cajas de seguridad a nombre del jefe del Soeme, Marcelo Balcedo, con millones de dólares, refleja hasta qué punto llegó la corrupción en algunos sindicatos.

Gira presidencial

En Moscú, Macri se verá con varios gigantes del mundo empresarial, como los máximos referentes de Gazprom (energía), Lukoil (petróleo), Russian Railways (ferroviario) y Softline (tecnología de la información). Irán los gobernadores peronistas Juan Manuel Urtubey (Salta) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

En Davos, uno de los puntos más altos será la reunión con el CEO de Microsoft, Bill Gates, pero también con los número uno de Total (petroquímico y energético); Cargill (agroquímica); Coca- Cola (alimenticia) y Lloyd´s (seguros), antes de su significativo encuentro con el premier de Canadá.

Una de las claves de su presencia en Davos será que Macri, a diferencia de cuando asistió en 2016, será orador ante la sesión plenaria del Foro, una tribuna que aspira aprovechar para tratar de convencer a los inversores de liberar sus fondos hacia la Argentina para algo más que la especulación financiera.

Macri irá a todos encuentros aún esperanzado en que finalmente llegue una esquiva "lluvia de inversiones" que, por ahora, sigue pareciendo una dilatada sequía.


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