LA REGIÓN

Pintacuentos, diez años acompañando a los niños internados en el Hospital de Granadero Baigorria

El servicio se creó en el Eva Perón y durante la pandemia de Covid se discontinuó, pero el Servicio de Pediatría buscar recuperar el espacio y mantenerlo en pie con el nuevo libro

Miércoles 21 de Julio de 2021

La internación hospitalaria de un niño implica, además de la pérdida de la salud que lo deposita entre las cuatro paredes de una sala, dejar los juegos, la cotidianidad, el contacto con los amigos, la rutina contenedora de la casa propia, la escuela… en fin, la libertad. Atento a eso, y en la búsqueda de una atmósfera más propicia que pueda paliar esa angustia, el Servicio de Pediatría del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria logró mantener durante diez años, y muy a pulmón, un proyecto de trabajo que tuvo como objetivo acercar un poco de alegría a los pequeños pacientes. “Pintacuentos ”, así se llama la iniciativa, se plasmó en un libro de 394 páginas que fue presentado la semana pasada en el anfiteatro del mismo centro asistencial. Fotos, dibujos, ilustraciones, festejos, encuentros y actividades se ven reflejados en esta publicación con la que la responsable del proyecto, Cristina Fabersani, quiere mantener encendida la llama de lo que fue una experiencia única en el ámbito hospitalario de la provincia.

Corría el año 2010, Fabersani estaba estudiando la Licenciatura en Bellas Artes cuando se le ocurrió presentar para la Cátedra Proyecto 1 una iniciativa viable dentro del sector salud. La entonces estudiante trabajaba para la Dirección del Eva Perón, y encontró allí el lugar propicio para poder echar a andar una experiencia que se prolongó durante diez años y busca seguir en pie, aunque hoy no cuente con el espacio físico que le fuera asignado en su momento.

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Un jefe de Pediatría había solicitado una sala de juegos para el sector. El pedido, que no tuvo eco por parte de las autoridades, fue reflotado por Fabersani en el marco de su proyecto universitario. “Así nació Pintacuentos, como una experiencia piloto de tres meses, con el objetivo de acercar propuestas lúdicas en medio de un ambiente de pasillos hospitalarios, médicos, temores y dolor”, recuerda la mujer. Los pequeños volcaban en imágenes, dibujos y manchas, cosas que muchos no podían verbalizar.

“Pintacuentos no es un jardín de infantes, de por sí los niños no están divididos en salitas ni por edades, sino que es un servicio para chicos que van de apenas meses de vida hasta los 14 años, y con la particularidad de que, por sobre todas las cosas, atraviesan situaciones complicadísimas de salud”, cuenta Fabersani. Y abunda: “Algunos pequeños pacientes están con suero, que les inhabilita una de las manos, trabajan dentro de sus posibilidades y sus recursos”.

Lo importante es que los niños logran salir así de todo lo complejo del ámbito hospitalario, “y también es bueno para los acompañantes, ya sea porque se prestan a las actividades, o simplemente porque ese tiempo les representa un alivio, un recreo para poder salir y despejarse”, comenta la responsable.

Hospitalización humanizada

Otra actividad que surgió de este servicio fue pintar franjas de telas que, después, las costureras del hospital aplican a las sábanas de pediatría. Se pintan a partir de disparadores, como cuentos, ilustraciones, música, y se hacen con los materiales con los que cuenta el grupo. Muchas ilustraciones de esta actividad se ven en el libro que se presentó el viernes. “Pero lo más importante, lo que atesoramos a lo largo de estos diez años, fue la alegría de los chicos”, reflexiona la emprendedora. Y recuerda que han tenido niños “internados por más de un año, y fue todo un trabajo poder incorporarlos a las actividades. La criatura no puede expresar muchas cosas de las que le pasan con palabras, pero sí puede hacerlo con el juego, con la pintura. Por eso Pintacuentos está considerado un servicio interno dentro del hospital, para hacer una hospitalización más humanizada”.

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Cristina, con un paño de los que se usan para las sábanas de los niños.

Cristina, con un paño de los que se usan para las sábanas de los niños.

Fabersani asegura que el Eva Perón es el único hospital provincial que cuenta con un servicio de esta naturaleza. Y recuerda cuando lo presentó en el Tercer Congreso de Salud Pública de la provincia de Santa Fe y 13° Congreso de Salud del Municipio, que tuvieron lugar en el Centro Cultural Fontanarrosa, el 29 y 30 de agosto de 2013. “Lo presenté para ver si se podía replicar en otros lugares, ha sido una experiencia increíble”, afirma.

Un revés con la pandemia

Pintacuentos sufrió un revés con la pandemia. El lugar que tenía asignado dentro del sector de Pediatría debió ser utilizado con otros fines, y el distanciamiento obligatorio mermó en contacto directo con los niños.

Pero Cristina no quiere dejar pasar por alto todos estos años. Algunas cosas las hacen desde las casas, donde preparan los paños. Hasta el año pasado, el equipo estaba compuesto por la misma Fabersani, más Sofia Gómez (estudiante de trabajo social) y Clarisa Martín (una mamá “que ama a los chicos” y es fotógrafa). Además, durante esta década, contaron con la participación de pasantes, algunas de la misma Cátedra Proyecto 1 de Bellas Artes.

Estamos pidiendo que el espacio sea recuperado. Ha sido un trabajo enorme, todo ad honórem, utilizando material donado por escuelas, el Rotary de Capitán Bermúdez, la Cooperadora del Hospital. No fue fácil mantenerse durante diez años; por eso, cuando el servicio cerró, decidí hacer un libro que plasmara la experiencia. Es necesario que se vea la importancia de todo este trabajo, y que Pintacuentos continúe, tanto para la gente nueva que venga, ya sea residentes y colaboradores, como para que se conozca la importancia que esto tiene para los chicos que están internados”, dice Cristina.

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El libro, en la presentación, con la misma atmósfera que lo representa.

El libro, en la presentación, con la misma atmósfera que lo representa.

El libro tiene 394 páginas y la propulsora manifiesta su gratitud: “No hubiese sido posible sin la valiosa intervención de los doctores Jorge Galíndez y Mónica Bernasconi, y la valiosa donación de Comarb - Droguería Rosfar SA”.

El servicio comenzó a funcionar el 9 de agosto de 2010. Todos los años se celebró esa fecha, así como cuando un chiquito cumple años, y para el Día Mundial del Niño Prematuro, cada 17 de noviembre. Pintacuentos está presente también en la radio interna montada desde Salud Mental. Sin embargo, “hay gente en el mismo hospital que no sabía que esto estaba funcionando. Pero tuvimos el gran apoyo de los médicos de Pediatría y el gracias seño, que fue lo más importante”, remata.

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