
Por Nicolás Maggi
A partir del comienzo de la cuarentena, la Administración Nacional de Seguridad Social (Ansés) cerró sus puertas y dejó de brindar todo tipo de atención al público, pero también dejó de trabajar de forma interna.
Por ello, un grupo de abogados y el colegio que los agrupa en Rosario está pidiendo que flexibilice la atención, porque están teniendo múltiples inconvenientes.
Los letrados denuncian que, desde entonces, en la parte previsional "no se está resolviendo ningún trámite", por lo que casi todo lo referido a jubilaciones y pensiones está frenado. Todos los turnos se fueron postergando y esta semana comenzaron a llegar sin fecha.
Entre los damnificados hay personas a punto a de jubilarse con regímenes especiales (como trabajadores portuarios), que ya renunciaron a su trabajo pero a las que el organismo no les finalizó el trámite, por lo que se quedaron sin salario y sin jubilación.
También de retiros por invalidez, con gente que ya tiene un dictamen pero Ansés no le otorgó aún su beneficio. O de pensiones, porque falleció alguien y su beneficiario (hijos, viuda) aún no la cobran.
Lo que advierten los denunciantes es que, además de no resolver los expedientes que ya se habían ingresado, tampoco está dando nuevos turnos, y esto hace que hasta que no se decida de qué manera van a trabajar, las personas no cobren sus beneficios.
La mayoría son jubilaciones mínimas, es decir de personas que necesitan ese ingreso con urgencia.
"Todo esto tiene carácter alimentario. Hay gente que no puede comer porque no cobra", alertó Paola Santos, procuradora y abogada.
La impulsora de la iniciativa junto a un grupo de colegas puso un ejemplo: una pensión de dos hermanos menores de edad que ingresó el 13 de marzo.
"Me tomaron el expediente, pero esos chicos no van a poder cobrar hasta que Ansés no trabaje", ilustró.
Lo que reclaman es "un sistema de guardias mínimas determinadas por cada Udai, con todas las medidas de salud para que se cuide al personal, y que se vayan tomando los turnos".
Sin embargo, aclaró que "no tiene que atender al público sino activar medidas para que se puedan resolver algunas cuestiones" que excedan a la página web, que "está siempre saturada".
Por un lado, proponen que el titular del beneficio llame al 130 para que sepa qué presentar antes de ir, o que los apoderados lleven toda la documental, que un empleado tome el expediente y se cite en caso de que algo falte. Por el otro, piden poder acreditar datos documentales mediante "un sistema de sobres para dejar partidas de defunción, actas de matrimonio y DNI", que los trabajadores carguen incluso vía teletrabajo.
Pedido institucional
Paralelamente, el Colegio de Abogados de Rosario activó otro pedido, en conjunto con las entidades de todo el país a través de la federación nacional que las agrupa (Faca), para que el organismo previsional atienda de forma remota esos casos (vía web y teléfono), del mismo modo que se está haciendo con el Ingreso Familiar de Emergencia.
"Son casos sociales que no están cobrando nada teniendo todo el derecho. Se trata de trámites que pueden hacerse sin la presencia del beneficiario. Se quedaron sin ingresos, son casos de urgencia", explicó Erica Telo, presidenta del Instituto de Derecho Previsional del colegio.
Sin embargo, aclaró que no piden que el organismo abra de forma total. "Sabemos que no están dadas las condiciones. Abrir la Ansés hoy sería como ese viernes de los bancos, todo el mundo iría corriendo a buscar un beneficio y sería un desastre. Pero sí queremos darle algunas pautas de los trámites más urgentes que queremos que trabajen", explicó la abogada.
En tanto, requirieron que con los recaudos del caso que se puedan tomar, el personal trabaje adentro, a puertas cerradas, y avance de forma remota con los casos atrasados. "En ninguna parte del mundo cerraron las administraciones por completo. Se puede hacer hasta por mail, si ellos tienen toda la información", dijo Telo. La integrante del Colegio de Abogados local apuntó que a la situación se suma a otro problema: "Ansés no nombró gerente de ninguna Udai del interior. Dejaron un encargado entre los empleados, el más avezado. Pero no hay nadie que negocie o revea cómo pueden empezar a trabajar", indicó.



Por Matías Petisce
