Los números son contundentes: por la clínica del doctor Matko Vidosevich y su equipo pasan al mes unos 5.300 pacientes para consulta mientras se otorgan unos 9.000 turnos en total para controles, cirugías, estudios e investigación. Desde sus inicios, hace 17 años, el crecimiento de la clínica de Microcirugía Ocular Rosario fue exponencial y llega de la mano de distintos pilares: los recursos humanos, la tecnología y la infraestructura. Este último punto requería de un salto cuantitativo, porque frente al liderazgo consolidado, la visión fue tener una infraestructura que lo acompañe. Es por eso que Vidosevich decidió hacer una fuerte inversión para mudar su clínica a toda la esquina de Corrientes y Catamarca.
"Es un edificio de valor patrimonial, estamos trabajando muy bien con los equipos técnicos del área de preservación de la Municipalidad, porque es una obra importante, son tres años en total para tener listo todo el edificio", explica como primicia a Negocios de La Capital. Actualmente la clínica funciona muy cerca, sobre Corrientes al 300, allí tienen 450 metros cuadrados y ahora darán el salto y llegarán a los 2.000 metros cuadrados, utilizarán no sólo la planta baja y el primer piso, sino que el proyecto contempla un módulo nuevo en altura que puede llegar hasta los diez pisos, aunque en esta primera etapa la idea es hacer los primeros 4. El trabajo está en marcha y la primera mudanza se hará dentro de unas pocas semanas, ya que la obra comenzó con el área de investigación que ya tiene su espacio listo en un ala del inmueble.
El doctor Vidosevich es líder en su especialidad atendiendo tanto rosarinos como a pacientes que llegan desde distintos puntos del interior del país.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
La clínica liderada por Matko, donde él destaca fuertemente el trabajo de los 35 oftalmólogos que lo acompañan, se especializa en microcirugía ocular, donde atienden todas las patologías vinculadas a la salud del ojo y la vista. Trabajan en la prevención, diagnóstico y tratamiento de diversas patologías oculares. Puntualmente el doctor Vidosevich se especializa en cirugía de mácula, retina y vítreo, cirugía de catarata y cirugía refractiva. Ahora bien, la historia acerca de cómo llegó a construir un lugar de liderazgo comienza con una anécdota muy particular.
"Yo estaba comenzando en una clínica de oftalmología rosarina y ahí conocí una persona que tenía una enfermedad que no le encontraban la vuelta. Entonces, ese paciente me pidió que le averigüe quienes eran los mejores del país. Busqué y le recomendé a Ricardo Dodds, que era una eminencia. El paciente me pidió que le consiga el turno, se lo programé y, como era una persona grande que estaba sola, le dije: 'Yo te acompaño'. Me fui en colectivo un viernes y el sábado a la mañana fuimos a la consulta. Le expliqué al doctor que lo acompañaba porque quería entender qué tenía. Y Dodds me impactó, por cómo trataba al paciente, sentí mucha afinidad con la calidad humana que tenía, trataba al paciente como a un ser humano integral. Y, cuando me estoy por ir le pedí si me podía quedar con él para ver cómo atendía a sus otros pacientes. Y me dejó", relata Matko.
A partir de ahí comenzó un vínculo de profesor a discípulo, porque tras atender a los pacientes fueron a tomar un café y Matko le consultó acerca de cómo podía hacer para estar al lado de él. Y le dijo que viajara todos los lunes y martes a su clínica de Buenos Aires y así él mismo consiguió su propia formación con un número uno a nivel nacional.
Tras esa experiencia, que duró muchos años, ese vínculo le permitió a Vidosevich comenzar una carrera incluso internacional, porque a partir de allí tuvo la posibilidad de viajar a Estados Unidos y Europa a conocer los mayores cirujanos oculares del mundo y, años después, traer ese know how a Rosario. "Fueron épocas donde aparecieron los saltos tecnológicos para lo que son los equipos de cirugía para oftalmología, en sólo cinco años cambió mucho todo. Fue entre los 80 y los 90 y eso permitió un crecimiento muy grande de esta especialidad", explica a Negocios.
Así quedará el edificio de Corrientes y Catamarca cuando lo inauguren. Es una obra que requiere tres años, pero un ala del inmueble será estrenada dentro de pocos días para trasladar el área de investigación.
