Santa Fe es una de las primeras urbanizaciones del Río de la Plata; fue fundada por Juan de Garay en 1573 80 km más al norte de su ubicación actual; pero aunque su historia incluye un traslado que duró 10 años, la ciudad no perdió su configuración primigenia.
Y esto se debe a que los españoles tenían una lógica para fundar ciudades en América; el modelo de damero. Toda fundación comenzaba con una plaza, Plaza de armas (actualmente Plaza 25 de Mayo) y de allí se delimitaban los solares según la importancia para la comunidad. Así, alrededor de la plaza, se construyeron el Cabildo, la catedral y otros edificios de relevancia para la comunidad. En esta lógica la Orden Jesuita ocupó desde la fundación de Santa Fe el solar ubicado al Este de la plaza. Y desde ahí fue testigo y partícipe de todos los cambios y acontecimientos históricos.
En 2020 la Municipalidad de Santa Fe realizó las gestiones pertinentes para que este histórico solar integre el Camino Internacional de los Jesuitas, una ruta que une edificios y ruinas que conforman el patrimonio de la Compañía de Jesús en Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Un lugar ganado
Los primeros jesuitas llegaron a la región alrededor de 1558, como viajeros ocasionales. Una vez fundada la ciudad se instalaron algunos misioneros que comenzaron a impartir educación a niños españoles y criollos y con el tiempo se fueron ganando el aval de la población. Por lo que fue el pueblo de la Santa Fe colonial el que pidió al Cabildo que se le otorgaran los dos solares alrededor de la Plaza, que aún son propiedad de la institución. Así comenzó la construcción del Colegio que contó con el trabajo de muchos vecinos.
La Inmaculada Concepción es la institución educativa jesuita más antigua del país. Por sus patios y pasillos caminaron miles de jóvenes que se convirtieron en personalidades de la cultura y política santafesina, nacional e incluso mundial; como por ejemplo Jorge Bergoglio, pero esa es una historia que contaremos más adelante.
La visita a la Manzana Jesuítica es una invitación a viajar en el tiempo. Su recorrido es un ir y venir desde el tiempo colonial a la Argentina que nace con la firma de la Constitución de 1853. Es un pasaje hasta la segunda mitad del siglo XX cuando el Papa Francisco fue maestrillo de la Academia de Lengua y Literatura y Borges dio su taller literario. Es un paseo para descubrir no sólo la tarea evangelizadora, sino también y sobre todo, el trabajo económico, educativo y científico que la Compañía de Jesús llevó - y aún lleva - a cabo en la región.
La Manzana Jesuítica
Este paseo comienza en el Patio de los Naranjos, un lugar que a lo largo de sus años cambió mucho su fisonomía, pero que tiene una gran historia como lugar de encuentro de la comunidad e incluso es mencionado en el relato de algunos Constituyentes de 1853. Es que durante la Convención que firmó la Constitución Nacional varios convencionales se alojaron allí y retrataron los atardeceres rebosantes de perfume de azahares.
Desde ese patio se puede llegar al Santuario de la Virgen Nuestra Señora de los Milagros, que lleva ese nombre porque en 1636 se registró justamente un hecho milagroso. El cuadro de la Pura y Limpia Concepción (pintado en 1634 por el hermano jesuita Berger), actualmente entronizado en el altar mayor, comenzó a sudar. Rápidamente se corrió la voz y muchos santafesinos y santafesinas llegaron para mojar algodones con esas aguas sagradas que, con el paso de los días, se les adjudicaron varios milagros de sanación. Este hecho está documentado en actas notariales y actualmente, en la celebración del día de la Virgen se exhiben algodones y las actas que dan cuenta de los milagros.
Más allá de este hecho, que puede despertar la fe o sólo resultar un dato de color, el templo es una obra de arte en sí mismo. Es el más antiguo de la provincia y resguarda muchos ejemplos de lo que se dio en llamar arte jesuítico-guaraní y cuadros como la Pura y Limpia Concepción (que fue pintado en 1634 y es uno de los más antiguos pintados en el territorio nacional) o el cuadro de Santa Teresa, realizado por Sor Josefa Díaz y Clucellas la primera pintora con firma de Latinoamérica.
Pero las historias de la Manzana Jesuítica no sólo se refieren al ámbito religioso. Este lugar también fue un espacio destinado a generar conocimiento científico; los jesuitas fueron exploradores de las tierras latinoamericanas y a uno de ellos, Florial Paucke, debemos las primeras recopilaciones sobre flora y fauna de la zona. La meteorología y astronomía también fueron ciencias a las que los jesuitas dedicaron horas de estudio. Aquí, en la Manzana Jesuítica de Santa Fe, se encuentra el primer Observatorio Meteorológico de la ciudad. Hagamos un paréntesis. Los Jesuitas fueron expulsados de América en 1767 y sus dependencias fueron puestas a disposición de otras órdenes. En Santa Fe fueron los Mercedarios quienes cuidaron de las propiedades de la Compañía de Jesús, pero en 1862 cuando se autorizó el retorno de los Jesuitas al Continente todas esas propiedades volvieron a sus manos. Así es que el Colegio reabre sus puertas bajo la advocación de la Concepción Inmaculada de Nuestra Señora y las autoridades de ese momento plantean la necesidad de incorporar un Observatorio. Para 1873 el Observatorio ya contaba con diversos instrumentos que eran los más modernos de la época en la materia.
Actualmente todos estos instrumentos se exhiben en la Sala del Observatorio, que lleva el nombre de Buenaventura Suarez, estudiante del Colegio que se convirtió en el primer astrónomo criollo.
El Papa y Borges
En 1964 llegó al Colegio de la Inmaculada Concepción un joven Jesuita para completar su formación como Maestrillo de la Academia de Lengua y Literatura. Aquí Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, vivió durante dos años, recorrió sus patios, profundizó su fe en la Capilla Doméstica y se convirtió en devoto de la Virgen de los Milagros. En el recorrido podés visitar la habitación ambientada que ocupó Bergoglio.
Las tareas de Bergoglio eran varias. Una de ellas fue ser el encargado de la Biblioteca, la más antigua de la ciudad. Además, como ya mencionamos anteriormente, fue el encargado de la Academia de Lengua y Literatura. Su trabajo fue generar todas las condiciones para que los estudiantes se convirtieran en escritores; así realizó diversos cursos con personas de renombre en el ámbito literario, entre los que se destaca Jorge Luis Borges. Los estudiantes de esa época realizaron una compilación de sus obras, que fue editada con el nombre “Cuentos Originales” y que cuenta con el prólogo de Borges.
Horarios de visita
Estas son algunas de las historias que encierra este mítico solar. Para conocer más y disfrutar de su arquitectura podés aprovechar las visitas guiadas gratuitas que ofrece la Municipalidad de miércoles a sábados a las 9.30, 11, 15.30 y 17. Si tenés alguna consulta podés comunicarte vía correo electrónico a [email protected]. O podés seguirnos en nuestras redes @TurismoSantaFeCapital en Facebook e Instagram.