A solo 25 km de Rosario se está incubando un proceso productivo que pondrá a toda la región a la vanguardia industrial y científica. Se trata de Bionbax, la primera planta que fabricará bioplásticos en Latinoamérica y es la única en el mundo en hacerlo con el aceite de soja como insumo principal.
El gen visionario está en manos de los empresarios Gabriel Fernández y Ezequiel Sala, quienes culminaron un trabajo de un año de investigación hasta dar con este material que se comercializará en forma de pellets y que ahora comenzará a fabricarse a escala industrial.
“En una primera etapa lo haremos dentro de fermentadores de 80 y 300 litros que ya están instalados en nuestra planta y que nos darán la mezcla que luego usaremos para fabricar los pellets. Hasta ahora este proceso solo lo habíamos desarrollado a escala micro, en nuestros laboratorios, pero la idea es trasladarlo a niveles de mayor producción en las próximas semanas”, indicó Fernández en diálogo con el suplemento Negocios del diario La Capital, quien aseguró que la inversión para inaugurar la compañía rondó los u$s 10 M.
Los bioplásticos ponen primera
Con un evento en la sede de Bionbax en Roldán, los socios estrenaron toda el área de oficinas administrativas, los tres laboratorios donde se desarrollan los procesos de i+D y los primeros diez fermentadores, de entre 80 y 10 mil litros, que arrancarán las pruebas para producir bioplásticos a escala industrial. “También hicimos la inauguración para celebrar que culminamos la etapa de pruebas científicas que nos permitieron dar con el poli-3-hidroxibutirato (PHB), este polímero que venderemos como bioplástico en presentación de pellets”, explicó Fernández.
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Proceso científico que muestra cómo el aceite de soja se transforma en bioplástico en forma de pellets.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
La novedad de este polímero biodegradable es hacer que su producción sea sustentable económicamente y se vuelva un producto que se utilice cada vez más a nivel industrial. El objetivo de Bionbax es lograr una fabricación rentable, lo que le implicó realizar reiteradas pruebas con bacterias hasta elegir a la adecuada, haciendo foco en una fuente de carbono local, como es el aceite de soja argentino. Teniendo estas dos variables definidas pudieron avanzar con los desarrollos hasta lograr el producto que estaban buscando.
“Sumamos valor agregado a un alimento que hoy se exporta como grano o como aceite, por un precio que va de los u$s 300 a los u$s 700, mientras que en bioplásticos hablamos de un valor que rondará los u$s 10 mil la tonelada, sacándole el máximo provecho. Las características técnicas de este polímero van a ir variando, según las mezclas de aditivos que le agreguemos y que van a ser fabricadas en la compañía, porque no es lo mismo usarlo para fabricar un paquete de azúcar que para reemplazar una botella de gaseosa”, explicó el empresario.
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Por ejemplo, en la industria alimenticia empiezan a ser muy requeridos para recubrir las cajas donde van ciertos comestibles, ya que las regulaciones internacionales buscan limitar el uso de plásticos convencionales por su nivel de contaminación. También son solicitados por otros rubros como las farmacias, en lo que hace a los envases de los medicamentos e incluso se pueden utilizar en otro sector de la salud, como es en la fabricación de prótesis e insumos médicos.
“A fin de año vamos a terminar al 100% el armado de la planta, haciendo la instalación de todos los equipos, realizando la interconexión entre cada uno, más la parte de automatización porque la idea es que todos los aparatos funcionen de forma autónoma. Todo esto lo vamos a realizar con AFG que es la otra firma que comando y que se dedica a brindar soluciones de ingeniería a industrias”, contó Fernández sobre los avances que se vienen en los próximos meses.
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Los diez fermentadores ya instalados en la planta de Bionbax.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
Una fábrica modelo
Hay una segunda oportunidad de negocios que desde Bionbax planean aprovechar y es la posibilidad de replicar la fábrica de Roldán en toda Latinoamérica. Lo harán comercializando “plantas llave en mano”, a distintos países que quieran servirse de este proceso para desarrollarlo y volverse proveedoras de bioplástico a nivel mundial. La inversión estimada, según el empresario, irá de los u$s 10 a los u$s 30 M dependiendo del tamaño y grado de tecnología de cada nave, pero primero deberán pulir ciertos mecanismos de funcionamiento antes de pasar a ofrecerlas a terceros.
Son pasos que tienen por delante para escalar la producción y llegar a fabricar cientos de toneladas de bioplásticos al mes, objetivo que quieren cumplir en el 2025. “Este año la idea es fabricar solo kilos de pellets y ya para el año que viene alcanzar las 100 toneladas mensuales. Además, vamos a tener capacidad instalada para llegar a los 50 mil litros de fermentación de bioplásticos y según lo que pude averiguar entre otras plantas fermentadoras en Argentina que hacen inoculantes, ninguna tiene esta capacidad”, contó Fernández.
En concreto, la idea es pasar de la fermentación de 300 a 600 litros en un par de semanas y llegar a los fermentadores de 1000 litros en febrero. En marzo se haría el salto a los de 5000 litros y a la escala de los 10 mil litros en mayo o junio del año que viene. A la vez que crezca la producción, también planean incrementar la incidencia de este producto en el mercado internacional, aunque los altos costos son una variable que limita su adopción por parte de algunas empresas o sectores. Por ejemplo, la construcción continúa trabajando con plásticos convencionales por ser una opción más económica.
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Oficinas administrativas en la planta de Bionbax.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
“Hablamos de que hay rubros que usan gran cantidad de este material y no pueden pagar los costos del bioplástico, cuando el convencional vale entre u$s 1.500 y u$s 2.000 mil la tonelada, casi cinco veces menos. Pero consideramos una buena oportunidad para apostar por este negocio porque cada vez se avanza más en sustentabilidad y en un futuro habrá fábricas que no podrán exportar a Europa si no incorporan productos como el nuestro. Creo que cuando nuestra producción esté fidelizada va a generar cada vez más interesados, tanto clientes como empresarios que quieran replicar este modelo en otros lados”, apuntó el empresario.