Imagen gentileza
Fundar la propia clínica
El doctor Vidosevich volvió a Rosario tras un largo periodo de formación en Buenos Aires y en los principales centros de formación del mundo. Trajo consigo el expertise del doctor Dodds quien hacía en aquellos años "cirugía de cataratas, retina, trasplante de córnea, glaucoma, también ponía válvulas y acá en Rosario no había muchos que hacían eso. Volví a la ciudad para hacer este tipo de cirugías, fundamentalmente de retina y cataratas", recuerda.
Tras trabajar en distintos sanatorios e incluso en el Hospital Centenario donde fue el primero en hacer este tipo de cirugías, tomó la opción de fundar su propia clínica. "Un día decidí que me quería independizar. Empecé hace 17 años con este sueño, el de la clínica propia, que siempre siento que es de todos los que estamos. Lo inicié con mis hermanos, que siguen hoy conmigo". Así nació Microcirugía Ocular Rosario.
La fuerza de asociarse al Grupo Gamma
Otro punto central en la proyección de Vidosevich tuvo que ver con un vínculo estrecho y estratégico con el Gamma. En ese mismo momento en el que fundó su clínica hizo un acuerdo con el Grupo para liderar el sector de oftalmología. "Ellos necesitaban desarrollar más el área y veían el gran potencial que tenía. Hicimos un acuerdo donde nosotros traíamos las cirugías a los quirófanos del Gamma y teníamos la atención en los consultorios de Micro. Yo tenía el impulso de crecer y quería la calidad, la gestión y el servicio que tiene el Grupo. Así, me hice cargo del servicio del Gamma, con mi impronta y nos vinculamos muy bien". La idea de Matko es, incluso con el nuevo edificio que está en desarrollo, continuar con el actual acuerdo en el largo plazo.
Pasillos completos: la sala de espera de la clínica de Microcirugía Ocular completa de pacientes. Hoy requieren de más espacio, por lo cual comenzarán este nuevo proyecto.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
Transformarse en líderes globales en investigación
En esta entrevista con Negocios, Matko hace un párrafo aparte para lo que es el área de investigación de su clínica. Es de los sectores más nuevos, pero ya lograron un hito: la semana pasada les informaron que salieron primeros, junto a un centro de Buenos Aires, en cantidad de pacientes realizando estudios genéticos. Empezaron con sólo cinco pacientes en los protocolos y hoy tienen cien.
"Esta área tenía que desarrollarse, empezamos hace cinco años con muy pocos pacientes y poca experiencia. Y nos rodeamos de gente que es capaz en eso, formamos un grupo de investigación y nos asociamos con profesionales de Buenos Aires que lideran también la investigación. Y en el último año y medio logramos sumarnos al boom de investigación a nivel mundial en oftalmología, y sumarnos al posicionamiento de Argentina a nivel global", detalla. De hecho, agrega que dos estudios de investigación de la clínica, sobre retina, están en el top mundial de investigación tras haber competido contra investigaciones de Estados Unidos.
Construir lo que se proyecta
La apuesta del doctor Matko Vidosevich no tiene techo, puesto que es un convencido de que todos los sueños comienzan en la mente, con una idea. Y tiene un equipo que lo acompaña en los desafíos puesto que asegura que las personas que están con él se sienten fidelizadas con este sueño. Confiesa que "desde chico quería tener un sanatorio". El anhelo viene con su ADN, puesto que su papá, Holmer Vidosevich justamente fundó su propio sanatorio en Villa Constitución, el Sanatorio Rivadavia que hoy continúa activo.
El doctor Vidosevich junto a su hija María, quien también trabaja en la clínica.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
Y este sueño tiene ya sus seguidores más cercanos. Es que los hijos de Matko tienen también una gran oportunidad en la clínica. "Mi hijo Darko, y con orgullo lo digo, fue medalla de oro y mejor promedio en la Universidad Pública. Y pudo elegir por mérito propio donde hacer la especialidad, está ahora en el Hospital Pedro Lagleyze de Buenos Aires". También su hija María se recibió de médica y está trabajando en el área de investigación mientras que su hijo Ivo está terminando Administración de Empresas y comenzará un post grado como contador, por lo cual, hay segunda generación en fila para seguir haciendo grande a esta clínica rosarina de proyección nacional.
El anhelo de la propia Fundación
"Es un sueño que yo tengo y no falta mucho para lograrlo", dice Matko. Se refiere a que, en unos años más, quiere desarrollar su propia fundación para hacer cirugías oculares para personas que no tienen recursos para hacerlo. "Mi idea es potenciar a las personas que trabajan conmigo, porque estoy convencido que será una de las mejores clínicas del país. Pero, en unos años, yo quiero acompañar, no liderar. A eso apunto", concluye.