La ciudad

Por los robos en supermercados, cada vez más artículos tienen alarma

No son sólo los más costosos, también hay muchos productos de valor medio como fernet, preservativos, pilas o figuritas.

Domingo 23 de Junio de 2019

Una buena forma de medir las crisis económicas es observar qué nuevos productos van teniendo alarma en los supermercados. Hace algunos años comenzaron colocándolas en las botellas de bebidas alcohólicas como el fernet o whiskies importados, siguieron con las cajas de preservativos y las pilas, y ahora directamente están en artículos de primera necesidad como los lácteos y la carne, y hasta en los sobres de figuritas. Objetos y alimentos de valor medio son custodiados con celo, como si se tratara de bienes suntuarios o de lujo.

Ya sea los precintos magnéticos en forma de anillo, la pequeña tarjeta que se abrocha (usualmente en prendas de vestir), la caja de acrílico cerrada, una especie de bolsa de red de seguridad o etiquetas y códigos de barra especiales antihurto, cada vez son más los artículos que tienen algún tipo de sistema para evitar robos. Todos ellos son detectados por una doble torre (llamada antena) que se ubica en la línea de cajas y a la salida del comercio, por la que tienen que pasar todos los usuarios para retirarse, y que emiten un intenso pitido que marca el delito.

Esto sucede especialmente en las grandes superficies de cadenas nacionales e internacionales donde la circulación de público es masiva, los espacios son grandes y están llenos de puntos ciegos, y las empresas puedan hacer la inversión en medidas que le signifiquen menos gasto que la pérdida por la acción de las personas que se llevan mercadería entre su ropa. Los nuevos recursos se suman a las clásicas cámaras, guardias privados y hasta personal de civil que recorre de incógnito las góndolas en busca de clientes en actitudes que consideren sospechosas. Si bien nada evita que se produzcan los robos, la idea siempre es disuadir.

Pungas y mecheras

Según los supermercadistas locales, que tienen establecimientos de menor porte, este tipo de práctica delictiva que llaman "robo externo", es decir gente que se hace pasar por clientes para llevarse productos escondidos sin pagarlos (el interno es cuando roba el propio personal), es un fenómeno "recurrente, preocupante y que va en aumento". Este tipo de comercios no tiene la posibilidad de invertir en tecnología, pero, al ser más pequeños, pueden implementar otras estrategias para disuadir a "pungas" y "mecheras", como se conoce en la jerga a los ladrones.

"Se trata de gente que va específicamente a determinados lugares y trata de llevarse cosas", cuenta Sergio López, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario (Casar). El titular de la entidad indica que "en un 80 por ciento se trata de gente preparada y bien hablada que se dedica al robo de forma organizada, con vehículos e inteligencia sobre los lugares, y que se lleva mercadería cara". Solo el 20 por ciento restante puede considerarse un hurto por necesidad o para comer, ya que se llevan simples alimentos, como yogur o manteca.

Según un jerárquico de una reconocida cadena nacional, que invierte cotidianamente en tecnología para combatir este fenómeno, hay tres clases de ladrones: "Los clientes clase media que se llevan un producto caro por tentación; los ladrones comunes de clase baja que van de comercio en comercio tratando de alzarse con algo; y las bandas organizadas, que a veces cuentan con complicidad interna y se llevan sistemáticamente cierto tipo de producto, como por ejemplo cápsulas de café, para luego revenderlas. Esta muchas veces es gente de clase alta", diagnostica.

"Hay más robo porque la gente tiene hambre, es proporcional", comenta una encargada de la sucursal de avenida Pellegrini de una famosa tienda de capitales franceses. "Acá se llevan cosas, pero en la de zona oeste es peor", dice una cajera. ¿Qué hacen cuando los agarran con las manos en la masa? "Se les hace pagar el producto y, si se niega, se llama a la policía. En otros lugares luego de que pagan el artículo se les toman los datos y se le dice que se le envía a la casa. Obvio que después no se lo mandan", acota.

Los más robados

Los artículos que están permanentemente en la mira de los ladrones son la vestimenta; los de tocador, como desodorantes o perfumes; las bebidas alcohólicas caras o importadas; los chocolates y golosinas; y otros productos de tamaño pequeño: máquinas de afeitar, pilas, especias, delicatessen, preservativos, y hasta caldos. Todos estos elementos son considerados "críticos" o "de alto riesgo". Por eso se ponen cerca de la línea de cajas o directamente en vitrinas bajo llave para resguardarlos.

Respecto de las medidas que toman como prevención, Sergio López afirma que "cada vez tenemos más cuidado, compartimos videos con las estrategias que usan, ponemos gente a mirar y tratamos de concientizar al personal para que esté más atento". Pero López afirma que "los ladrones siempre se las ingenian, encuentran la forma de cortar las alarmas; ahora en invierno usan pantalones anchos o camperas con bolsillos dobles", describe. Y cuenta un modus operandi realmente creativo: "Como las bolsas de carbón no se pasan por la caja, sino por debajo para que no ensucien, las vacían por la mitad y meten ahí adentro un pedazo de carne". Otro "truco", comenta un especialista en seguridad, es colocar mercadería con alarmas dentro de un bolso revestido internamente en aluminio para "confundir" a las torres que las detectan.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario