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"En la aparente debilidad podés encontrar enormes fortalezas"

Alvaro Baeck nació con un tipo de enanismo. Desafió sus propios límites y ahora está trabajando en un proyecto inclusivo. A los 24 años creó una asociación de talla baja. Y va por más.

Domingo 07 de Abril de 2019

"Nunca digas nunca" resuena en el aire y va tomando fuerza a medida que fluye la charla. ¿Cómo una frase utilizada cientos de veces puede cobrar sentido con una nueva enunciación? Alvaro Baeck la dice, y la experiencia se traduce en discurso. Cuenta algunas instancias en las que se impuso frenos imaginarios y la cantidad de veces en las que la vida le demostró que podía pasar lo contrario.

Es el tercero de cuatro hermanos. En su familia es el único que nació con acondroplasia, una de las formas más conocidas de enanismo determinada genéticamente. Ocurre en uno de cada 20 mil nacimientos.

El camino de aceptación no fue fácil. Tuvo que explorar en sus fortalezas y debilidades para poder avanzar y generar las herramientas con las que cuenta actualmente.

Durante su infancia pasó por varias operaciones, necesarias para lograr alcanzar unos centímetros más. La primera fue a los 8 años. El deporte fue su gran compañía ya que le permitía la distracción y establecer lazos sociales que aún conserva. "Siempre fui atlético, en las actividades recreativas encontraba mi cable a tierra. Hice atletismo adaptado -lanzamiento de jabalina, disco y bala-, fútbol, tenis y hasta golf", detalla Alvaro.

En esta primera etapa de su vida llegó una verdad que cobraría sentido con el tiempo: "No vas a crecer como el resto". Fue contundente pero necesaria para saber qué estaba pasando.

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Poco frecuente

La acondroplasia se encuentra dentro de las denominadas "enfermedades raras" porque su incidencia en la población es muy baja.

El enanismo, como comúnmente se lo conoce, fue objeto de burla como la mayoría de las discapacidades durante cientos de años, pero con la particularidad de que su construcción socio cultural estuvo casi exclusivamente asociada a las actividades circenses o a bufones.

"Cuando era adolescente no salía porque no asimilaba mi condición y eso que me encanta bailar", se sincera. Comenta, además, que por entonces comprendió lo que le decían cuando era un niño: "Yo veía como todos pegaban el estirón y yo no. Ahí dije: ah, era esto". Y agrega: "Cada persona pasa por un momento crítico en su vida y yo gracias al apoyo de mi familia y el deporte pude superarlo".

La voz de Alvaro se parece a la de los sabios que cuentan historias. Es muy joven pero parece haber vivido muchas vidas en una. Al mismo tiempo, conserva la picardía del chico que fue y combina ambas virtudes para hacer un todo que se materializa en lo cotidiano.

"Al principio estás cegado pero a medida que vas liberando las emociones descubrís más resistencias que debilidades", señala, y enfatiza: "En esa supuesta debilidad podés encontrar enormes fortalezas".

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El click

Una lesión en la rodilla lo dejó fuera juego. Su pasión, aquello que lo conectaba con su esencia, un día dejó de estar: "Se me vino el mundo abajo", describe Alvaro. En ese momento se produjo una profunda introspección y esa pausa fue la que le permitió sacar el velo que lo distorsionaba todo.

"Siempre me incentivaron a no encerrarme, a juntarme con mis pares, a charlar y al principio estaba negado. Los cambios dan miedo al principio pero luego son siempre para bien".

Más allá de ese cierto pesimismo del principio, el aliento de su entorno y la ayuda terapéutica hizo que empezara a indagar cada vez más en su propio mundo interior.

Uno de los disparadores fue una historia que el actor revelación de "El Marginal", Brian Buley (con la misma condición que Alvaro) subió en redes sociales. Allí se lo podía ver en un encuentro futbolístico de talla baja.

La sorpresa fue inmediata, tanto que todavía se emociona cuando lo cuenta.

"¿Qué es esto?", se preguntó, e inmediatamente comenzó a tejer los hilos que lo conducirían a un destino que lo estaba esperando desde hacía tiempo.

Un mundo, similar al que veía en el espejo diariamente, empezaba a abrirse de par en par.

"Empecé a mirar videos y no sabía que existía una organización así. Entonces surgió la iniciativa de contactarme con ellos. Me comuniqué con una persona responsable del seleccionado y me dijo: vení a probarte´".

