Opinión

El largo camino a las urnas

Claves. En circunstancias normales las elecciones estarían a la vuelta de la esquina. Pero la pandemia, la economía, y en Santa Fe la violencia, no dan respiro. Sorprende la mansedumbre peronista

Domingo 18 de Julio de 2021

En condiciones normales, las elecciones estarían a la vuelta de la esquina. Pero nadie sabe qué puede pasar mañana, en un país y una provincia estragados por la pandemia, la economía y (en el caso provincial) la violencia.

La sociedad está en otra cosa, viendo cómo la inflación hace trizas el bolsillo y esperando que la peste sanitaria deje de generar olas. Hoy, Santa Fe está detrás de la provincia de Buenos Aires en cantidad de casos y deberá el gobernador (y toda la grilla de gobernantes) acelerar los procesos de vacunación. Por eso es que, para las Paso de septiembre y para las generales de noviembre, los oficialismos necesitan de otra realidad, de otro horizonte.

Si hubiera elecciones este domingo, ganaría la oposición. Pero esa situación lleva consigo una trampa: no hay oposición, hay oposiciones, aunque los grandes medios nacionales quieran hacer creer que todo se define entre peronismo y antiperonismo. Más se escucha gritonear a Macri y a Cristina, más necesidad hay de que se encuentre una nueva senda. Ya van casi 20 años de esas autorreferencialidades y el país cada día está peor.

El gambito peronista

La política hizo un gambito pensando en las urnas. Como nunca, permitió que la listas sean lideradas por personas que vienen desde otro lugar, por ejemplo de los medios. Se viene una campaña en la que nada hay para ofertar. Bien lo dice José Corral en una entrevista, hoy, con La Capital: es hora de que la política empiece a dar respuestas a la sociedad, porque todo ha empeorado en materia social desde 1983.

Con Raúl Afonsín se entregaban 1.200.000 cajas con comestibles mensuales, la mítica caja del Programa Alimentario Nacional (PAN). Por estos tiempos, el 55% de los argentinos está o estuvo alcanzada por programa sociales. Fracasaron todos. La democracia no permitió comer más, curar mejor ni educar como corresponde. ¿Cuanto tiempo más llevará?

En esta oportunidad, con elecciones legislativas en el horizonte, nada parece cambiar. A nadie se le cae una idea. Todos repiten lo mismo como loros. Parecen prototipos exiliados del programa de Capusotto y fogoneados por La Nación+ o C5N. Habrá que ver si aparece algún espacio que le permita al ciudadano que esta saturado de la estúpida “grieta”, saltarla, evitarla.

Por lo menos hasta lo mediato, la canción seguirá siendo la misma. Incluso, la única novedad nacional, que es Facundo Manes, decidió participar en Juntos por el Cambio, en la búsqueda de un espacio remixado para 2023 donde podrían estar muchos de los declamados progres. En Argentina, hasta lo que se presenta como refractario a “los grandes partidos” es trucho. Salvo excepciones que confirman la regla.

Todo está consumido en la política por la rosca subterránea camino al cierre de listas del 24 de julio. No se buscan nuevas ideas o propuestas de cambio, se intenta afinar las máquinas electorales, que es para lo único que sirven hoy los partidos mayoritarios. Ya no existe más la maquinaria sindical, la rama femenina, el nivel de presencia en los actos de cierre o la cantidad de afiliados. Ahora, lo único que vale es el nivel de conocimiento mediático. “Si algo ha cambiado eso es nosotros”, canta Litto Nebbia, el músico-fetiche del presidente de la Nación.

Hay una orden que poco a poco va bajando a las provincias, y desde Cristina Kirchner: eviten las internas. Eso es lo que hablan Omar Perotti y Fernández, sabedores de que no pueden dejar de escuchar la voz de la líder de todos y todas. La ventaja comparativa del Frente de Todos es meter en la misma bolsa a todos y llamarlo “unidad en la diversidad”. Una genialidad.

Golpe va, golpe viene

En Juntos por el Cambio hay ganas de peleas internas. Ya lo ensayó la candidata a senadora Carolina Losada, quien le dijo a Federico Angelini que ofrezca un paso al costado para que no asuma la flamante perottista Cesira Arcando. Angelini le recordó a Losada que ella vive en Tigre. Habrá muchísimos cruces más.

El intendente Pablo Javkin armó su propia capilla con Rubén Giustiniani y María Eugenia Schmuck como candidatos al Senado, y se permite darle al socialismo poslifschizta lugar en diputados. Hasta acá, los socialistas no quieren saber nada y presentarían a Clara García, la viuda de Lifschitz, como primer candidata a la senaduría. Implicará un fuerte cimbronazo en el Frente Progresista que, en su totalidad, apoyó la candidatura a intendente de Javkin tras las internas.

Por los campos santafesinos andan Pullaro y Gabriel Chumpitaz, quienes empatizan como si hubieran sido correligionarios o cambiemitas toda la vida. Ahí hay política pura, nada de caras extraídas de la televisión. Habrá que ver cómo les va.

Lo más sorprendente en todo el panorama político santafesino es el peronismo, habitualmente vocinglero, con ánimos rupturistas y peleas por doquier. Nada de eso sucede hoy, casi que no se mueve el agua de la calma que reina allí. Parecen en un estanque

Todos tendrán poco para mostrar, acorde al estado del país.

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