Los creadores de las golsinas Arbanit, Ivo Kraljev y Gabriel Adrián Freites, se mudaron a una nueva planta al sur de Rosario y salen a conquistar más paladares
Pocas veces sucede que un emprendimiento gastronómico que arranca en la cocina de una casa puede escalar a una fábrica con proyección regional. Pero así fue para Ivo Kraljev y Gabriel Adrián Freites, los emprendedores detrás de la marca de cubanitos, Arbanit Fellow, que producen desde Rosario miles de unidades de este snack dulce que viene en nueve variedades de sabores y hoy se vende en toda Argentina y se comercializa a países vecinos como Uruguay, Paraguay y Aruba.
Con solo 32 años, los dos jóvenes empresarios tomaron la decisión de mudarse a una nueva planta industrial en la zona sur de la ciudad, sobre calle Regimiento 11 al 2700, un salto en la cantidad de m2 que les permite incorporar maquinaria de último nivel para incrementar la producción y llegar a nuevos mercados como Chile y Perú. Esta incursión no solo incluye a sus clásicos snacks alargados, sino también a su línea de “arbajores”, que es el nombre con el que llaman a los alfajores que fabrican ellos mismos, con la masa crujiente de los cubanitos como tapa y que, según pronostican, tendrán una muy buena inserción en la región. De hecho, el arbajor de dulce de leche ganó la medalla de oro al mejor alfajor industrial en el Mundial del Alfajor 2025.
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“El arbajor nos identifica como producto y creemos que va a funcionar muy bien afuera, nosotros hacemos la tapa y el relleno y tercerizamos la cobertura que se hace en otra planta. Como otro punto, estamos virando hacia una elaboración sin tacc, tenemos pensando lanzar productos aptos para celíacos, ya tenemos la receta, pero no la implementamos por un tema de tiempos, porque requiere ciertas modificaciones en la parte de fábrica que todavía no llegamos a hacer”, cuenta en diálogo con Suplemento Negocios de La Capital Ivo, desde su oficina en la nueva sede productiva de la empresa.
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La producción de cubanitos viene creciendo en los últimos años, en unidades y sabores.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
La mudanza a este nuevo espacio el año pasado, fue central en la estrategia de los socios para lograr eficientizar en la producción, apuntando a fabricar más productos en menos tiempo y teniendo capacidad para ampliar las líneas hacia nuevos desarrollos. La inversión rondó los u$s 250 mil y contempló la adquisición de nuevas maquinarias, una de las cuales está en proceso de arribo desde el exterior y les permitirá rellenar una mayor cantidad de cubanitos con los gustos que trabaja la marca: dulce de leche, pasta de avellanas, café, cacao, frutilla, limón, marroc, crema de maní y su sabor estrella: pistacho.
Crecer en Rosario paso a paso
La primera cocina que vio nacer un cubanito Arbanit estaba ubicada en la casa del abuelo de Gabriel, en un barrio también en para el lado sur de la ciudad. Los socios se conocieron cursando la carrera de Hotelería y Turismo y fue el padre de Gabriel quien les contó que tenía una máquina para fabricar la masa de este producto que estaba sin usar, lo que les dio la idea de ponerla en acción y empezar a cocinar de forma casera. “No queríamos que estén rellenos de dulce de leche que es el contenido tradicional, pensamos otros gustos como nutella, que estaba muy en auge en ese momento. Arrancamos en el 2015 y, armando listas difusión y vendiendo por redes sociales y por nuestra cuenta, ofreciéndolos a gente en plazas y playas”, contó el emprendedor.
Como vieron que ganaban aceptación entre el público tomaron el coraje para seguir produciendo y concentrándose en hacer crecer el proyecto. En el 2017 fue cuando empezaron a envasar los cubanitos en envoltorios individuales, lo que les permitió llegar a vender en kioskos o almacenes. Ivo recuerda que, en ese entonces, invirtieron u$s 3 mil en una pequeña máquina para envolver los productos, una apuesta a mejorar el emprendimiento y volverlo más profesional.
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Primer carrito con el que los socios expusieron los productos Arbanit. Hoy se exhibe en uno de los pisos de la fábrica.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
En junio del 2018 se mudaron a la que fue su primera fábrica en Uriburu y Dorrego y de ahí, en el 2021, se volvieron a mover a otro espacio más grande en calle Pueyrredón al 4400 donde estuvieron hasta el año pasado, cuando decidieron cortar cintas de su este nuevo predio de 1600 m2. No fue sencillo conseguir un terreno de este tamaño, con adecuación a gas y agua, más otras obras necesarias para la fabricación de alimentos, pero, a través de un grupo de industriales que les sirvió de nexo para acercar su necesidad, entraron en contacto con un empresario que les alquiló el lugar.