En principio el primer partido iba a ser en la Rioja, se suspendió y se llevó a cabo en Buenos Aires, la gran urbe estaba lista para integrarlo ya recuperado de su lesión, y también una veintena de compañeros.

"Por arte de magia se abren las puertas allá. Esto fue en septiembre del 2018. Llega el día del evento y me estaban esperando en la concentración. Ahí no entendía nada. Mi cabeza estaba en shock emocional. Me preguntaba cómo iba ser, si sería el más alto o el más bajo del grupo".

El deporte estaba nuevamente para sostenerle la mano y lo recibía sin prejuicios con un gran abrazo.

"Nunca en mi vida estuve conviviendo con personas de mi misma condición. Mi mente no podía creer lo que estaba ocurriendo. A la hora de competir era uno más".

Sus emociones eran un torbellino: nervios, alegría, ansiedad, comodidad hacían eclosión en su cuerpo y entendió que el camino era por ahí.

"En ese momento me dije: tengo que hacer lo mismo en Santa Fe, y comenzar a integrar a todos los que se sientan excluidos. Esa fue la iniciativa para armar todo lo que se está armando".

"Cada persona pasa por un momento crítico en su vida y yo gracias al apoyo de mi familia y el deporte pude superarlo"

Organizarse

El sueño de hacer colectivo un deseo tomo forma rápidamente y en menos de tres meses ya tienen estatutos, reuniones y conversaciones con los clubes más importantes de la ciudad. "Cuando arranqué con todo eso éramos cuatro. Ahora somos veinte chicos y chicas, adultos y niños de distintas ciudades de la provincia. El objetivo de esta asociación es generar un lugar de contención donde todos puedan compartir", afirma Alvaro, y se abren, entusiasmados, sus ojos de un color celeste intenso.

Hace poco la asociación tuvo su primer evento deportivo en Baigorria donde se organizó un partido de fútbol de talla baja. Si bien esta es una de las áreas donde más hincapié hará, también pretende realizar un proyecto que abarque lo educativo, lo cultural y la salud. Una vez que esto esté plasmado, el protocolo incluye hacer un seguimiento de cada caso para contener e incentivar a sus miembros. "Hay muchos chicos en edad escolar que se desmotivan y dejan la escuela", explica.

La visión a largo plazo de la asociación de talla baja es la de generar articulación con otras instituciones públicas y privadas e incluir a personas con todo tipo de discapacidades.

"Empecé por acá porque es lo que conozco. A medida que avance el proyecto vamos a ir incorporando más y más cosas", detalla.

Otra de las iniciativas inmediatas es ir a los colegios a dar charlas de concientización para informar, dar a conocer historias de vida y motivar a las personas para que todas puedan encontrar su lugar.

"Me sorprendió que tantos estuvieran abiertos a esta propuesta. El no se transformó en una oportunidad para abrir otras puertas, pero para eso hay que hacer espacio".

En aguas profundas

Alvaro supo navegar por aguas tan profundas como sus ojos y en él se puede aplicar el refrán de que ningún mar en calma hizo experto a un marinero.

Con sus jóvenes veintipico de años, es admirable su claridad y confianza para afrontar los desafíos que se le presenten. "Nunca digas nunca", repite una y otra vez. Una frase que ya se convirtió en un mantra para su vida. En uno de sus relatos destaca la cantidad de tiempo que pasó sin querer ver la realidad desde otro punto de vista y cómo las experiencias fueron moldeando esas creencias. Cuando por fin encontró su lugar de contención se dijo a si mismo que quería crecer más: "Como dice una amiga: la persona es más grande que la altura". Y menciona que desde ese momento dejó de preguntarse por qué, ya que es un punto más de victimización. " Empecé a ver los para qué, a buscar respuestas más concretas", explica.

Sus amigos y conocidos no pueden creer los cambios que logró en este breve pero productivo tiempo.

Además de las actividades que le dedica a la asociación le queda poco tiempo para recibirse. Estudia Marketing y trabaja en una empresa casi a tiempo completo.

El humor es su aliado y devuelve una sonrisa bien amplia cuando el afuera contrasta con sus ganas: "Cuando era chico me afectaba lo que me sucedía pero cuando lo aceptás ya está".

Hace poco también viajó a Chile a visitar a una chica de una condición similar y de ese encuentro surgió el propósito de dar a conocer sus historias en todo el mundo.

¿Alvaro, qué les dirás a las personas que están en ese lugar de angustia y de resistencia? "Qué acá estamos para darles todo el afecto y motivarlos para que no bajen los brazos".


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