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La guerra de Facebook contra la desinformación

Facebook ante la difusión de noticias falsas sigue causando problemas a las principales plataformas de redes sociales

Lunes 30 de Agosto de 2021

Las redes sociales son la herramienta de comunicación más potente de la era digital; sin embargo, la difusión de noticias falsas sigue causando problemas a las principales plataformas.

Facebook ha sido siempre fuente de polémicas al respecto, y este mes se ha visto obligada a eliminar las cuentas de varios influencers antivacunas que, en su opinión, se hacían eco de fuentes rusas.

Se trata del último episodio de una serie de movimientos de la famosa red social, que también prohibió la publicación de propaganda al ejército de Birmania tras el golpe de estado del pasado mes de febrero.

Fazze, la agencia detrás de la desinformación

Una de las ventajas de internet es que permite a la gente unirse para luchar contra los problemas que afligen a la sociedad. Existen reuniones de alcohólicos anónimos en línea, sitios web para ayudar a personas con problemas de adicción al juego y movimientos como el#MeToo, que da voz a las miles de víctimas de acoso sexual.

Sin embargo, también hemos visto colectivos de internet alborotadores. Y Facebook cree que Fazze, una agencia vinculada a Rusia, es uno de ellos.

Los investigadores consideran que Fazze, filial de la empresa de marketing británica Adnow, ha animado a un grupo de influencers a publicar contenidos antivacunas a cambio de una contraprestación económica. Se cree que la operación se inició a mediados de 2020 con la creación de «granjas de cuentas» (creación en masa de bots y perfiles falsos) en Bangladesh y Pakistán, donde la regulación de la red es prácticamente inexistente.

Su objetivo, al parecer, es inundar los mercados de consumo de India, América Latina y Estados Unidos de noticias falsas sobre las vacunas de Pfizer y AstraZeneca, incluida una que afirma que esta última convierte a la gente en chimpancés.

La campaña se detuvo durante cinco meses antes de reaparecer en mayo de este año para publicar documentos «oficiales» falsos que cuestionaban la vacuna de Pfizer. Los expertos creen que los dos períodos de actividad coinciden con las épocas en que los diferentes gobiernos debatían la autorización de emergencia de las vacunas a causa del descontrol de los casos de COVID-19.

Cuando las noticias empezaron a expandirse por la red, dos YouTubers, Mirko Drotschmann y Léo Grasset, fingieron interés por la oferta de Fazze de difundir noticias falsas y alertaron a las autoridades, lo que llevó a Facebook a tomar medidas unas semanas más tarde.

La respuesta de Facebook

Facebook actuó de forma rápida y contundente. La empresa cerró 65 cuentas de Facebook y 243 de Instagram con 24 000 seguidores entre todas.

Usando cuentas falsas y duplicadas para difundir su mensaje, la agencia creó lo que los investigadores denominan una «lavandería de desinformación», que se encargaba de publicar artículos falsos en sitios como Reddit y 4Chan y les daba voz a través de las redes sociales.

Este movimiento se produjo meses después de la aplicación de restricciones contra el ejército de Birmania, que usaba las redes sociales para difundir propaganda tras derrocar al gobierno del país con un golpe de estado. Al igual que Fazze, se valió de cuentas falsas para lograr su objetivo, aunque también usó perfiles falsos de opositores al régimen para sembrar cizaña.

La forma de reaccionar de las principales redes sociales ante las fake news será lo que domine las noticias en los próximos años. El hecho de que muchos países tengan normativas inadecuadas en la materia convierte a estas plataformas en responsables de proteger al público frente a la desinformación. La duda es si eso será suficiente.

La lucha contra las noticias falsas

La lucha de Facebook contra la desinformación no afecta solo a los usuarios, sino al conjunto de la sociedad. Si «hechos alternativos» impiden ver la línea que separa la realidad de la ficción, resulta imposible disponer de una versión compartida de la verdad, lo cual no permite hallar soluciones a problemas urgentes. Y lo que es peor: esta situación crea frustración y rabia entre la gente, incapaz de encontrar puntos en común con sus adversarios.

La campaña de vacunación global es un claro ejemplo de cómo un problema de este tipo puede afectar directamente a la salud pública. A pesar de las pruebas aportadas por los principales científicos del mundo, el porcentaje de adultos vacunados está muy por debajo del 100 % en países donde hay suficientes dosis para todos. En el Reino Unido, por ejemplo, más del 10 % de los mayores de 18 años todavía no ha recibido ninguna dosis a pesar de que el tratamiento lleva meses disponible en el país; y en los Estados Unidos, el 30 % de la población adulta seguía sin vacunarse a principios de agosto.

Por culpa de ello, el número de casos continúa creciendo (en especial entre los no vacunados) y las probabilidades de que surjan nuevas variantes aumentan, lo que supone un duro revés al esfuerzo del planeta por superar la mayor pandemia sufrida en el último siglo.

Puede que Facebook se esté empleando a fondo contra los criminales de la desinformación, pero estas medidas son solo una gota en el océano en la lucha global contra las noticias falsas.

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