De no mediar sorpresas, la provincia retomará en un mes las obras en el puente Molino Blanco que habían sido abandonadas por Nación, y que la Casa Gris asumió como propia para llevarla adelante. Para ello, se están ajustando detalles para cancelar unos 230 millones de pesos con la contratista que solo puso en marcha el 36 por ciento de los trabajos. El proyecto establece un apuntalamiento de la conexión vial entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez a la altura de Ayacucho. El paso próximo será acordar el traspaso para la construcción de la pantalla de hormigón en el lecho del arroyo Saladillo con el fin de terminar con la erosión de la cascada aguas arriba.
Durante el anterior gobierno provincial, el proyecto de apuntalar el puente tuvo tres amagues de continuidad. Las tareas sobre el puente y la cascada del arroyo se pensaron en dos etapas. La primera se inició el 3 de junio de 2022 y tenía un plazo de ejecución de ocho meses. Empezó, se frenó, se relanzó y se paró. Quedó en un 36 por ciento de avance y acumula deudas a la empresa contratista por encima de los 600 millones de pesos, de los cuales ahora la gestión santafesina busca destrabar el pago de 230 millones para retomar las tareas. Nación no pagó los certificados de obra desde febrero del año pasado y ahora, con la transferencia del proyecto, se están poniendo papeles y fondos al día.
Se trata de una iniciativa de poca envergadura, pero imprescindible para apuntalar un puente que conecta las dos ciudades más importantes del sur santafesino. La intervención consiste en la protección del pie de la cascada con cubos de hormigón y la disposición de nuevos pilotes con vinculaciones de los viejos apoyos que tiene el Molino Blanco.
En un mes se retomará esta etapa 1, en la que en pilares a 30 metros de profundidad, se colocan vigas que conectan lo nuevo con lo anterior. Esta intervención resulta fundamental para que, si sigue avanzando la cascada, no haya inconvenientes. Luego existen otras obras complementarias.
En este 36 por ciento de avance de obra se incluyen los cinco pilotes hechos y se debería recomenzar por otros dos a concretar. A todo ello, hay que agregarle una protección del fondo del lecho del arroyo y en las márgenes del puente, a través de hormigón flexible.
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Muro de contención
En relación a la segunda etapa se establecía un muro de hormigón enterrado a 30 metros de profundidad, de modo que si la cascada sigue retrocediendo se encontraría con un enorme murallón que impedirá el avance de la erosión hacia el puente. Es una obra de ingeniería hídrica que en la práctica funcionará como una represa dentro del cauce donde al agua caerá al llegar a determinado nivel por un vertedero. El proyecto lo lanzó Nación y tenía a la provincia a cargo, había comenzado el 13 de julio de 2022, pero en la actualidad está en un 2 por ciento de avance de obra. Se había establecido un plazo de 12 meses.
Manos a la obra
En concreto, el secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, destacó que se avanzó en la transferencia de ambas obras de la órbita de Nación a la provincia. En el caso de la etapa uno sobre el puente ya se firmó el convenio marco específico para que se continúe desde la gestión provincial la ejecución del contrato. Ahora resta solo el decreto del gobernador Maximiliano Pullaro para cancelar la deuda que asume Santa Fe por 228 millones de pesos. "Tenemos la expectativa que en 20 días, un mes a más tardar estaremos trabajando físicamente en la etapa 1 para asegurar el puente, hacer las fundaciones de los pilotes y cabezales que hoy protejen las márgenes y lo de la losa de hormigón flexible de fondo. Se estima que todo esto se hará en 120 días y básicamente permitirá que si la cascada retrocede el puente quede firme y parado", graficó Mijich.
Por otro lado, en relación a la etapa 2, se está a la espera de un informe técnico de Nación para que con la determinación de la deuda, el proyecto quede traspasado a la gestión Pullaro. Son 12 meses de obras en el momento en que se firma el acuerdo y bajo un presupuesto en el orden de los 30 mil millones de pesos. "Tenemos la expectativa que con la prevalencia climática del fenómeno de la Niña nos permita finalizar la obra", subrayó el funcionario.
La cascada del arroyo Saladillo
En las últimas dos décadas las constantes lluvias hicieron retroceder 550 metros la cascada del arroyo Saladillo acercándola cada vez más peligrosamente al puente Molino Blanco, que marca el límite entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Una amenaza que asomó durante los primeros meses de 2024 cuando se registraron incesantes tormentas que ampliaron el caudal del Saladillo y que según estimaciones oficiales dejaron el salto de la cascada a 190 metros del puente.
Como ya se dijo previamente, las obras de protección del Saladillo estaban previstas en dos etapas. La primera consiste en la estabilización de márgenes en el tramo entre el puente y la cascada, adjudicada por decreto 2022 a la empresa Mundo Construcciones SA y Supercemento Saic.
La segunda etapa, en cambio, contempla la construcción de una pantalla de defensa contra la erosión retrogradante de la cascada del arroyo adjudicada también en 2022 exactamente a las mismas empresas Mundo Construcciones SA y Supercemento Saic, a la que se agregó Basaa SA.