La Región

El "cementerio de los rufianes" se abrió al público para contar una historia especial

La necrópolis que enterró a los miembros de la Zwi Migdal está ubicado en el límite del Redentor. Una "clase colegiada" que no dejó cabos sueltos.

Domingo 20 de Octubre de 2019

La convocatoria realizada por el municipio de Granadero Baigorria para abrir al público en general el cementerio de la Zwi Migdal superó ayer todas las expectativas. Y más allá de la simple visita (que fue lo anecdótico) se convirtió en un punto de reflexión y debate sobre la historia de las primeras décadas del siglo XX, la trata de personas para la explotación sexual, y la inmigración de mujeres que llegaron, engañadas algunas, a sabiendas otras, a trabajar a los burdeles de Rosario y luego de Baigorria.

Los organizadores llegaron a anotar e identificar a 147 visitantes, pero no es exagerado asegurar que más de 200 personas recorrieron los estrechos pasillos del Cementerio Redentor, ubicado en Orsetti 1300 de esa ciudad, para llegar al extremo en el que se levanta el llamado "cementerio de los rufianes".

Lo que iba a ser una visita guiada de manos de la docente Mariana Rossi fue casi una clase magistral colegiada en la que participaron la responsable del Area de Género, Patricia Molina, Gerardo Robledo, un estudioso de la historia de la ciudad, y hasta Enrique Grinberg, un miembro de la colectividad judía residente en Buenos Aires que estaba de paso y no se quiso perder la recorrida. Todos aportaron algo de valor

Allí, los visitantes supieron que a comienzos de la década del 30, y rechazados por su propia colectividad por "impuros" (una forma de condena social), los rufianes de la Zwi Migdal (organización dedicada a la "trata de blancas", como se decía) comenzaron a trasladar la actividad a Pueblo Paganini, hoy Baigorria. Se instalaron en el barrio San Fernando, adonde compraron grandes terrenos y fundaron dos burdeles, los que más tarde serían cerrados y convertidos en conventillos.

Se supo que en 1933 solicitaron a la Comisión de Fomento de Paganini la autorización para establecer un cementerio de culto judío en un terreno que también adquirieron, cerca del cementerio comunal, que se había fundado en 1889 en terrenos de Lisandro Paganini.

El cementerio israelita se fundó desde una organización denominada Unión Hebraica, que es la que lo identifica. Es que eran los judíos expulsados de su comunidad, sobre todo rufianes y madamas.

El lugar tiene 144 personas enterradas, pero no hay registro de que entre ellas haya prostitutas que ejercían en los burdeles del lugar. "Si en vida habían recibido todo el mal trato, menos se iban a preocupar por trasladarlas a un lugar sagrado", comentó Rossi.

El predio, que tiene un acceso por una calle lateral pero al que se puede llegar desde adentro mismo del Redentor, está dividido por una hilera de cipreses, en un sector son mayoritariamente hombres y en el otro mujeres. Para Robledo, "este cementerio es único, porque es una necrópolis exclusiva para impuros, y como tal fue concebido". El baigorriense contó que el cementerio actual es más pequeño de lo que había sido en su origen, ya que una parte fue cedida al municipio de Baigorria a cambio del mantenimiento.

Cuando se produjo el enterramiento de Pedro Flum, fallecido a los 67 años el 9 de marzo de 1971, se decidió que no se enterraría más gente, y la necrópolis se cerró al público. Desde entonces, el cementerio de los rufianes es un misterio poco conocido en la región, que sólo se ha abierto en contadas ocasiones con fines pedagógicos. Pero ayer, la gente pudo volver sobre ese segmento de la historia tan triste como atrayente.

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