Las fuertes lluvias y la acumulación de agua puso nuevamente la cascada del arroyo Saladillo bajo la lupa. La crecida de este afluente del Paraná puso dejó en alerta a las autoridades, quienes evaluarán una vez que desciendan las aguas qué nuevo nivel de erosión existe y a qué distancia quedó del puente vial sobre Ayacucho, en Molino Blanco. Ahora, y frente a la deuda y el atraso que produjo Nación al demorar el pago de las obras de pilotaje sobre el puente y de un represa de hormigón en el cauce, el gobierno santafesino se hará cargo de la etapa uno y puso en carpeta asumir con recursos propios la segunda etapa. "Tenemos la decisión de avanzar nosotros. La gestión del gobierno anterior neutralizó la ejecución en tres oportunidades pero tenemos la convicción de llevarla adelante", enfatizó ante La Capital el ministro de Obras Públicas santafesino, Lisandro Enrico.
Las aguas bajan vertiginosas hacia la desembocadura en zona sur. El proyecto para mejorar y defender el puente vial fue otro tema de anuncios y promesas que si bien tuvieron una puesta en marcha, siguen a mitad camino.
Según explicó el secretario de Recursos Hídricos de la provincia, Nicolás Mijich, los equipos técnicos comenzarán a evaluar cómo impactó la masa de agua que anegó casi en su totalidad el arroyo tras las intensas lluvias. Y sobre ésto que nivel de afectación por erosión se registró. Todo ello se hará cuando baje el caudal y medir a qué distancia avanzó el salto en relación a la conexión vial.
"Mientras tanto estamos en monitoreo permanente con guardias acordadas entre Villa Gobernador Gálvez y Rosario, porque si llega a retroceder mucho hay que tomar precauciones sobre el puente. Todo hay que evaluarlo, pero hoy no está en riesgo", destacó Mijich. El registro a marzo de 2017 refiere 200 metros de distancia entre el escalón sobre el cauce del arroyo y el puente.
Las tareas sobre el puente y la cascada del arroyo presentan dos etapas. La primera tuvo un inicio el 3 de junio de 2022 y tenía un plazo de ejecución de ocho meses pero presenta un 36 por ciento de avance y acumula deudas a la empresa contratista por encima de los 600 millones de pesos. Ahora Nación adeuda certificados desde febrero del año pasado. Era una intervención "emergencial" que contempla la protección del pie de la cascada con cubos de hormigón y se generaban nuevos pilotes con vinculaciones de los viejos apoyos del puente. Se trata de pilares a 30 metros de profundidad, sobre los cuales se colocan vigas que conectaban lo nuevo con lo anterior, con el fin de evitar que si avanzaba la cascada no haya inconvenientes. Luego existen otras obras complementarias. Actualizados costos y con final de obra, la etapa uno asciende a los 2 mil millones de pesos.
Los cinco pilotes están realizados y de las vinculaciones restan dos por concretar. Y falta una protección del fondo y las márgenes del puente. Se traba de hormigón flexible.
En tanto, la etapa dos más allá de las obras complementarias establecía la construcción de un muro de hormigón enterrado a 30 metros de profundidad, de modo que si la cascada retrocede se encuentra con este murallón que impedirá el avance de la erosión. "Funciona como una represa dentro del cauce donde al agua cae por un vertedero", graficó el secretario. Este proyecto comenzó el 13 de julio de 2022 y tenía un plazo de 12 meses. Tiene un 2 por ciento de avance y un presupuesto actualizado de 18 mil millones de pesos.
Mijich se lamentó el "tiempo perdido en épocas de sequía" que hubiesen hecho más rápida y dinámica y menos costosa la tarea. "No es lo mismo con mucha agua, da bronca el tiempo perdido y la posibilidad de haberla hecho antes".
Tanto el subsecretario de Recursos Hídricos como el propio ministro de Obras Públicas enfatizaron que la etapa uno "se hará con recursos provinciales y seguiremos reclamando por la etapa dos a Nación. Sino logramos financiamiento, estamos evaluando hacernos cargo. La primer etapa es una certeza", indicaron.
Los actuales funcionarios del gobierno central tienen pilas de expedientes exigiendo respuestas por parte de la Casa Gris, llamados que no prosperaron. Hoy el propio Enrico tiene previsto gestionar en persona este y otros proyectos en los despachos oficiales en Capital Federal.
Lo cierto es que para la primer fase la empresa contratista celebró un acuerdo con la provincia, mientras que los fondos se habían estipulado desde Nación. "Ahora debemos garantizar los recursos, hacer los trámites administrativos y avanzar", destacó Mijich.
Si se agilizan los tiempos, habrá unos 20 días para movilizar equipos y logística para estimar la culminación entre 6 a 8 meses de plazo. En tanto, la etapa 2 tiene estipulado 12 a 15 meses.
En principio, y una vez que desciendan las aguas, hay que establecer dónde quedaron los cubos de protección al pie de la cascada y analizar la topografía del lugar.
Por su parte, Enrico destacó que en tres meses de gestión sigue la incertidumbre sobre las definiciones que se le exige al gobierno nacional. El ministro tiene previsto entrevistarse con el secretario de Obras Públicas de la Nación, Luis Giovine tras precoz renuncia del ministro de Infraestructura Guillermo Ferraro.
"Tenemos la decisión de avanzar, poner en marcha la etapa uno. Y luego seguir si Nación no reconoce una obra que la neutralizó tres veces el gobierno de Omar Perotti. Son fondos nacionales pero que contrata la provincia. Las obras se fueron neutralizando. Ahora ante la falta de respuestas y ante el riesgo climático vamos hacia adelante sin dejar de hacer los planteos al gobierno nacional", enfatizó Enrico al destacar que se tratan de proyectos "estratégicos, que conectan el sur de la región Rosario".