Opinión

Balagué y su particular mirada de las asambleas docentes

La ministra Claudia Balagué ha manifestado su pesar por "la falta de mociones de aceptación" de la oferta oficial.

Jueves 28 de Febrero de 2019

A las asambleas de Amsafé asisten las maestras y los maestros que quieren, en todo caso podría afirmarse que para las afiliadas es una casi una obligación ética ser parte de estos debates. Al margen de las internas que se dan en todos los sindicatos, en las asambleas del magisterio santafesino todas y todos pueden opinar. Hay una lista de oradoras para argumentar a favor o en contra de las propuestas.
De esas discusiones, más de una vez bien acaloradas, salen las mociones, que luego se votan en las escuelas. El resultado se vuelca luego en la asamblea provincial de Amsafé, donde no solo se cuentan votos, sino que se analizan los argumentos que sostienen las medidas. En ese debate democrático y ejemplar se deciden las medidas de fuerza o aceptar las propuestas de la patronal, en este caso el Estado provincial.
"También es repudiable que la ministra les eche en cara a la docencia la estabilidad"
La breve explicación didáctica es para quienes intentan distorsionar las decisiones del magisterio organizado como un capricho o una maniobra. Por estos días, la ministra Claudia Balagué ha manifestado su pesar por "la falta de mociones de aceptación" de la oferta oficial.
Si no estuvo esa opción es porque nadie, en las asambleas, la propuso; o quizás porque no hubo propuesta del gobierno a debatir o esta vez el gobierno no mandó a sus militantes a las asambleas a mocionar. En más de una ocasión lo hizo y nadie les impidió expresarse. No hay que distorsionar la realidad para negar el claro revés que le dieron las docentes. Hay que hacer ofertas que valgan la pena ser discutidas.
También es repudiable que la ministra, candidata a diputada provincial en la lista que encabeza Miguel Lifschitz, les eche en cara a la docencia la estabilidad. Vale recordar que nadie les regaló nada a las maestras, en todo caso hubo gobiernos que escucharon estos reclamos. Pero de ninguna manera se puede desconocer que hay historias de marchas, calle, carpas blancas, paros y asambleas para lograr esa estabilidad.
En lugar de castigar públicamente las decisiones democráticas del gremio docente, hay que poner recursos, además de hacerse cargo del tiempo que perdió en febrero: llamaron el 5 para la foto y luego el 21, para nada. Una vez más, la primera responsabilidad en garantizar las clases es del Estado.

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