Jugar de delanteros
Para que una empresa joven siga desafiándose sin perder de foco la expansión, Ivo consideró que es importante mantener la innovación como norte y la ambición de sumar nuevos puntos de venta. En este sentido, un hito para la marca fue haber ingresado el mes pasado en la cadena de comercialización a nivel nacional de PedidosYa: “la empresa de delivery tiene supermercados que no se conocen, todo lo que comprás por Market Ya sale de estos espacios que son como las dark kitchens en gastronomía y entramos ahí”, contó Kraljev. A su vez venden en otras firmas del retail como Cencosud, Día, Open 25 y las estaciones de servicio Shell y Axion”, contó Kraljev.
Hoy en día la fabricación se concentra entera en la fábrica de Arbanit y los productos salen envasados en cajas y se destinan a diferentes canales de venta, aunque también cuentan con una red de vendedores que atienden a distribuidores mayoristas. El objetivo, en vías de seguir creciendo, es automatizar el 100% de la fabricación de los cubanitos que hoy está entre un 60% y un 70% de esta capacidad, por eso están proyectando sumar tecnología, en la medida en que los ingresos lo permitan ya que el 2025 fue un año fuerte en gastos y el 2026 está pensado como un momento de afianzarse y recuperar lo invertido.
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Los cubanitos se envasan y se agrupan en cajas que son distribuidas a distintos puntos de venta que la marca tiene en el país.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
“Vos podés tener un montón de ideas y desarrollar muchos productos, pero siempre tiene que haber una adopción por parte del distribuidor y por parte de la gente, sino se vuelve muy tedioso y difícil. A nivel macro, el desafío está en ingresar en categorías que sean masivas y con un grado de innovación que es lo que a nosotros nos caracteriza”, aseguró Ivo y agregó que la idea es apostar a nuevas campañas de marketing para visibilizar los productos que ya tienen en carpeta.
Justamente, al mismo tiempo que Arbanit ganaba visibilidad, los socios se dividieron para atender dos áreas distintas. Mientras Gabriel se quedó vinculado a la parte dura de los números y las finanzas, Ivo tomó, primero todo lo referido a la parte comercial, aunque ahora confesó que está muy metido en el desarrollo de productos y en el crecimiento estratégico de la empresa en nuevos sectores. Incluso viene muy involucrado en marketing y las campañas de redes que diseñan para visibilizar a Arbanit Fellow y lograr que más personas conozcan y compren sus golosinas.
El diferencial de los arbajores
El cubanito se consolidó como un snack atractivo para el consumo al paso por su perfil más liviano frente a otros productos dulces. Elaborado a base de oblea y relleno, aporta menos calorías que alternativas como alfajores o golosinas con alto contenido graso, lo que, según Ivo, lo convierte en una opción práctica para quienes buscan darse un gusto sin recurrir a porciones más pesadas. Sin embargo, la línea de alfajores tuvo una muy buena aceptación entre los consumidores: hoy este segmento se lleva el 15% de las ventas y para este año está pensado que escale al 33%.
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Según el emprendedor, se trata del primer alfajor argentino hecho a base de obleas. Dentro de esta línea se destacan las versiones clásicas rellenas con dulce de leche y bañadas en chocolate, junto con opciones más diferenciadas como el alfajor de pistacho, uno de los lanzamientos más recientes de la marca. Esta variedad apunta a un posicionamiento más gourmet y fue clave para ampliar la oferta de Arbanit, tanto en el mercado local como en su estrategia de crecimiento y expansión comercial.
Hoy son 32 personas las que conforman el equipo de trabajo, aunque la idea es que el staff pueda aumentar a medida que surjan nuevos proyectos y clientes. Para este año, entre las novedades, Kraljev contó que en marzo ingresa el nuevo arbajor de avellanas y de maní, mientras que, para mediados o fin de año, van a lanzar las “arbacookies”, que es su nueva línea de galletitas crujientes. “Nos identificamos con la crocancia, la rebeldía, la idea de quebar algo, es lo que buscamos seguir y notamos que al consumidor le gusta lo crocante. Todavía no terminamos de definir cómo va a ingresar el producto en el mercado, pero estamos en ese camino”, señaló Ivo.