Opinión

El gobierno cambia de piel con viejas caras

Claves. El nuevo jefe de Gabinete actúa como un llamador para sentar a la mesa a los gobernadores, aunque haya que estar al lado de Aníbal Fernández

Jueves 30 de Septiembre de 2021

Como cada vez que le va mal con sus extravíos, el kirchnerismo —y Alberto Fernández, un híbrido desconocido— recurren al peronismo para que le saque las papas del fuego.

  Ahora, es Juan Manzur el hombre que debe descorrer todos los velos, abrirles las puertas a los gobernadores y reivindicar todo lo contrario a lo que machacaba el frepasoprogresismo enquistado en el poder. Se terminó el “todes”, los pañuelitos verdes pasaron a mejor vida y la hipster Gómez Alcorta le hace la venia a Sopita, tal el apodo que trae Manzur para los íntimos.

  Manzur es como esos futbolistas que tienen hambre de gloria, no se conforma con levantarse a las seis de la mañana para leer los diarios y poner en fila a un grupo de ministros que siente que la tierra se mueve tras los comicios del 12 de septiembre. Para que estos cambios huelan más a viejo, el presidente convocó a Aníbal Fernández, pese a todo su descrédito. Quién hubiera esperado ver a Omar Perotti sentado codo a codo con el inefable Aníbal, que, como en un acto reflejo prometió 550 agentes federales para la provincia de Santa Fe. Demasiado parecido a la nada.

Los cantores del alba

En paralelo, la provincia parece ir camino a otra explosión política, con arrepentidos de toda calaña dispuestos a cantar como jilgueritos a cambio de un presente afuera de la cárcel o de lugares de reclusión paralelos. Si uno pone el oído cerca de lo que hablan las paredes, la provincia está al borde de escándalos en cadena. Casi todo, obra y gracia de Marcelo Saín, a quien la política santafesina no pudo sacarse encima. Como no les van a ganar las elecciones los periodistas a la clase política establecida.

  Pero hay que volver al cambio de piel en el gobierno nacional, que se emparenta directamente con Santa Fe. Perotti quisiera estar y no estar en el lugar de los acontecimientos. No es un oxímoron. El hizo toda su carrera pensando en ser un Reutemann conjetural, amigo del campo, de los gringos, de la Santa Fe rubia. Y el destino lo puso de aliado de Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Aníbal. Por suerte, Manzur sabe que en Santa Fe para ganar elecciones hay que andar bien con el campo. Y le tiró una soga.

 Fracasada la promesa de “orden y paz” (van 170 muertos en Rosario, una cifra impresentable que amenaza con batir récords), Perotti debe hacer algo rápido, sustantivo para que el tiempo no se limite a una cronología de personas asesinadas o balaceras a raudales. Cuenta a su favor con la naturalización que el rosarino ha hecho de la barbarie, de las muertes cotidianas de las balaceras. ¿Qué pasó con Rosario Sangra?

  Pero, como buen peronista, el ex intendente de Rafaela puso el ojo en el bolsillo y sacó de la galera Billetera Santa Fe, un golazo al ángulo, como se escribió en esta columna hace mucho. Guste o no guste a algunos, el 30% de alivio que aporta al bolsillo ese instrumento fue recibido como maná del cielo por la clase media santafesina, para quien todas son pálidas. Parafraseando al Che Guevara, el objetivo de los peronistas debería ser crear “una, cien, mil Billetera Santa Fe”.

  Otra buena para Perotti entre tanta malaria de la inseguridad es la aparición de un buen candidato. Marcelo Lewandowski tiene muy baja imagen negativa, se ha manejado hasta aquí correctamente y dispone de un voto extra kirchnerista merced a sus vínculos históricos con el mundo del deporte, un ámbito donde poco valen las ideologías y mucho las relaciones. Y si no, pregúntenle a Mauricio Macri.

  El cambio de piel le viene como anillo al dedo al Frente de Todos local, mucho más para no abusar de la alianza en los hechos electorales entre Cristina y el gobernador. Con la habilidad que la caracteriza, la ex presidenta hizo un gambito, se corrió a la derecha y esperará los resultados del 14 de noviembre. Si pierde el Frente de Todos, habrán perdido Manzur y el pobre Alberto. Mientras tanto, no moverá mucho el avispero.

Temprano, por la mañana

Imagine el lector lo desastroso que ha sido Alberto Fernández, que se toma como algo épico, revolucionario y transformador que Manzur atienda el teléfono a los gobernadores a las 7.30 am. Después de que cantó un gallo, pero mucho antes de que Cafierito convocase a los ministros. Así estamos. Esto sí que es Argentina, cantaba Luca Prodan.

  Al tiempo que el gobierno va por mejorar los ingresos de la clase media (tarde piaste), Santa Fe empieza a despabilars, camino a las elecciones. Hay un nuevo jefe en la alianza opositora: el radicalismo. De la mano de los buenos resultados en los comicios legislativos, será la UCR la que conduzca el proceso. Es hora de que los candidatos santafesinos debatan una y mil veces. A cielo abierto, en el set televisivo, en la universidad. Todos a explicarle a la sociedad que quieren hacer desde sus bancas, que no estarán ahí para tener la vida arreglada durante cuatro años.

  “Como empezando de nuevo”, cantaba John Lennon.

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