Fue casi un símbolo de la pandemia de coronavirus, de uso obligatorio tanto en la calle como en espacios cerrados, y cuando en la calle ya casi había dejado de verse, volvió. Los días en que los incendios ilegales producidos en el delta del Paraná inundan de humo la ciudad, los rosarinos vuelven a usar barbijos para aliviar los efectos del humo. Sin embargo, los especialistas ponen en dudas la efectividad de las mascarillas, más bien señalan que hay que limitar al máximo posible la exposición al humo, sobre todo de niños, personas mayores y personas gestantes.
Con dos focos de fuego activos en las islas del delta del Paraná y viento del oeste, Rosario volvió a amanecer envuelta en un aire viciado, denso y difícil de respirar.
Según mediciones de IQAir, durante la mañana el índice de calidad del aire superaba en diez veces la cantidad de material particulado (PM2.5) admitido por la Organización Mundial de la Salud, lo que lo volvía "perjudicial para grupos sensibles".
La plataforma mide la calidad del aire en todo el mundo y en este mes ubicó con frecuencia a Rosario entre las ciudades argentinas con valores de contaminación más elevados. Este viernes, estaba entre las cinco primeras.
En el sistema de salud ya se empezaron a advertir las consecuencias de las quemas. Hace 20 días, la Universidad Nacional de Rosario habilitó un centro de atención para las enfermedades respiratorias producidas por el humo que está desbordado de llamadas. Y, entre julio y los primeros días de agosto, en guardias de hospitales y centros de salud municipales, se registró un incremento de consultas por problemas respiratorios y oculares relacionados con los efectos del humo proveniente de las islas.
El malestar generado por la contaminación del aire también cambió la postal de las calles de la ciudad: hay más gente usando barbijos tanto en el centro de la ciudad como en los parques, sobre todo los que se encuentran sobre la ribera.
Prevenir y cuidar
"Hay más gente usando barbijo en la calle, se nota muchísimo", asegura Claudia Varela, presidenta del Colegio de Farmacéuticos. Para la profesional, la vuelta al tapabocas no se explica solo por una medida de prevención, para evitar enfermarse, sino también con la conciencia sobre la necesidad de cuidar a los demás cuando se transita alguna afección.
Según considera, "en las últimas semanas hay muchas personas con estados alérgicos o con enfermedades respiratorias y como los síntomas son compatibles con Covid, usan barbijo para cuidar a los otros".
Leonardo Jurado es farmacéutico y prosecretario del colegio profesional. "En las últimas semanas se venden algunos barbijos más, durante algunos días en particular, pero el número global no se modificó por el humo", apuntó.
Para Jurado, uno de los motivos de malestar entre la población expuesta al humo es la irritación ocular. "Seguimos teniendo más demanda de gotas para los ojos y medicamentos para paliar los síntomas como sequedad en la garganta, picazón o goteo nasal", consideró.
¿Qué dicen los especialistas?
Muchos especialistas en alergia e inmunología ponen en dudas que las mascarillas comunes, que fueron imprescindibles para evitar contagios de Covid y otras virosis, sean eficaces para impedir que las micropartículas producto de las quemas ingresen a las vías respiratorias.
Matías Lahitte, infectólogo de la Secretaría de Salud Pública del municipio, advierte que los niños y los adultos mayores son las personas que pueden tener mayores problemas de salud relacionados con el humo producto de los incendios, también quienes tienen enfermedad pulmonar crónica (Epoc, asma o fibrosis pulmonar), las embarazadas y los pacientes con enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca o cardiopatía isquémica.
"Todo este polvo, o estas partículas que están disueltas en el aire producto de las quemas, son muy pequeñas y tienen la capacidad para llegar a la vía más inferior del aparato respiratorio, que son los alveolos", señala el médico. La presencia de esos tóxicos desata un proceso inflamatorio que suele generar síntomas como tos, dolor de cabeza, congestión nasal, sobre todo en personas que tienen cuadros preexistentes.
Para el especialista, el tratarse de partículas tan pequeñas, el barbijo quirúrgico o el común no son suficientes. "Si se recomienda el uso del barbijo deberían ser los de mayor protección, como el N95, que filtra hasta el 95 por ciento de las partículas", señala.
En cambio, recomienda limitar al máximo posible la exposición al humo.
Algunos consejos prácticos:
- Prestar atención a los informes locales en los medios de comunicación sobre dónde se encuentra más afectada la visibilidad que permita suponer donde se encuentran las cortinas de humo (para evitar circular por la zona).
- Evitar las actividades recreativas al aire libre.
- Intentar quedarse adentro de las viviendas y mantener el aire interior tan limpio como sea posible.
- Mantener las puertas y las ventanas cerradas, no aumentar la contaminación del aire de adentro.
- Si las concentraciones de humo son altas, no encienda nada que queme como, por ejemplo, velas.
- Evitar usar aspiradoras porque esto mueve las partículas que ya hay en su casa.
- No fumar.
- Si tiene asma u otra enfermedad pulmonar o cardiovascular, seguir el plan para manejar sus problemas respiratorios y en lo posible utilizar barbijo N95 bien adaptado para disminuir la posibilidad de exacerbaciones.